La lista surgió de asambleas masivas en 85 universidades de todo el país y es la culminación de las movilizaciones contra la corrupción y el abuso de poder iniciadas tras el derrumbe de la marquesina de la estación de Novi Sad, a fines de 2024, que causó 16 muertos. Durante meses, los estudiantes bloquearon las principales universidades del país.
Lo que comenzó como un reclamo de justicia por las víctimas y de transparencia en las obras, a cargo de un consorcio encabezado por empresas chinas, se transformó en un movimiento de oposición general al gobierno autoritario de Vučić.
Cualquier estudiante podía proponer ante su asamblea a un candidato, con una justificación y su trayectoria. Las propuestas se coordinaban entre las ciudades universitarias, con cupos según su población estudiantil, y los plenos podían excluir candidatos por mayoría. Finalmente, las 85 asambleas ratificaron la candidatura. El resultado fue una lista de profesores, médicos, científicos, profesionales, activistas, artistas y deportistas.
La lista recibió apoyos desde la izquierda, incluidas varias organizaciones comunistas, pasando por los liberales, hasta la derecha monárquica, ultranacionalista y conservadora, unidos por un programa de once puntos mínimos: reivindicaciones sociales, lucha contra la corrupción y vigencia de los derechos democráticos.
Entre las organizaciones que la apoyaron figuran los Comunistas de Serbia y la Liga de Comunistas de Serbia, herederos de la resistencia partisana de Tito, y también el Movimiento para la Restauración del Reino de Serbia (POKS), presidido por Vojislav Mihailović, nieto de Draža Mihailović, jefe de los chetniks monárquicos durante la Segunda Guerra Mundial, históricamente enfrentados a los partisanos.
No hay en la lista representantes de los partidos tradicionales; muchos retiraron sus candidaturas para respaldar a este conglomerado, cuyo principal punto de convergencia fue el objetivo compartido de sacar a Vučić del poder. La decepción con la oposición explica parte del auge estudiantil; la otra parte, el propio Vučić, acusado de controlar los medios, favorecer la explotación de recursos naturales y mantener vínculos con el crimen organizado.
La plataforma evitó definirse sobre los alineamientos internacionales, centro del debate en elecciones anteriores: propuso que la eventual adhesión a la Unión Europea quedara librada a un referéndum, mantuvo la negativa a sumarse a las sanciones contra Rusia y no incluyó el reclamo de soberanía sobre Kosovo, que muchos consideran territorio serbio, reclamo que rechaza la UE.
Caída del gobierno que satisfacía a todos… los imperialismos
El derrotado Vučić llevaba adelante una política exterior pendular, en un delicado equilibrio entre las presiones occidentales y el vínculo histórico con Rusia.
Aunque se presentaba como partidario del ingreso a la Unión Europea, su gobierno era uno de los pocos que se resistían a sancionar a Moscú tras la invasión a Ucrania, y procuró mantener la cooperación energética, económica y política con Putin, con suerte dispar, ya que la guerra había acotado su margen de maniobra.
Según las encuestas, la mayoría de sus votantes leales están del lado de Rusia y rechazan la adhesión a la UE, y medios progubernamentales como Informer fomentan abiertamente el apoyo a Moscú: Serbia es considerado el país más prorruso de Europa. Pero Vučić también quería «simular la máxima disposición a cooperar con la UE», sobre todo tras ver el destino de Viktor Orbán.
Sin embargo, grandes cantidades de proyectiles serbios de artillería llegaron a Ucrania a través de intermediarios como la República Checa y Polonia. El Financial Times estimó ya en 2024 su valor en casi mil millones de euros. El secreto a voces fue confirmado por Christopher Hill, exembajador estadounidense en Belgrado: «Estados Unidos comenzó a apoyar la compra de cantidades significativas de munición serbia, que sabíamos que era urgentemente necesaria en Ucrania», dijo al Frankfurter Allgemeine Zeitung.
Vučić recibió además a Volodimir Zelenski en su primera visita oficial a Serbia, tras varias postergaciones, en la que ambos reafirmaron su apoyo a la integridad territorial del otro, clave para Belgrado, ya que Ucrania no reconoce la independencia de Kosovo. Según Vuksanovic, la recepción buscó presentar a la coalición gobernante ante los europeos como gran amiga de Ucrania, del mismo modo que Vučić intentaba mostrarse ante Trump como gran amigo de Israel, para que ni la UE ni Estados Unidos se volvieran adversarios en la campaña.
Una antigua relación con Moscú
El 80 por ciento del gas que consume Serbia procede de Rusia. El contrato con Gazprom expiró en el verano de 2025 y fue prorrogado varias veces por lapsos breves; la última, Vučić obtuvo de Putin, por teléfono, una extensión hasta fin de año a precios muy inferiores a los del mercado, pero no un acuerdo de largo plazo.
Rusia también controlaba la petrolera estatal NIS, dueña de la refinería de Pančevo, que abastece más del 80 por ciento de las naftas y el diésel del país: Gazprom Neft tenía el 45 por ciento y otra firma rusa, Intelligence, el 11,3, lo que ponía a NIS en la mira de Washington. Vučić logró posponer ocho veces las sanciones estadounidenses, pero entraron en vigor el 9 de octubre de 2025 y la refinería quedó con reservas apenas hasta fines de noviembre.
Ante el riesgo de desabastecimiento, el gobierno aceptó traspasar las acciones rusas al grupo húngaro MOL, en un acuerdo firmado el 21 de octubre que aún requiere la aprobación de los organismos de competencia de Serbia y Bosnia Herzegovina y de la OFAC estadounidense. El reciente acuerdo entre Trump y Putin para flexibilizar el suministro de combustible ruso a Estados Unidos no modificó las sanciones, pero extendió el plazo de transferencia hasta diciembre. El Estado serbio elevó su participación del 30 al 35 por ciento.
Serbia, además, reemplazó el crudo ruso por petróleo de Kazajistán, Azerbaiyán, Noruega, Nigeria, Irak y Estados Unidos.
No fue la única concesión de Vučić a Trump: antes de dimitir para lanzarse a la campaña, hizo aprobar una ley que agiliza los permisos para convertir un antiguo cuartel general del Ejército en un complejo de lujo que interesa a Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense.
hoy N° 2133 04/11/2026
