La delegación está integrada por Zenaida Rochapaco, de la Federación Carrasco, una de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba; Mari Luz Ventura Cala, ejecutiva nacional de las Interculturales de Bolivia; Jesusa Ayampara, vicepresidenta de las Seis Federaciones; María Oporto, huelguista en las últimas movilizaciones y oriunda de Chuquisaca; y Severina Ortega, delegada de la Federación Departamental de Santa Cruz
Según explicaron las delegadas, la candidatura del movimiento indígena, originario, campesino y popular fue proscrita en las últimas elecciones, lo que dejó la disputa entre dos fórmulas de derecha: la de Rodrigo Paz y la de Jorge «Tuto» Quiroga. «Es la causa por la cual este gobierno ha entrado, podríamos decir, accidentalmente», señaló una de las delegadas. Buena parte del voto popular no fue una adhesión a Paz sino a su candidato a vicepresidente, el excapitán de policía Edmand Lara, conocido por sus denuncias contra la corrupción policial. “El pueblo, como no tenía candidato propio, votó por él”, relató.
Esa confianza se quebró rápido. Ya en funciones, Paz dejó de lado a su vicepresidente, le retiró atribuciones y avanzó en un estilo de gobierno basado en decretos supremos. “En campaña tenía un discurso más popular; en el gobierno empezó a implementar otro modelo”, coincidieron las delegadas. El más resistido de esos decretos, el 5503, fue leído por las organizaciones sociales como el punto de partida de “un nuevo modelo de Estado neoliberal”: entrega de recursos naturales y empresas públicas a transnacionales en 30 días, y privatización de servicios básicos como la luz y el agua.
La respuesta no se hizo esperar: 150 puntos de bloqueo simultáneos en todo el país lograron que el Ejecutivo diera marcha atrás con ese decreto puntual. Pero la ofensiva no se detuvo ahí: nuevas medidas recortaron presupuesto de salud y educación -entre ellas, denunciaron, un 40% del presupuesto del Hospital de la Mujer de La Paz- y avanzó un proyecto de nueva Ley General del Trabajo que, según las delegadas, elimina derechos laborales históricos. A esto se sumaron los ítems recortados a los maestros y el escándalo conocido como “la gasolina basura”, que además de la sospecha de negociados dejó motores dañados en todo el país.
54 días de movilización y represión estatal
Las medidas del gobierno provocaron un gran odio en las masas, que se plasmó en una movilización nacional de 54 días, con las mujeres campesinas e indígenas en un rol protagónico. Una de las delegadas, de las federaciones del trópico de Cochabamba, contó que participó de la Marcha por la Vida durante siete días, entre Caracollo y La Paz, y luego sostuvo una huelga de hambre de 18 días. “Hemos continuado también con los bloqueos, los 54 días hemos estado de pie”, nos contaba, “hasta que sufrimos la traición de la Central Obrera Boliviana”, en referencia al desenlace negociado por la central sindical, que las organizaciones de base consideran una claudicación.
Las delegadas describieron el escenario actual como un “cuarto intermedio” en la lucha, mientras el gobierno mantiene un estado de excepción. “Nos han coartado la libertad de expresión, están persiguiendo a nuestros hermanos, están deteniendo a los dirigentes”, denunciaron. Cuentan que el gobierno intervino los bloqueos y penalizó la protesta social, con un saldo de heridos y muertos por heridas de bala. “Es la libertad de expresión y de movilización la que nos han privado”, resumió una de las compañeras, y advirtió: “Para nosotros es un cuarto intermedio; para el gobierno, su estado de excepción, que en algún momento se puede romper”.
“Somos la sangre luchadora”
Consultadas sobre el rol de las mujeres en este proceso, las delegadas remarcaron una tradición que viene de lejos. “Siempre hemos sido la sangre luchadora, tanto en la región como en nuestro país. Así como nuestros padres y abuelos lucharon contra el imperio, ahora nos toca a nosotras luchar por nuestros hijos y nietos, por las generaciones que vienen». Contrapusieron esa situación con los años de estabilidad que contaron se vivía durante los gobiernos del MAS con Evo Morales, y denunciaron que la proscripción electoral de Evo fue acompañada por el despojo de la sigla partidaria: “Nos han robado la sigla que nos representaba al pueblo boliviano, a la gente del lado más pobre. Nos han cortado toda la libertad y la participación en esas elecciones”.
El reclamo por la educación y la salud atravesó buena parte de la entrevista. “Nuestros estudiantes piden que no se corte la educación, que no se corte la salud, porque es un derecho de cada uno de nuestros hijos, nietos y sobrinos. El derecho a estudiar no se debe cortar», afirmaron, y remarcaron su voluntad de «luchar siempre por la educación» y de dar a conocer en cada país que visiten la situación de Bolivia.
Otra de las delegadas agradeció el espacio brindado por la prensa y puso el acento en el avance privatizador del gobierno de Paz. “Este gobierno está queriendo privatizar todo lo que era estatal en Bolivia. Con la privatización está robando nuestros recursos naturales”, denunció, y remarcó que las organizaciones sociales vienen exigiendo que se respeten los derechos conquistados, mientras el Ejecutivo responde con “decretazos” y persecución judicial contra dirigentes. “No nos va a callar. Somos millones y seguimos el camino por el futuro de nuestros hijos y nuestros nietos, por el bien de las próximas generaciones”, afirmó.
La caracterización del gobierno actual fue coincidente entre las delegadas, que lo calificaron de “entreguista” frente a intereses extranjeros. “Nuestro país es millonario en recursos naturales: tenemos petróleo, litio, toda la riqueza del pueblo boliviano. Pero este gobierno está robando y robando, solo vela por su interés personal», sostuvo una de ellas, quien agregó que buena parte de las promesas de campaña -como la de terminar con las filas para conseguir combustible- quedaron sin cumplir, como se vio con el escándalo de la “gasolina basura”. Las delegadas fueron categóricas: pasados más de siete meses de gobierno, dijeron, no se resolvió la suba de precios de la canasta familiar ni de la carne, ni la crisis de combustibles que llevó a buena parte del transporte del país a un colapso.
Una de las entrevistadas apuntaba que, en siete meses de gobierno, Rodrigo Paz “no solucionó nada, ni la canasta familiar, ni la inflación. Vendió el Salar Uyuni y se quiere apropiar de nuestra tierra”. Siempre voy a decir «Rodrigo debes renunciar ya que no das una solución. Los puentes y caminos se caen y nos los arreglas».
La persecución a Evo Morales
Abordaron la situación judicial del expresidente Evo Morales Ayma, a quien las delegadas describieron como “uno de los mejores presidentes” de la historia reciente de Bolivia, por haber garantizado, según señalaron, catorce años de estabilidad económica, social y educativa. «Devolvió la dignidad a Bolivia, ha hecho escuchar los 36 idiomas del país, algo que está reconocido en la Constitución Política del Estado».
Las compañeras denunciaron que las causas judiciales abiertas contra Morales carecen de sustento probatorio: primero se lo investigó por presunto narcotráfico, sin que se presentaran pruebas, y luego por un caso de trata y tráfico de personas en el que la propia denunciante pidió que no se utilizara su nombre. “Para que haya una denuncia tiene que haber una víctima. Hasta el momento no la hay”, remarcaron, y calificaron la ofensiva judicial como una obsesión personal del gobierno: “Está obsesionado con Evo Morales, y nosotros, como pueblo boliviano, no vamos a permitir que lo detengan o que atenten contra su vida”.
Las delegadas recordaron que, tras la proscripción de Morales, la sigla del MAS-IPSP quedó en manos de Eduardo del Castillo, y que ese partido perdió representatividad sin el liderazgo del expresidente. “La sigla no hace a un líder, el líder hace a la sigla”, resumieron, y agregaron que su conductor sigue siendo Evo Morales. En ese sentido, calificaron al gobierno de Paz como “mascota” de Estados Unidos.
Finalizando la entrevista, las compañeras agradecieron el espacio brindado y remarcaron que su paso por el país busca, ante todo, hacer escuchar la voz de las mujeres bolivianas y tejer lazos de solidaridad con otras organizaciones de la región. “Como mujeres estamos de pie y nunca de rodillas”, cerró una de las delegadas, “y si tenemos que dar la vida, vamos a darla por nuestra patria, por nuestros hijos y nietos, y por la nueva generación”.
hoy N° 2120 05/08/2026
