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18 de enero de 2019

Jujuy

Usan el deseo de una niña para hacer canalladas

Se concretó la tortura, a través de una cesárea de una niña de 12 años reiteradamente violada.

En horas de esta mañana se concretó, a pesar de la movilización popular para evitarla, la cesárea a una niña de 12 años reiteradamente violada.  Las autoridades informaron el nacimiento nacimiento de un bebé de 700 gramos.

Torturaron a una niña sin compasión para forzar un parto por cesárea. Lo hicieron luego de haberse opuesto tenazmente a la interrupción de un embarazo fruto de una violación a una menor de 12 años.  La niña, lo único que había manifestado, era que no quería que le doliera lo que iban a hacerle. Se aprovecharon de este deseo para ofrecerle como única y mejor opción de un final “sin dolor” una cesárea. Dejando como resultado de esta decisión de los sectores antiderechos,  el inicio de una maternidad no deseada.

El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, operó la mejor campaña contra el aborto vista en años, con doble discurso. Dilataron los tiempos para lograr el objetivo explicitado por el Ministro de Salud, Bohuid,  de salvar el feto y no para lo que por derecho y humanamente correspondía: poner fin a la tortura que significaba para la pequeña tener en su cuerpo el fruto de una infame violación.

La historia continúa y ya aprendimos de esta derrota y operación antiderechos. No permitiremos una sola hora de demora en una ILE (Interrupcion Legal del Embarazo) porque sabemos que el tiempo lo usan para vulnerar derechos. Repudiamos el silencio cómplice de los organismos de protección y promoción de derechos de niñas niños y adolescentes y mujeres a cargo de Rodriguez, Sapag y Galfré.

 

Reproducimos el comunicado que nos hicieron llegar en el día de ayer las organizaciones movilizadas para impedir la aberración a la que iba a ser sometida la pequeña y que se concretó el día de hoy.

La historia la conocemos. Una niña abusada por un sexagenario, queda embarazada, siguieron el silencio y un embarazo que no se notaba en una contextura pequeña, donde apenas creció la panza. Meses después se develaron el abuso y el embarazo.

Siguió la firme decisión de la niña de poner fin al embarazo, acompañada de la madre. A pesar de esa firme decisión, no se realizó la interrupción en el Hospital Patersson de San Pedro. Y hasta hoy tampoco en San Salvador de Jujuy.

El deseo de la niña es que no duela, que la duerman. Y en ese deseo los lobos antiderechos hacen lo que pueden. Pueden decir que el único método es la cesárea, para dormirla y que no tenga dolor, aunque ese dolor lo sentirá después. Además de seguir con la marca de una historia dolorosa que tuvo más consecuencia que el asco y el miedo.

Sabemos que usaron ese deseo, y que ocultaron que podían dormirla, que podían sacar lo que ella quiere sacar de sus entrañas en forma medicamentosa, también durmiéndola, sin dejar marcas, sin cortarla, sin que cuando le saquen la anestesia el dolor sea intenso, y cueste tomar la decisión de dar el primer paso. Su dolor podía evitarse de otra forma, pero agarraron ese dolor como si fuera la puerta al éxito, y le dijeron “micro cesárea”; y de paso se dieron un tiempo para madurar pulmones, para probar si el feto vive, lo que será extraño, y de ocurrir con muchos problemas, para que después toda la culpa del embarazo no llegado a término vuelva contra ella, con toda la fuerza de la culpa con la que las mujeres hemos vivido siglos.

Dicen ILE, pero es Cesárea, alejándose del protocolo. Es el engaño que conocemos una y otra vez. Historias de terror, numerosas, donde con falsas informaciones se toman decisiones equivocadas. Pero quienes deciden o decidimos, a veces no tenemos otra posibilidad, porque el médico con traje que nos da confianza, y en quien depositamos toda nuestra vida, en este caso incluso el mismísimo ministro de Salud, dice que así se cumple el deseo de la niña.

Lo mismo sale a decir Gerardo Morales, un gobernador que siempre se ubica, pero que hoy vulnera derechos, una vez más, con el consentimiento que sabemos viciado. Desde el movimiento de mujeres, sabemos que la mamá está tranquila con esta decisión. Pero también sabemos que usaron el deseo de la niña de no sentir dolor para hacer canalladas. Como cuando Nani cursó su embarazo a sus 11 años porque le dijeron que interrumpirlo era lo que la ponía en riesgo. Acompañamos a la mamá, a Nani, hoy a la niña de 12 años y a su mamá, en esta suerte tan condicionada en la que se usa todo lo que está al alcance para vulnerar derechos. Seguiremos acompañando el día después, el mes después, esperando no encontrarnos a los abogados que se movilizaron en defensa de la niña y el feto, invadiendo a la mama dentro del hospital, ejerciendo  la defensa del violador. Porque nosotras siempre estaremos de este lado, y a ellos los conocemos siempre del otro.

¡El Estado es responsable!

¡ILE no es cesárea!

¡No a la tortura!

¡Las niñas no son madres!

 

Casa de la mujer Maria Conti

Mujeres Unidas en Lucha

CEPA

Red de Comunicadoras Feministas

Fuerza Feminista San Pedro de Jujuy

CAPOMA DD.HH.

Diplomatura Universitaria en Violencia de Género Derechos y Movimiento de Mujeres

JujuyEsNoticia.com

Periodistxs Unidxs Autoconvocadxs de Jujuy (PUAJ)

ONG Juanita Moro

Colectiva Feminista Ni Una Menos Tilcara

Abogadxs por la IVE

Corresponsal