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02 de octubre de 2010

Palabras de Belén Imas, responsable del Departamento Mujer del Movimiento Popular Revolucionario Paraguay Piahura, en el reciente homenaje a Eris Cabrera, Rafael Gigli y María Conti realizado en Asunción.

“Estarán en el futuro de un pueblo liberado”

Belen Imas en el homenaje a Eris, Ferre, y Josefina en Paraguay

Desde el departamento Mujer del Movimiento Popular Revolucionario Paraguay Pyahura queremos rendir homenaje al camarada Eris Cabrera, uno de los principales propulsores y fundadores de la construcción de un Partido revolucionario, al cual dedicó su vida, su pensamiento y su militancia. Y estamos seguras que fue construido, porque está demostrado hoy en la fuerza imponente y antiimperialista del campesinado, su organización, sus luchas, sus asentamientos. Porque volvemos a sentir presencia, las luchas, los piquetes de la clase obrera y los trabajadores a través de la Corriente Sindical Clasista. Porque las mujeres pobres emergemos con sacrificios y con ganas reivindicando la salud materna infantil como táctica de organización y participación política, rompiendo paulatinamente barreras históricas de discriminación y marginación. Porque las asambleas populares se fueron constituyendo como expresión de organización y lucha de los pobres agobiados por la aplicación de una política energética contraria a nuestros intereses. Porque en los últimos tiempos vemos que los universitarios, se hacen sentir en las universidades y en las calles. Universidad para los hijos de obreros y campesinos y el boleto estudiantil para los mismos, son reclamos que retumban con fuerza entre los jóvenes organizados. Y todo esto fueron centros del empeño, la dedicación, el esfuerzo y la preocupación de Eris expresado en debates, líneas, acciones, confrontaciones, compartimiento de tragos con los camaradas, situaciones éstas que sintetizaban su intachable militancia marxista, leninista y proletaria.
Y en ese proceso hemos conocido otros partidos fraternos y tan igual que nosotros en el objetivo, y una de esas expresiones fue el camarada Ferré con quien compartíamos experiencias, debates e íbamos resolviendo los desafíos grandes y pequeños de la lucha de clases con teoría y práctica.
Y crecimos más… y las mujeres construimos una organización en donde fuimos abriendo verdaderos surcos de lucha. En ese andar apareció la querida camarada Josefina, no por casualidad, sino porque la clase, el problema de las mujeres pobres así lo exigió. Josefina es quien inició y sostuvo todo el movimiento nacional por la libertad de Romina Tejerina, lucha ésta en donde se logró abrir un debate profundo en la sociedad argentina respecto a las condiciones en que se encuentran las mujeres pobres, tan igual que nosotras en Paraguay, explotadas y discriminadas. Una batalla que integra el problema de género, la cuestión política y el tema legal, iniciada hace cuatro años y que aún continúa incansablemente hasta hoy.
Mucho antes, Josefina añoraba ya romper lo que ella llamaba las dos cadenas de las mujeres, las que sufrimos con el conjunto del pueblo y la que sufrimos por ser mujeres en la familia y la sociedad. Y con la línea revolucionaria a cuestas, impulsadas desde el seno del PCR, comenzó a trabajar con las mujeres pobres, golpeadas y violentadas, psicológica y físicamente. Y explicaba: “Empezamos este trabajo hace siete años. Eramos muy pocas y no sabíamos bien qué hacer ante este problema”. Porque Josefina veía que “la gran participación de las mujeres en la vida social y política de los últimos años ha puesto en evidencia las heridas más profundas que sufrimos en la sociedad”.
Esas mujeres luchaban por salario, contra el hambre, la desocupación; hacían cortes de ruta, pero lo hacían en medio de condiciones de una presión terrible y de situaciones cada vez más difíciles en las familias de cada una de ellas. “Y fue esta misma condición, la de salir a trabajar, a luchar, a la vida social lo que les permitió a las mujeres pensar y entender lo que les estaba pasando en la vida diaria. Por un lado fue el primer paso para avanzar, para ser protagonistas de los grandes cambios que protagonizaron las mujeres argentinas estos años, pero esto trajo aparejado una agudización de las contradicciones en el seno de muchas familias”. Josefina logró desocultar lo que está oculto, entender las causas, los orígenes, las razones y algunas salidas de clase a esta opresión; aunque también entendía que esta opresión sólo se resolvería definitivamente a través de una revolución social.
También en este mismo proceso las mujeres del MPRPP tuvimos la posibilidad de participar de varios encuentros nacionales de mujeres, espacios en donde miles y miles de mujeres nos reunimos a debatir sobre diversos temas que hacen a la salud, educación, trabajo, violencia entre otros. Siempre y en cada uno de estos encuentros hallábamos la posición militante y la ternura particular de Josefina expresada en su atención y preocupación por nuestra estadía y presencia en Argentina. Josefina no desaprovechaba recesos, espacios, almuerzos para sentarse junto a nosotras y mezclar los debates que se iban dando con preguntas sobre Paraguay y menciones, anécdotas de su querido Flaco con quien compartió en medio de la tragedia hasta el último segundo de su vida.
Camaradas, la ausencia desde ahora de los camaradas Josefina y Rafael nos afecta profundamente y en el caso de Rafael, porque él era un militante más del Paraguay Piahura cuyo aprecio y respeto se sentía a cada instante. Y esto no era una confusión, sino una demostración clara de su militancia internacionalista. Es por ello que también en el MPRPP hoy nos sentimos complacidos por la presencia de Martín Gigli, hijo de nuestro camaradas Ferré a quien hoy le recordamos y rendimos homenaje en esta tierra, su tierra guaraní.
Y sin tener en cuenta elementos como el destino o mala suerte, simplemente traigo a colación que en el momento en que María Conti y Rafael Gigli eran velados y llorados por propios y extraños, acá en Paraguay otro 2 de agosto pasaba, una fecha en la que Eris Cabrera cumplía 50 años.
Finalmente camaradas, nos quedan los nombres de Eris, Ferré, y Josefina, quienes siempre estarán en nuestro recuerdo y en nuestra vida cotidiana y estarán por sobre todas las cosas, en el presente que construye y en el futuro de un pueblo liberado.
¡Luchar, vencer o morir!