En esta reforma del sistema educativo casi total se trajeron a la mesa varias propuestas, como la unificación de varias materias, el acompañamiento psicopedagógico a alumnos, la eliminación tradicional de las previas de los secundarios o progresión personal de los estudiantes para adaptarse a los ritmos de aprendizaje personal de cada uno.
Esta reforma es vendida por el Gobierno de la Ciudad como una forma de “preparar a los alumnos para ser más autónomos”, y suena bien. Después de todo, entendemos que la vida adulta se trata de ser autosuficiente y autónomo. Sin embargo, no es ahí donde hace hincapié.
Al combinar materias en laboratorios y hacer la nota colegiada, básicamente, se está prescindiendo de muchos profesores, que vieron cómo sus jornadas (que solían estar en paquetes de 36 horas) fueron recortadas a unas míseras 30 horas y con esto la reducción de sus salarios forzando la renuncia por no poder vivir de los sueldos miseria que perciben.
Esto demuestra que no les importa “la autonomía del alumnado”, sino reducir aún más el gasto educativo.
En el marco de esta reforma, nuestro colegio, el “Lengüitas”, fue uno de los más golpeados. Muchas de las cosas que prometía la reforma ni siquiera llegaron a aplicarse.
Los acompañamientos psicopedagógicos nunca llegaron porque ni siquiera existe un equipo formado para llevarlos adelante.
Por otro lado, la unificación de materias y los Planes Personales de Aprendizaje están lejos de funcionar como deberían. Son confusos, están mal organizados y generan más dudas que soluciones. De hecho, muchos profesores todavía no tienen claro qué se aplica, qué no y cómo deberían implementarse estas medidas.
Esta reforma, que no reforma nada, solo sirve para justificar un alineamiento al plan de abandono institucional que plantea el propio gobierno nacional, permitiéndoles culpabilizar e incriminar a los estudiantes, usándolos como chivo expiatorio de las fallas del actual sistema educativo.
Por poner un ejemplo, el 23 de abril, y en el marco de una proliferación de amenazas de tiroteos en el colegio Lengüitas, una lista entera fue proscrita y obligada a renunciar a las elecciones del centro de estudiantes. ¿Por qué? Porque es más fácil culpar a los estudiantes “conflictivos”, a los que “nunca se callan”, que solucionar con un equipo pedagógico las situaciones de violencia.
En ese marco, realizamos una jornada de lucha, que fue votada por unanimidad en todo el colegio y realizamos una sentada en el interior del colegio y una batucada en el exterior, con el fin de que los directivos y el Gobierno de la Ciudad vieran que estamos dispuestos a ir hasta el final.
Los pibes y las pibas no estamos dispuestos a regalar nuestro futuro.
Corresponsal
hoy N° 2114 24/06/2026
