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09 de febrero de 2011

Los siguientes son extractos de una exposición hecha por el Che en el Ministerio de Industria y Comercio de Cuba, el 5 de diciembre de 1964.

La lucha contra el revisionismo

Hoy 1355 / vDe un texto de ernesto “che” guevara

En Moscú tuve una reunión con todos los estudiantes, entonces sale por allí uno y me hace las tres preguntas de rigor: la ley del valor en el socialismo, la autogestión… Había una serie de compañeros soviéticos… Entonces los invité a la embajada. Ahora, bueno, vamos a ver los economistas. Enseguida se ofrecieron una serie de voluntarios de automatización, en resumidas cuentas, se me juntaron  como 50.

En Moscú tuve una reunión con todos los estudiantes, entonces sale por allí uno y me hace las tres preguntas de rigor: la ley del valor en el socialismo, la autogestión… Había una serie de compañeros soviéticos… Entonces los invité a la embajada. Ahora, bueno, vamos a ver los economistas. Enseguida se ofrecieron una serie de voluntarios de automatización, en resumidas cuentas, se me juntaron  como 50.
Yo fui dispuesto a dar una tremendísima batalla contra el Sistema de Autogestión. Bueno, pues yo nunca había tenido un auditorio en ese tipo de descarga más atento, más preocupado y que más rápido entendió las razones mías. ¿Ustedes saben por qué? Porque estaban ahí, y porque muchas de las cosas que yo las digo, y que las digo aquí en forma teórica porque no las sé, ellos sí las saben. Las saben porque están ahí, van al médico; cuando van al restaurante, van al restaurante, cuando van a comprar algo a las tiendas, van a las tiendas y entonces pasan hoy en la Unión soviética cosas increíbles.
Entonces esa ligazón que tú dices, de la autogestión entre la masa, es mentira. En la autogestión lo que hay es una valoración del hombre por lo que rinde, que eso el capitalismo lo hace  perfectamente, perfectísimamente, pero tampoco hay ninguna ligazón entre la masa y el dirigente, ninguna. Es decir, que si nosotros tenemos aquí defectos que estábamos anotando para corregirlos, ese defecto no se corrige con el método de darle un peso más a aquel que de esto o un peso más aquel que de aquello, de ninguna manera.
Y aquella gente planteó cosas interesantísimas, salvo uno que hizo una intervención defendiendo los puntos de vista tradicionales. Todo el mundo intervenía y hacían preguntas realmente  interesantes sobre una serie de problemas de esos que uno plantea que ustedes más o menos conocen.
De manera que es allí, precisamente en la Unión Soviética, donde se pudo precisar más claramente.
¿Quiere decir eso de revisionismo hasta trotskismo, pasando por el medio? Bueno, cuando empezamos nosotros a plantearnos estas cosas, no sé si aquí queda algún sobreviviente de aquella época. Pues decían, “está revisando”, “esto hay que preguntárselo al Partido”, “porque esto está feo”. Ahí es donde se empezó a plantear, claro, era una cosa violenta. La biblia, que es el Manual  [de Economía Política de la URSS], porque desgraciadamente la biblia no es El Capital aquí, sino es el Manual.
De pronto estaba impugnada en algunos puntos y otra serie de cosas peligrosamente capitalistas, entonces de ahí surge el asunto del revisionismo. El trotskismo surge por dos lados, uno –que es el que menos gracia me hace–, por el lado de los trotskistas, que dicen que hay una serie de cosas que ya Trotski dijo.
Lo único que creo es una cosa, que nosotros tenemos que tener la suficiente capacidad como para destruir todas las opiniones contrarias sobre el argumento o si no dejar que las opiniones se expresen. Opinión que haya que destruirla a palos es opinión que nos lleva ventaja a nosotros. Eso es un problema que siempre debemos hacer. No es posible destruir las opiniones a palos y  precisamente es lo que mata todo el desarrollo, el desarrollo libre de la inteligencia. Ahora, sí está claro que del pensamiento de Trotski se pueden sacar una serie de cosas. Yo creo que las cosas  fundamentales en que Trotski se basaba estaban erróneas, que su actuación posterior fue una actuación errónea e incluso oscura en su última época. Y que los trotskistas no han aportado nada al movimiento revolucionario en ningún lado y donde hicieron más, que fue en Perú, en definitiva fracasaron porque los métodos son malos. (…)
En toda una serie de aspectos yo he expresado opiniones que pueden estar más cerca del lado chino. En la guerra de guerrillas, en la guerra del pueblo, en el desarrollo de todas esas cosas, el trabajo voluntario, el estar contra el estímulo material directo como palanca, toda esa serie de cosas que también las plantean los chinos.