La creación de la Juventud del PCR se dio en un contexto de auge de las luchas populares en el país y en medio de un mundo convulsionado. Hacía solo tres años del Cordobazo y en todo el país emergían protestas, tomas de fábricas y puebladas contra la dictadura de Onganía y Lanusse. Solo cinco años antes, el Che Guevara era asesinado en Bolivia y muchos habían sido testigos de su ejemplo revolucionario. El socialismo en China demostraba que un país semifeudal y atrasado podía liberarse del imperialismo y los terratenientes, garantizando salud, educación y comida a millones. En 1972, China estaba en plena Revolución Cultural Proletaria dirigida por Mao Tsetung, para consolidar los logros del socialismo y combatir a quienes dentro del partido buscaban fortalecer el capitalismo.
Los primeros pasos de la JCR fueron en esa Argentina, para que el auge del Cordobazo desembocara en un proceso revolucionario. Desde fines de 1974 trabajamos para denunciar el golpe de Estado contra Isabel Perón y desde el 24 de marzo de 1976, una vez consumado el golpe fascista, nos quedamos en el país para enfrentar junto al pueblo la dictadura y su política de terror y entrega. En 1982 apoyamos la justa recuperación de las Malvinas y la guerra contra el invasor inglés.
Con el pueblo argentino, fuimos parte de las gloriosas jornadas del Argentinazo el 19 y 20 de diciembre de 2001 que echaron al gobierno hambreador y entreguista de De La Rúa e impusieron la suspensión del pago de la deuda externa.
En la dictadura tuvimos camaradas asesinados, presos, torturados, perseguidos y detenidos desaparecidos. Ejemplos como el de Manuel Guerra, Miguel Magnarelli y Luis Márquez, nuestros mártires queridos, quienes ante las torturas del enemigo no dieron información, se mantuvieron en silencio y así mantuvieron a salvo la JCR y el Partido. Ellos nos alientan a encabezar las luchas que amplias masas juveniles vienen protagonizando para cambiar de fondo la realidad de nuestro país y nos animan en la lucha por la revolución, el comunismo y en la defensa del marxismo-leninismo-maoísmo.
El futuro es nuestro
Los pibes y pibas en Argentina queremos que no nos roben el futuro. El gobierno de Javier Milei no tiene una sola medida a favor nuestro y todas son para los que más tienen: monopolios extranjeros, terratenientes, bancos y el capital financiero. Con este gobierno los de arriba tienen el futuro asegurado, mientras nosotros no tenemos para un alquiler, mucho menos pensar en la casa propia.
Con la reforma laboral nos proponen superexplotación y sacarnos los derechos que nuestros viejos y abuelos conquistaron con sangre y lucha. La apertura de importaciones del gobierno nos quita la posibilidad de laburo, favoreciendo la fabricación fuera del país. La guita no alcanza para todo el mes y solo llegamos si tenemos más de un laburo.
La escuela y la universidad con un presupuesto ajustado: faltan becas, sillas, comedores y así somos cada vez menos estudiantes. Frente a la falta de todo lo básico, lo que no falta es la droga: en los barrios aumenta la venta y el consumo para rompernos la cabeza y apagar nuestra rebeldía. Las pibas somos víctimas de femicidios y de la violencia, sin ninguna medida que nos proteja.
Nos sacan el deporte, la educación, la cultura y nos ofrecen droga. Nos sacan el laburo y nos dicen que nos conformemos haciendo Rappi o la trampa de las apuestas online.
Pero los pibes y pibas no aceptamos ese futuro de mierda que quiere Milei para nosotros. Por eso, fuimos protagonistas de las luchas contra la reforma laboral, llenamos las calles para defender la Universidad pública, lo hicimos el último 24 de marzo y cuando matan a una piba. Nos organizamos en cada barrio para luchar contra la droga, la falta de laburo, deporte y cultura.
Luchamos por otra Argentina y otro mundo, distinto a este donde nos llevan a la guerra, mientras vemos como Milei se arrodilla ante Trump, que se cree dueño del destino de otros países, invadiendo Venezuela, bombardeando Irán, amenazando a Cuba, México y Colombia. Mientras Israel masacra al pueblo palestino. Llevan el mundo a la guerra en su disputa con el socialimperialismo chino.
Es posible y necesario
Nos intentan vender que la libertad te la da este sistema capitalista. ¿Qué libertad tenemos con la entrega y ajuste de Milei? ¿Qué clase de libertad es bombardear escuelas en Irán y hospitales en Palestina matando a miles de niños?
Hoy no hay países socialistas en el mundo, como en el momento de la fundación de nuestra Juventud. Los países que habían sido un faro para los pueblos e irradiaban con su ejemplo de humanidad y solidaridad, como eran China y Rusia, restauraron el capitalismo y luego pasaron a transformarse en potencias imperialistas. Los comunistas revolucionarios decimos que en la dura lucha de clases fuimos derrotados y se restauró el capitalismo.
Con la caída del Muro de Berlín en 1989, se lanzó una gran campaña anticomunista mundial, donde se planteaba el fracaso del comunismo y su doctrina. Ocultaron que las grandes revoluciones triunfantes del siglo XX resolvieron el pan, el trabajo, la tierra para vivir y trabajar y el dominio de la ciencia para un tercio de la humanidad. Algunos dicen que esto ya no es posible y solo queda conformarse, pero la realidad es otra.
Con el socialismo el mundo conoció la libertad de comer, estudiar, trabajar y tener un techo. Fue un faro de libertad la URSS conducida por Stalin cuando derrotó la Alemania nazi. La libertad es que los trabajadores y el conjunto del pueblo puedan decidir qué producir, cómo producir y distribuir lo producido sin que ningún imperialismo o terrateniente nos imponga sus necesidades.
El socialismo no fracasó, fue derrotado. En Argentina buscamos dar vuelta la derrota para recuperar nuestro futuro, el futuro de la patria. Sabemos que solo será posible a través de una revolución que libere a la nación de la dependencia del imperialismo, termine con el latifundio a través de la reforma agraria y abra el camino al socialismo.
Hoy N° 2013 8/4/2026
