Edición impresa

n° 1914

miércoles 25 de mayo de 2022

Hora Política Hoy N° 1914

La pelea por las emergencias va unida a la lucha por nuestra 2da. independencia

En un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, seguimos el camino que marcaron nuestros patriotas, buscando la unidad de las luchas, para que la crisis la paguen los que se enriquecen a costillas del pueblo, defendiendo nuestra soberanía nacional, y siendo solidarios con el pueblo ucraniano.

Hora Política Hoy N° 1914

1. Un 25 de Mayo de lucha popular y antiimperialista

Con una inflación que no cede la situación de las masas se sigue agravando. Cada día que pasa pierden valor los salarios, las jubilaciones y las asignaciones.

En las paritarias en curso se van firmando aumentos que rondan entre el 50 y el 60%, en la mayoría de los casos con cláusulas de revisión.

El reclamo popular impuso los bonos por única vez de 18 mil pesos (en dos cuotas de 9 mil pesos) que comenzaron a cobrar 7,5 millones de trabajadores precarizados y monotributistas y el de 12 mil pesos para jubilados de la mínima que ya cobraron 6 millones de beneficiarios. También se adelantaron los aumentos del salario mínimo (que actúa sobre los planes sociales) y jubilaciones.

Pero estos aumentos y conquistas siempre van corriendo por detrás de la inflación que la mayoría de los pronósticos dan por encima del 80% a fin de año.

Lo que más afecta los bolsillos populares son los precios de los alimentos e indumentarias, cuestiones mínimas de subsistencia. También se agrava la situación de la vivienda, un inquilino que cumpla el año de contrato en mayo tendrá que pagar un aumento por reajuste de alquiler de alrededor del 55% a partir de este mes. Lo mismo pasa con las tierras rurales y la producción del campesinado sin tierra. Los pequeños productores ven como aumentan los alquileres y sus insumos en dólares, y su producción es malvendida, pero llega a precios altos a los consumidores.

Crece la bronca y crecen las luchas. La planta de tractores John Deere de Granadero Baigorria (Santa Fe) este 20 de mayo, paró por paritarias por primera vez en 50 años.

Sigue la lucha de los docentes en muchas provincias. En Chubut, encabezados por su conducción de Atech, los docentes pararon el 19 y 20 de mayo. El lunes 23 y el jueves 26 paran los docentes universitarios encabezados por la Conadu Histórica.

En Mar del Plata los obreros navales, agrupados en el Sindicato Argentino de Obreros Navales (SAON), realizaron, el jueves 19 de mayo, un contundente paro. Los trabajadores de los distintos astilleros, talleres y otras actividades se sumaron masivamente a la medida de fuerza, solicitando la unificación de los convenios y aumento salarial.

La CTA A y el ATE llamaron a un paro y movilización para el 24 de mayo.

Los precarizados y desocupados de la CCC, que vienen de la gran jornada del 1° de Mayo en todo el país con los Cayetanos, siguen su plan de lucha este 24 de mayo con una jornada de movilización en todo el país por sus reivindicaciones y en rechazo al acuerdo con el FMI, empalmando en muchos lugares con la CTA A.

La Federación Nacional Campesina también moviliza el 24 levantando su propio programa.

Los trabajadores del Astillero Río Santiago vienen realizando asambleas en todas las secciones, preparándose para salir a la calle en defensa de su fuente de trabajo.

Como lo planteó la reunión nacional de los estatales de la CCC reunidos en el plenario de la Corriente René Salamanca, se viene trabajando para una Marcha Federal en Defensa de la Soberanía Nacional, empalmando con la CTA A, la Mesa Coordinadora de Defensa de la Soberanía Nacional sobre el río Paraná y el canal Magdalena, y otros sectores.

Hace 112 años los patriotas de Mayo impusieron el primer gobierno patrio peleando contra la opresión del imperio español. Este 25 de Mayo, más de dos siglos después, en un contexto distinto, seguimos su ejemplo peleando contra los enemigos del pueblo y de la patria, los opresores de adentro y de afuera que descargan la crisis sobre la clase obrera y el pueblo argentino. Ni amo viejo ni amo nuevo. Ningún amo.

 

2. La invasión rusa y la resistencia del pueblo ucraniano

El pueblo ucraniano sigue resistiendo heroicamente la invasión imperialista rusa. Después de la recuperación de Jarkov, segunda ciudad de Ucrania sigue la lucha en la vecina zona industrial de Severodonetsk. Las fuerzas rusas siguen concentradas en el sur y el este de Ucrania. Se rindieron los últimos mil combatientes ucranianos que defendían la ciudad portuaria de Mariupol desde los túneles de la acería Azovstal, lo que permitiría a Rusia crear un puente terrestre que conecte con la península de Crimea, de la que se apropió en 2014. Los combates se concentran en la región de Donbass, con incesantes bombardeos y tomas de pueblos y pequeñas ciudades.

El bloqueo de los puertos del Mar Negro imposibilita por un lado la salida de las exportaciones de Ucrania y dificulta también el ingreso de las armas que le envía la OTAN, que deben entrar por tierra en el oeste y cruzar todo el país para llegar al frente de batalla.

Ante el pedido formal de Suecia y Finlandia de ingresar a la OTAN, Putin ha reaccionado ante lo que considera una “amenaza potencial”. Ahora el canciller ruso Lavrov dijo que si se produjera una tercera guerra mundial, involucraría armas nucleares y sería destructiva. Las amenazas rusas demuestran que están dispuestos a ir hasta el final.

Seguimos impulsando pronunciamientos para repudiar la invasión rusa a Ucrania y apoyamos la heroica resistencia del pueblo ucraniano. Sostenemos: Ni Rusia, ni Estados Unidos y la OTAN.

 

3. Crisis económica y disputa imperialista

Rusia mantiene su ataque a Ucrania. Crecen los factores de guerra y aumenta el peligro de una nueva guerra mundial, se profundiza la disputa imperialista y se precipita la crisis económica. Frente a esto crecen las luchas de los pueblos.

El aumento mundial de los precios de los alimentos, los combustibles y los minerales, y su escasez son descargados por los imperialismos sobre los países oprimidos. Aumenta el hambre, la miseria y los sufrimientos de los pueblos.

En su gira por Japón, el presidente yanqui Joe Biden dijo que si China ataca Taiwán la va a defender militarmente. El gobierno chino le contestó “Biden juega con fuego”.

En medio de esta situación, ante el rebrote de la pandemia en China, Xi Jinping aplicó su política de “Covid 0”, con cientos de millones en cuarentena forzada. Su producción industrial cayó casi un 3% en abril, y las ventas al por menor cayeron un 11% en comparación con abril de 2021. Esto le pone un nuevo freno a su economía afectando la economía global.

La directora del FMI, Kristalina Georgieva, dice que “la guerra está contribuyendo a la degradación económica de 143 países, porque ha interrumpido el comercio mundial de energía, cereales y amenaza con causar escasez de alimentos en el mundo”.

En ese marco crece la disputa en todo el mundo y en nuestra América Latina. Los yanquis tratan de poner orden en lo que consideran su patio trasero. Las luchas de los pueblos latinoamericanos los han golpeado y hecho retroceder, y han avanzado otros imperialismos, principalmente el chino.

Como habíamos anticipado, la convocatoria a la “Cumbre de las Américas” el 6 de junio en Los Ángeles, a la que no invitarán a Cuba, Nicaragua y Venezuela, puso de manifiesto la dificultad que tienen los yanquis con muchos gobiernos de América Latina. En protesta por estas ausencias no concurrirán los presidentes de México, Bolivia, los países que conforman la Comunidad del Caribe (Caricom), y posiblemente tampoco de Honduras; y han hecho llegar su reclamo, aunque concurrirán, otros presidentes como Boric, de Chile. El presidente argentino, Alberto Fernández, confirmó su presencia pero también pidió que no haya exclusiones en las invitaciones.

Es en ese contexto que debemos mirar el papel de Estados Unidos en Argentina. A su interés por nuestras riquezas hay que sumarle la importancia estratégica militar de nuestro mar en caso de una guerra mundial. El único cruce natural entre los océanos Pacífico y Atlántico está en nuestro sur, a lo que hay que incorporarle al acceso al territorio antártico. De ahí la importancia que le dan a la base militar de sus socios ingleses que usurpan nuestras Islas Malvinas. Los yanquis, fortalecidos en su capacidad de extorsión sobre nuestro país después de la firma del acuerdo con el FMI, le reclaman al gobierno argentino por los acuerdos con empresas chinas en industrias estratégicas, por su base militar en Neuquén, y están atentos a la construcción de un polo logístico con proyección antártica en Tierra del Fuego.

Por eso, cuando hablamos de los poderosos intereses que se mueven detrás del macrismo y sus socios en su pelea por retomar el gobierno, no hablamos sólo de intereses económicos de la oligarquía argentina, que negocia con uno u otro imperialismo, tenemos que tener en cuenta también que en un mundo que va a la guerra, el imperialismo yanqui va a jugar fuerte para asegurar el control militar de lo que considera su “patio trasero”.

 

4. Que la crisis no la siga pagando el pueblo

El aumento del precio internacional de los productos agropecuarios, con precios récord en soja y trigo, llena los bolsillos de un puñado de terratenientes, monopolios imperialistas de los agronegocios y grandes exportadores. Mientras tanto en nuestro país se encarecen cada vez más los alimentos al estar acoplados al precio internacional.

El gobierno tomó medidas como el fideicomiso del trigo, para subsidiar con dos puntos de retenciones la bolsa de harina que hoy llega a las panaderías a más de $2.000 y hace que paguemos el pan a $300 o más. Esta medida, por demás insuficiente, hasta ahora no ha sido eficaz, principalmente por la falta de colaboración de la industria molinera que pretende que la bolsa subsidiada esté más cara que los $1.200 que fijó el gobierno.

El presidente Fernández planteó que le pide al Congreso que se aumenten las retenciones, como “única forma de desacoplar los precios internos”. No solo no hay posibilidades en el Congreso de que esto suceda después del avance de Juntos por el Cambio en las últimas elecciones, sino que si se aplicaran retenciones a todos por igual, sin fijar una segmentación que trate distinto a los pequeños y medianos productores y aísle a ese puñado que se la lleva en pala, se cometería un error que aprovecharía la derecha reaccionaria.

Las mismas ganancias récord tienen las petroleras, las mineras, los bancos, y otros monopolios, mientras se agrava la situación de las masas.

Es necesario seguir el camino del impuesto a las grandes fortunas. El gobierno hizo un anuncio difuso de un impuesto a las “ganancias extraordinarias”, y rápidamente encontró el rechazo de los voceros de las clases dominantes. Lo resumió el diario La Nación diciendo: “El disparatado tributo que proyecta el Gobierno, además de arbitrario, abusivo y distorsivo, desalentará futuras inversiones y emprendimientos empresarios”.

En Juntos por el Cambio, tanto los “halcones” (Patricia Bullrich y Macri), y las “palomas” (Rodríguez Larreta y los radicales), coinciden en un punto: “basta de impuestos”. Claro que no hablan de sacar el IVA, ese impuesto donde aquellos que están en la indigencia pagan lo mismo que los millonarios. Ellos hablan de los impuestos que tocan las superganancias de la oligarquía argentina.

Para ellos los males de la economía argentina no están en el saqueo imperialista y de las clases dominantes, para ellos los problemas son las conquistas laborales, las jubilaciones, la educación y la salud pública. Como les dijo Macri a los jefes de los monopolios en Bariloche, “hay que tomar todas las medidas en 90 días”.

No se pueden resolver las graves emergencias que vive el pueblo argentino sin tocar los intereses de los que se la siguen llevando en pala.

Luchamos por la más amplia unidad de las fuerzas obreras y populares, nacionales y democráticas por un programa que resuelva las emergencias, defienda nuestra soberanía y logre romper el acuerdo con el FMI y los acuerdos antinacionales con todos los imperialismos, para avanzar en nuestra segunda independencia.

 

5. Unir las luchas, aislar al macrismo y acumular fuerzas

Los miles de millones de dólares extraordinarios que entran a nuestro país se los apropian un puñado de oligarcas y monopolios imperialistas, mientras crece el hambre, la pobreza y la indigencia.

Esa minoría es muy poderosa y trabaja para la vuelta del macrismo al gobierno, para sostener y ampliar sus privilegios. Cuando Macri, Rodríguez Larreta, o el fascista Milei hablan de un shock que en pocos días imponga su política antiobrera y hambreadora, son conscientes que la clase obrera y el pueblo van a luchar para impedirlo. Saben que esa política no pasa sin represión, y se preparan para eso.

Rodríguez Larreta ya empezó a “entrenar” a su policía porteña reprimiendo ferozmente a los ex combatientes de Malvinas en el PAMI el 16 de marzo y a los docentes que protestaban en la Legislatura de la Ciudad el 12 de mayo.

Javier Milei, que empezó su carrera política como asesor del general Bussi, uno de los más grandes criminales de la dictadura videlista, acaba de sellar una alianza en Tucumán con su hijo, Ricardo Bussi, reivindicando el papel de este genocida.

Por el lado del macrismo no solo Patricia Bullrich es partidaria de “meter bala”; otra de sus dirigentes, Florencia Arietto, dijo esta semana refiriéndose a la provincia de Buenos Aires: «Hay que entrar con ‘metra’ a la provincia si ganamos las elecciones».

Ante semejantes planes, es una necesidad de todo el pueblo argentino unir sus luchas dirigiendo el golpe principal a este sector de la derecha más recalcitrante que expresan el macrismo y sus socios.

Las disputas entre los sectores de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, que dirigen el gobierno, no son por estas cuestiones. Mientras se pelean por puestos en el gobierno y candidaturas para el 2023, se agrava la situación de las masas y crece la bronca, lo que favorece los planes de la derecha macrista.

No es arreglando con el FMI, ni apoyándose en imperialismos rivales de los yanquis como vamos a salir de esta crisis. Así avanza el ajuste y la dependencia.

Peleamos la unidad del Frente de Todos como herramienta del pueblo para enfrentar al macrismo. Para que la crisis no la siga pagando el pueblo seguimos a la cabeza de la lucha obrera, campesina y popular, peleando su unidad para resolver las emergencias y defender la soberanía nacional.

En la pelea por la acumulación de fuerzas, el protagonismo de muchos camaradas en todo el país hizo posible la realización exitosa del Mes de la Prensa. Esto es muy importante, porque es uno de los termómetros de la relación de nuestro Partido con las masas. No fue pareja su realización. Las experiencias más importantes demuestran que hay grandes condiciones para abordar con nuestra línea a las masas con las que compartimos las luchas de todos los días. Hay experiencias en centros de concentración obreros y campesinos, en barrios y sectores de trabajo, entre los jóvenes, etc., que hay que estudiar para poder generalizarlas. Y allí donde no cumplimos los objetivos, o estos fueron modestos, tenemos que analizar las ideas que nos traban, para poder corregirlas.

En cada lucha que encabezamos se va desarrollando una corriente clasista de masas. En ese proceso las masas van comprobando nuestra línea, conociendo nuestro Partido y va surgiendo una corriente comunista revolucionaria de masas. Al calor de esto peleamos la acumulación de fuerzas para un gran Partido Comunista Revolucionario, que es clave para avanzar en el camino de una revolución que acabe con la dependencia, el latifundio y el Estado oligárquico-imperialista que los sostiene.

 

Escriben Jacinto Roldán y Ricardo Fierro

Foto: Jornada de lucha del 24 de mayo de la CCC, la FNC, la CTA Autónoma y el PCR entre otras organizaciones. La Plata
—–

Cuarta ola de coronavirus

Entramos en la cuarta ola de contagios de Covid 19. Según datos oficiales, desde el 17 de abril hasta el domingo 15 de mayo hubo un aumento de contagios del 305%. El Ministerio de Salud reportó el 22 de mayo 49 muertes por coronavirus y 43.487 contagios en la última semana en la Argentina, lo que representa un 27,9% más de casos que el domingo pasado, cuando se registraron 33.989.

Gracias a la alta vacunación este aumento no se trasladó a fallecimientos ni internaciones de terapia intensiva.

Hay 37,4 millones de personas con dos dosis (82,4%) y 23 millones con dosis de refuerzo (50,7%). Ante la llegada del invierno seguimos peleando la vacunación para impedir que avancen los efectos de esta cuarta ola.

 

 

Secciones