Los ojos del mundo y de América Latina en particular, miran con atención la elección del país hermano, porque Brasil es el único país de la región que no está dentro del Escudo de las Américas y que resiste, hasta ahora, las políticas fascistas y expansionistas de Donald Trump.
Una delegación del PCR y su Juventud viajó a Sao Paulo, acompañó las últimas actividades de campaña y llevó la solidaridad al pueblo brasileño.
Esta elección se da en el marco de una brutal ofensiva de Donald Trump por el control de América Latina, que se expresa en una descarada injerencia sobre la soberanía de nuestros países. Ahora necesita Brasil, la principal economía latinoamericana, para tener un control sobre toda la región.
América Latina es hoy un continente en disputa y Trump apoya abiertamente al bolsonarismo en Brasil, porque necesita aliados dispuestos a subordinarse a su política, como Milei en la Argentina, De La Espriella en Colombia, Rodrigo Paz en Bolivia, Peña en Paraguay; todos ellos son parte del Escudo de las Américas.
Lula Da Silva, actual presidente, disputó esta elección buscando un cuarto mandato. Tenía enfrente a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quién está preso e inhabilitado para participar en elecciones por el intento de golpe de Estado en 2022, luego de perder las elecciones presidenciales.
Bolsonaro, que cuenta con el apoyo de corrientes de extrema derecha y el apoyo mayoritario de las iglesias evangélicas, es expresión de los sectores más reaccionarios y fascistas de las clases dominantes brasileras. El proyecto bolsonarista representa un peligro para las y los trabajadores, las mujeres y diversidades, los jóvenes pobres, la población negra, los campesinos sin tierra, los pueblos indígenas.
En el último tramo de la campaña tomaron fuerza consignas en torno a la “defensa de la soberanía” y otras como “Brasil es de los brasileños”. En septiembre se puso fin al 6×1 (6 días de trabajo por 1 de descanso), se aprobó la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, también el aumento de la Bolsa Familia para las familias más pobres y el fin de las apuestas online, entre otras medidas. Lula cerró su campaña con una importante movilización en el centro de Sao Paulo, la ciudad más grande del país “madre de todas las batallas”.
En la reciente elección, Lula obtuvo 53.879.538 votos ganando en 12 estados, Bolsonaro sacó 56.104.503 votos, ganando en 14 estados y el Distrito Federal. Lula ganó principalmente en el nordeste de Brasil, mientras que Bolsonaro tiene su fuerte en los estados del sur. La participación fue cercana al 80% y el voto en blanco fue 1,8%.
Lula perdió más de 3 millones de votos respecto de la elección de 2022 y Flavio Bolsonaro sumó 5 millones de votos más que su padre.
El espacio político de Bolsonaro quedó mejor parado que antes en el Congreso: sumó 15 senadores y 22 diputados, mientras que el frente de Lula solo sumó 7 diputados.
El resultado requiere un análisis más profundo. Incluso con mejoras en ciertos indicadores económicos y sociales, el gobierno de Lula no logró el apoyo de la mayoría. Será necesario indagar en las razones por las que el bolsonarismo logró obtener un respaldo significativo.
Al conocerse los resultados, Lula declaró que comienza otra campaña y que irán a buscar a quienes no fueron a votar. Realizó un balance de los logros de su gestión y remarcó la diferencia con lo que propone Bolsonaro, defendiendo la inversión estatal en la educación, la salud, la cultura y la investigación científica.
Lo que se define en la segunda vuelta va más allá de las fronteras de Brasil. Apoyamos al pueblo brasileño en la lucha por avanzar en la defensa de su soberanía y contra toda injerencia imperialista.
hoy N° 2129 07/10/2026
