Tras el claro “manotazo de ahogado” del presidente, preocupado por la creciente bronca popular por su subordinación incondicional a los intereses de Trump, los colonialistas ingleses y el gobierno fascista de Israel, nos ponemos en alerta.
Su gobierno hizo gala de entreguismo de nuestra soberanía desde sus comienzos, permitiendo un radar inglés que sigue operando bajo la complicidad de sectores políticos y el poder judicial, una polémica que sigue siendo centro del debate por sus implicancias geopolíticas e institucionales por estar a 600 kilómetros de las Malvinas.
La intervención del puerto de Ushuaia, que encendió las alarmas generando un gran repudio por el amarre del buque británico habilitado bajo intervención federal de la terminal portuaria, cuya empresa israelí Navitas Petroleum explora y extrae petróleo en nuestras Islas Malvinas con el proyecto Sea Lion, en sociedad con la inglesa Rockhopper Exploration, siendo considerado una contradicción a la defensa de soberanía y una violación a la legislatura provincial, y el intento de vender territorio para armar una base yanqui en nuestra isla.
El sector industrial viene en un extenso periodo de incertidumbre. Tras 188 días de permanencia de los operarios dentro de las instalaciones, la situación de la fábrica Aires del Sur dio un giro importante, luego de que la Justicia Civil y Comercial de Río Grande decretó formalmente su quiebra a raíz de una crisis financiera irreversible, sumado a eso el despido de más de 100 trabajadores del Grupo Mirgor tras finalizar la conciliación obligatoria con la UOM dispuesta por el Ministerio de Trabajo provincial. Este escenario desde el ámbito gremial se lo relaciona a las reformas laborales impulsadas por el gobierno nacional.
La docencia fueguina nucleada en el Sutef, puso fin al conflicto salarial más extenso de la última década tras 46 días consecutivos de paro por tiempo indeterminado, acampes y movilizaciones, logrando un acuerdo con el gobierno provincial que incluye una recomposición salarial, la declaración de la emergencia salarial del sector y la devolución de los días descontados por huelga. Su mayor logro fue impulsar un proyecto de Ley de Financiamiento Educativo ante la Legislatura, buscando así blindar presupuestariamente la educación pública.
Por otro lado, el comercio minorista de Río Grande enfrenta un panorama sumamente crítico. Según declaraciones del referente del sector almaceneros, más de 70 comercios de cercanía se vieron obligados a cerrar sus puertas debido a la devaluación del consumo familiar, la presión impositiva y las tarifas de servicios.
Esto es una muestra clara de cipayismo supremo, de un gobierno desmalvinizador que trabaja para los buitres financieros y los grandes bancos internacionales, admiradores de la asesina de nuestros soldados Margaret Thatcher, no hacen más que llevar adelante un plan de disolución nacional, un industricidio galopante, a una Argentina en la que viva bien una ínfima minoría, mientras millones pasamos hambre.
Mientras en todo el país siguen los despidos y cierres de empresas, desde la CCC planteamos y trabajamos por la más amplia unidad, para poder avanzar en construir una Argentina distinta y acabar con esta política reaccionaria y entreguista, hacemos eco de la lucha en las calles, multiplicando las banderas de “Las Malvinas son argentinas”, por “Tierra, Techo y Trabajo”.
Corresponsal
hoy N° 2129 07/10/2026
