Escribe María Rosario
Hay algo mágico y transformador que pasa en nuestro suelo argentino una vez al año. Miles de mujeres y diversidades juntamos nuestros pesos durante todo el año, organizamos todo en nuestras casas, con nuestras familias, con nuestros trabajos, armamos nuestros bolsos, subimos a colectivos y viajamos desde cada rincón del país hacia un mismo lugar.
No importa el frío, el calor, el cansancio ni las horas de viaje: el objetivo es encontrarnos.
Este evento, que nació hace casi cuatro décadas como una herramienta de organización colectiva se convirtió en un fenómeno político, social y cultural único a nivel mundial.
Su carácter: autoconvocado, autónomo, autosostenido, democrático, plural, horizontal y federal ha permitido que cientos de miles seamos protagonistas en distintas partes del territorio para debatir, visibilizar problemáticas, articular luchas e impulsar transformaciones legislativas e institucionales de alcance histórico. No se vota, es por consenso.
El Encuentro es, en esencia, una casa colectiva. Un lugar donde no hay jefas, nadie habla desde un pedestal y la voz de la que recién empieza vale exactamente lo mismo que la de la militante histórica.
La realidad de hoy: El dolor y el cansancio de sostener la vida
Este año en Córdoba el Encuentro no será un encuentro más; será una necesidad urgente de contar nuestras realidades. La realidad pega duro en el día a día. Llegar a fin de mes es un desafío, la plata no alcanza para llenar la olla y las redes de contención que antes ayudaban desde el Estado hoy ya no están.
La llegada de este gobierno de derecha, fascista, de Javier Milei ha significado un ataque sistemático y premeditado contra los derechos conquistados por el movimiento de mujeres y diversidades a lo largo de décadas de movilización.
La eliminación de programas, el vaciamiento y el desmantelamiento de todo ello no constituye un simple ajuste presupuestario, sino que responde a una decisión política orientada a desarmar las garantías mínimas de protección contra la violencia machista y la discriminación. A esto se suma el estrangulamiento económico del sector público, el vaciamiento de la salud y la educación públicas, y la interrupción en el suministro de insumos esenciales como los tratamientos hormonales, la falta de medicación para personas con diabetes o hipertensión arterial, el abandono para el sector de salud mental: la falta de medicación y de profesionales para abarcar diferentes espacios de contención, y la distribución gratuita de anticonceptivos en hospitales y salas en los barrios, solo para nombrar algunos ejemplos.
La violencia institucional y el retiro de la contención pública ha dejado en una situación de extrema vulnerabilidad a miles de mujeres, diversidades y niñeces en los barrios populares de todo el país. Sin dudas este gobierno nos ha puesto en el blanco, se ensañó con crueldad contra nosotras, pero venimos dando la pelea desde que asumió el gobierno, sin tregua ¡A cada provocación, respondemos con más organización y más unidad en las calles!
Las mujeres y diversidades somos las que más sentimos el golpe de esta crisis económica y social:
Somos las que sostenemos los comedores en las barriadas, haciendo milagros con lo poco que hay para que ningún vecino o vecina se vaya a dormir sin comer.
Somos las que hacemos malabares cuando la medicina o la escuela pública se recortan, multiplicando las horas de trabajo sin descanso dentro y fuera de nuestras casas.
Somos las que sufrimos la violencia que crece cuando desde arriba se difunden discursos de odio que nos atacan, nos discriminan y pretenden encerrarnos de nuevo en el silencio.
Volver a mirarnos a los ojos en Córdoba permite ponerle nombre al dolor, pero también al cansancio acumulado. Decir “a mí también me pasa, no estás sola” sigue siendo el abrazo más sanador del mundo.
Hacer el Encuentro en Córdoba tiene un peso muy especial en el corazón. Es una provincia con una historia hermosa de rebelión estudiantil y obrera, pero que también vive dolores profundos en el presente.
Las compañeras cordobesas denunciaron cómo se queman los bosques nativos y cómo el agua y la tierra sufren. Ellas están en la primera línea para apagar el fuego, cuidar la naturaleza y defender sus comunidades. Además, sufren en carne propia la falta de presupuesto para combatir la violencia de género en los barrios. Córdoba es también escenario de conflictividad social derivado del ajuste y los despidos. Por todo ello fue elegida sede para esta 39 edición.
Por eso, que la marea de mujeres y feminista desembarque en Córdoba es como llevar una bocanada de aire fresco y fuerza a un territorio que no baja los brazos.
Los talleres: Donde la charla de mate se vuelve fuerza política
El corazón del Encuentro no son los grandes discursos, sino los talleres. Círculos en escuelas y plazas donde nos sentamos a tomar mate y a hablar de lo que nos pasa en el cuerpo y en la vida: desde cómo afrontar el costo de vida o la salud, hasta cómo acompañar a una amiga que sufre violencia o cómo defender nuestro derecho a decidir sobre nuestro futuro. En esos talleres pasa algo poderoso:
La historia de una se convierte en la fuerza de la de al lado. La bronca individual se transforma en organización colectiva. Las diferencias se vuelven puentes, no barreras.
Aprendemos que la unidad no significa pensar exactamente igual en todo, sino entender que, frente a tanta crueldad e indiferencia, la única salida es caminar juntas. Se trata de cuidar lo conquistado con tanto esfuerzo y años de lucha en las calles.
Volver a casa con el corazón lleno de esperanza
El 39° Encuentro Plurinacional dejará una certeza clarísima: nos quieren aisladas, tristes y con miedo, pero nos encontraron organizadas, juntas y de pie.
Cuando el Encuentro termine y llegue la hora de armar los bolsos de vuelta, el cansancio físico desaparecerá frente a la recarga de energía que deja la fuerza colectiva. Habremos protagonizado el hecho político más importante del último tiempo y sabremos que no volvemos iguales a nuestros barrios, a nuestros trabajos o a nuestros pueblos y comunidades: volvemos con la certeza de que la salida es colectiva.
Volvemos con fuerza, para unirnos más y seguir siendo protagonistas de la pelea que venimos dando en las calles para poder derrotar la política de Milei y sus cómplices.
Este Encuentro en Córdoba será la prueba de que, frente a cualquier intento de apagarnos la sonrisa y arrebatarnos el futuro, el movimiento de mujeres y diversidades de Argentina sigue siendo una llama viva de esperanza que nunca se apaga.

hoy N° 2129 07/10/2026
