El pasado viernes 21 de agosto drones rusos atacaron a plena luz del día el principal centro comercial de Krivói Rog, una importante ciudad industrial del este de Ucrania que se encuentra a escasos 60 kilómetros del frente de batalla. Media hora después, cuando los rescatistas y bomberos trabajaban, una segunda oleada golpeó nuevamente el lugar.
Según informó el gobierno ucraniano, el ataque dejó al menos 16 muertos, 4 desaparecidos, 130 heridos (entre ellos 23 niños) y más de 60 hospitalizados, la mayoría en grave estado. Esa misma noche, Moscú lanzó 217 drones y misiles contra otras 50 localidades, incluida Kiev, la capital ucraniana.
Rusia está implementando con más frecuencia la táctica criminal del «doble golpe», con la que busca aumentar el número de víctimas civiles y sembrar terror en el pueblo ucraniano. Putin acusa a Ucrania de haber abierto una «caja de Pandora» con sus recientes ataques a refinerías y sitios estratégicos rusos, algunos a miles de kilómetros del frente de batalla. Zelensky pidió públicamente más elementos de defensa antiaérea a Estados Unidos, Europa y la OTAN, quienes regulan la asistencia según sus conveniencias.
Todo esto se da en el marco de un aceleramiento de los tiempos en la disputa entre el Reino Unido, Francia y Alemania con Rusia. La Unión Europea prepara el anuncio de las sanciones económicas y comerciales más importantes desde el inicio de la guerra. Rusia retiró a su embajador en Londres acusando al Reino Unido de elegir una senda de confrontación. Países europeos como Polonia, Rumania y Finlandia denuncian que Rusia ha violado sus espacios aéreos reiteradamente con drones.
Reafirmamos la condena a la invasión rusa y la solidaridad con la heroica resistencia nacional del pueblo ucraniano, que pelea por su territorio, su soberanía y su derecho a la autodeterminación.
hoy N° 2123 26/08/2026
