El 3 de junio, con multitudinarias movilizaciones, volvió a recordarnos que la memoria no se rinde y que la lucha de las mujeres y diversidades en Argentina sigue siendo una fuerza imparable.
No fue solo una fecha en el calendario. Fue un recordatorio de que nuestra lucha es hoy más urgente que nunca. Porque cada ausencia nos duele, pero también nos impulsa. Porque no vamos a callar. Porque nuestras vidas importan.
Frente al Congreso Nacional, en Córdoba y en cada provincia, cientos de miles de voces se unieron para gritar con rabia y esperanza: ¡Ni Una Menos! ¡Vivas nos queremos! No fue una marcha más, fue la reafirmación de un compromiso colectivo que no se extingue.
La jornada estuvo atravesada por los femicidios recientes de Agostina Vega en Córdoba, Dulce Candia en Misiones y Noelia Romero en Temperley, Buenos Aires. Que hoy son símbolos de un dolor que atraviesa al país entero. Tres vidas arrancadas por la violencia machista, con responsabilidades del Estado.
No aceptamos que la violencia machista se naturalice como un destino inevitable. El Estado tiene la obligación de garantizar políticas públicas efectivas, presupuestos reales y acompañamiento integral. Cuando el gobierno de Milei recorta, ajusta y mira hacia otro lado en políticas de género es responsable.
La Justicia patriarcal también tiene que rendir cuentas. Cada denuncia ignorada, cada medida de protección incumplida, cada expediente archivado sin investigación, es una vida puesta en riesgo, y el sistema judicial se convierte en cómplice.
En tiempos donde las políticas de odio, fascistas y ajuste del gobierno de Milei buscan disciplinar y acallar, la respuesta fue contundente: organización y lucha. Reclamamos justicia por las que ya no están y defendemos derechos básicos: trabajo, tierra, salud, educación. Fue una movilización claramente opositora a Milei.
La masividad de este 3 de junio muestra que no estamos dispuestas a callar. Porque nuestras vidas importan exigimos la Emergencia en Violencia contra las Mujeres que incluya protocolos claros, recursos suficientes y un sistema judicial que deje de mirar hacia otro lado.
Queremos vivir libres, con derechos, con dignidad. Queremos un país donde la vida de cada mujer y cada persona de las diversidades sea respetada y cuidada. Queremos un futuro donde la consigna Ni Una Menos deje de ser un grito de dolor y se convierta en una realidad.
Córdoba
En el Congreso Nacional


