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29 de April de 2026

Se cumple un año del fallecimiento del secretario general del Partido Comunista Revolucionario

Seguimos el camino de Jacinto Roldán

El 30 de abril del año pasado fallecía nuestro querido secretario general, el camarada Jacinto Roldán, a los 85 años. Con él, nuestra clase obrera y nuestro pueblo, así como las revolucionarias y revolucionarios del mundo entero, hemos perdido a un gran dirigente marxista leninista maoísta.

Jacinto Roldán fue uno de los pilares fundamentales en la construcción del Partido Comunista Revolucionario de la Argentina, junto a nuestro primer secretario general Otto Vargas y otras y otros tantos camaradas. Hasta el último minuto dedicó su vida a la revolución en la Argentina y a la construcción y fortalecimiento del PCR.

Roldán nació en una zona de la Capital Federal, el Bajo Flores, por entonces barriada humilde y proletaria, a comienzos de la década de 1940. De una infancia en la que alternaba el jugar al fútbol con trabajar desde pequeño y colaborar con su madre, pasó a una juventud en la que empezó a trabajar en Aerolíneas Argentinas, y se hizo comunista admirando al Che Guevara, entrenó con el objetivo de confluir con él en Bolivia y se afilió a la Federación Juvenil Comunista.

Jacinto fue parte de los jóvenes que ayudaron a fundar nuestro PCR, ante la traición de la dirección del PC a la causa revolucionaria. En el Partido cayó preso por la ley anticomunista de la dictadura de Onganía. Compartió sus primeros años de militancia con César Gody Álvarez, el querido Gordo Antonio, antes que este partiera rumbo a Córdoba, para ser parte irremplazable de las luchas obreras y populares, junto a René Salamanca. En ese momento Jacinto “queda como secretario de la zona y después es designado responsable militar”, como recordó el camarada Antonio Beltrán en la semblanza que escribió para Política y Teoría.

Jacinto pasó a ser el secretario de la zona de La Plata, Berisso y Ensenada en 1972, donde estuvo a la cabeza de la lucha antigolpista y antidictatorial de nuestro Partido, al tiempo que fue el gran impulsor de un Partido con arraigo entre los sectores obreros y campesinos de la región, jugando un gran papel en procesos de lucha de los obreros de la carne del Swift de Berisso, como la huelga contra la dictadura en 1979, durante la dictadura videlista y del Astillero Río Santiago. Además fue promotor del trabajo entre las y los campesinos pobres, ayudando a la creación de la Asociación de Medieros y Afines (Asoma). La lucha antigolpista y la resistencia frente a la dictadura tuvieron en Jacinto, según recuerda el camarada Arnoldo Gómez -también en Política y Teoría-, “un pilar ineludible en el funcionamiento del conjunto del Partido y de nuestro Comité Central”.

Luego de la dictadura, como coordinador del Partido del Gran Buenos Aires, fue parte de la dirección de históricos procesos de lucha, desde la toma de Ford en 1985, la creación de la Corriente Clasista y Combativa y sus movimientos de desocupados y de jubilados en los años del hambre menemista, y de los combates de las y los obreros del Astillero Río Santiago en la década del ‘90. También en la lucha de Kraft en el 2009 y en la creación de la Federación Nacional Campesina, siempre buscando que las masas sean protagonistas del debate político y encuentren en el Partido la herramienta para avanzar en el camino revolucionario.

En su idea insurreccional, siempre tuvo como eje central el tema de los centros de concentración obrera, campesina y desde ahí trabajar sobre todos los sectores populares, estudiantiles, profesionales, intelectuales y de burguesía nacional. Peleó la organización de las zonas partidarias en función de esos objetivos insurreccionales. También defendió la necesidad de que el Partido trabaje sobre las fuerzas armadas.

 

Un gran marxista leninista maoísta

Jacinto Roldán fue un gran marxista leninista maoísta. Entusiasta investigador de los logros revolucionarios y profundo estudioso, decía siempre que todos teníamos que formarnos, y no regalar la teoría a otros. Estuvo en China en varias oportunidades, en las cuales aprendió de la experiencia de los maoístas chinos, y defendió las banderas del marxismo leninismo frente a los revisionistas.

Con los años, Roldán pasó a ser secretario de Organización de nuestro Partido, tras el fallecimiento del camarada Jorge Rocha en el 2008. Desde allí, como había hecho siempre, desplegó una tarea incansable para defender la unidad del Partido, dando a fondo los debates, con la convicción de que la franqueza y el funcionamiento colectivo de los organismos partidarios, siempre poniendo lo colectivo por delante de lo individual, es lo que permite desarrollar y fortalecer un Partido habitable para los más sencillos, como siempre decía, y que lo hagan suyo en la pelea por la revolución.

Fue Jacinto quien, a comienzos de 2018, con Otto Vargas luchando con su enfermedad, quedó a cargo de la dirección del Partido, y tras la muerte de Otto en febrero de 2019 continuó firmemente la pelea por la unidad del PCR y por la continuidad histórica de una línea, afirmando en el 50 aniversario que “Somos el Partido de Otto Vargas”.

Fue un puntal irremplazable en la orientación política en estos últimos años, tanto en la derrota del macrismo en las calles y en las urnas, en los difíciles momentos de la pandemia, y más acá, en la pelea por la justa unidad en el Frente de Todos y en la independencia dentro del frente único, planteando que éramos parte del Frente y no del gobierno. En ese recorrido Jacinto peleó firmemente por la unidad del Partido, impulsando la realización de nuestro 13 Congreso en 2022, luego del cual fue designado secretario general del PCR.

En los últimos tiempos, su orientación política fue fundamental para que el Partido enfrentara de entrada al gobierno reaccionario y entreguista de Milei, trabajando por la más amplia unidad contra su política.

Roldán fue un ejemplo de comunista sencillo, que no le gustaba hablar de él sino del Partido, y fue un gran materialista dialéctico, que nos enseñó que todos tenemos dos aspectos, y que tenemos que dar la batalla constante para que lo bueno predomine sobre lo malo, siempre teniendo por norte la revolución.

Jacinto era un revolucionario convencido, y transmitía esa convicción de que vale la pena luchar, aún en los momentos más difíciles; y consecuente con eso, aún enfermo, fue un militante ejemplar hasta el último momento de su vida, con el arado atado a la estrella de la revolución.

A un año de su partida, el ejemplo de Jacinto Roldán nos templa y nos fortalece en la pelea por la revolución en la Argentina, en el compromiso de sostener su legado y el de Otto Vargas, y de las banderas del marxismo-leninismo-maoísmo.

 

hoy N° 2106 29/04/2026