Entrevistamos a Andrés “Negro” Castiglioni, secretario de Formación y Capacitación del SUPeH Ensenada, quien destacó que en estas elecciones votaron más afiliados que hace cuatro años. Según explicó, se afiliaron trabajadores sector por sector y participaron alrededor de 3.500 compañeros, en un gremio donde el 80% de los trabajadores está afiliado al SUPeH.
-¿Cómo fue el proceso de la elección?
-Venimos de cuatro años de conducción del gremio en los que recuperamos el SUPeH filial Ensenada, porque la conducción anterior estaba muy aplacada, no le servía como herramienta a los trabajadores. Era un gremio totalmente cerrado, donde los trabajadores no podíamos opinar.
Hace cuatro años empezamos una nueva etapa: asambleas por sector, asambleas generales, balances y mucha lucha. Pudimos volver a juntarnos con otros gremios, como el del Astillero, y el SUPeH volvió a la calle, que es un lugar de donde nunca se tendría que haber ido. Volvimos a encontrarnos con el movimiento obrero de la zona.
Por lo tanto, el proceso electoral está teñido de todo eso, sumado a las particularidades y a las cuestiones que se han generado dentro de la refinería, como los pases a planta permanente y las recategorizaciones, donde muchos trabajadores recuperaron derechos y condiciones de trabajo.
Fue un proceso electoral donde se puso blanco sobre negro el modelo que venimos llevando de democracia de los trabajadores. Si bien no hubo una oposición electoral, porque fuimos lista única, el debate se dio igual: la oposición, en este caso, son las empresas, el CEO de YPF que no brinda los aumentos que tiene que brindar, y por supuesto el gobierno nacional, este gobierno de Milei, que recorta y despide trabajadores. YPF no está exenta de eso. Más allá de que digan que es la empresa más importante del país y que da ganancias, para los trabajadores eso se traduce en despidos, retiros voluntarios y un montón de cosas que venimos sufriendo.
El proceso electoral se dio en medio de ese debate, hoy muy encarnizado, porque tenemos muchos compañeros que, ante la desesperación de la crisis económica, toman el retiro voluntario. Compañeros fuera de convenio, lamentablemente, porque así lo eligieron, han sido despedidos. En ese contexto, el gremio empuja la lucha y se pone a la cabeza, impulsando que no haya ni un solo despido de trabajadores conveniados, ni en YPF ni en las empresas contratistas.
-¿Cuál es el ánimo de los compañeros?
-Es una situación de mucha incertidumbre, con mucho temor. Venimos de casi 3.000 compañeros fuera de convenio despedidos: la planta de YPF se achicó de 26.000 a 23.000 trabajadores. Está la incertidumbre sobre los puestos de trabajo, a pesar de que el gremio plantea que no va a soportar ni permitir ni un solo despido.
Esto se puede relacionar con momentos que ya pasaron, y que siguen pasando, los compañeros desocupados, donde se mete miedo para frenar las luchas, para frenar las asambleas de barrio y demás. Yo creo que ese miedo también se traslada a los compañeros ocupados, dentro de la refinería. Pero tenemos el acompañamiento gremial y de este sindicato, que hace que podamos unirnos, tener asambleas generales y asambleas por sector, para vernos las caras y plantear las cosas que nos atemorizan.
-Y respecto a las asambleas por sector, ¿cómo pensás que puede sostenerse su carácter frente a la reforma laboral?
-Ahí tenemos una tarea pendiente, que tiene que ver con la lucha de líneas sobre cómo son las asambleas por sector y quiénes son los que deciden. Esto también tiene que ver con un proceso. Si bien son cuatro años de conducción de esta nueva gestión, es un proceso reciente con relación a cómo la masa empieza a decidir.
Hoy las asambleas por sector son prácticamente informativas: la comisión directiva se acerca a los sectores y plantea las cuestiones que están por venir o las que se han conseguido. Generalmente son buenas noticias, cosas concretas para cada sector. Pero no hay demasiado debate en relación al rol del gremio o a la situación política actual.
Creo que esa es una tarea pendiente que tenemos que desarrollar, y que vamos a encarar en estos años. Y teniendo en cuenta la reforma laboral que plantea el gobierno, los tiempos apremian. Tenemos que acelerar ese proceso, porque hay que poner todo en discusión en toda la refinería.
hoy N° 2091 07/01/2026
