La lucha contra la ley de extranjerización de tierras

30 de septiembre de 2026

La lucha contra la Ley de extranjerización y concentración de la tierra de Milei se tradujo en una gran movilización del pueblo y un enorme hecho político que logró desnudar la esencia de la política de este gobierno. Política al servicio del imperialismo, los terratenientes y la burguesía intermediaria. Se reafirmó con el intento de aprobación de la Ley, que las clases dominantes y los imperialismos, en un país dependiente como el nuestro, necesitan de la propiedad de la tierra para profundizar sus proyectos de dominación.

Recordemos que la tierra en nuestro país se encuentra concentrada en manos de un puñado de terratenientes latifundistas desde su origen, apropiada a los pueblos originarios a través de las campañas de genocidio indígena. Argentina es un país oprimido por la dependencia y el latifundio que tiene una parte de su territorio ocupado por el imperialismo como sucede con las Islas Malvinas y demás zonas estratégicas.

Este proyecto de ley se da en un contexto de preparativos de una nueva guerra mundial donde los imperialismos, en la distribución internacional del trabajo, nos han asignado el rol de proveedores de alimentos y otras materias primas produciendo un saqueo de nuestros recursos naturales, liberando las fronteras. Incrementando así la disputa por su control; sosteniendo el gran negocio de la agroexportación y de las inversiones imperialistas como sucede con el RIGI y Super RIGI.

Para un desarrollo soberano de nuestro país centralmente agroindustrial, es clave el control y manejo del principal recurso natural y luego principal medio de producción del campo como lo es la tierra, que mayoritariamente están en manos de los terratenientes latifundistas. Argentina es un país agroindustrial donde el 70 % y hasta el 80% de la producción agropecuaria, se hace bajo arriendo. Los terratenientes latifundistas definen las cuestiones claves del modelo productivo y de la economía del país vinculado a los capitales y la tecnología de los imperialismos.

El pueblo logró ubicar el problema principal de la dependencia de la Argentina y la política de saqueo de la tierra argentina por parte de los imperialismos. En un proceso de luchas deberá ir ubicando también, al principal factor interno de la dependencia: los terratenientes latifundistas.

 

Contradicciones dentro del bloque de las clases dominantes

La lucha interimperialista también se manifestó en el tratamiento de la ley. El proyecto del gobierno nacional no permitía la compra de tierra a Estados extranjeros ni empresas estatales extranjeras. Una restricción a los chinos que tienen esta modalidad de acceder a la compra de tierras, esto creó un resquebrajamiento en los sectores vinculados a uno y otro bando, tensiones que se pudieron expresar a la hora de votar.

La Sociedad Rural también salió a apoyar la Ley, esto tiene que ver por cuestiones políticas y principalmente porque la tierra podría valorizarse con el ingreso de capitales e inversiones extranjeras. Al mismo tiempo está la disputa de quién se queda con las tierras en distintas zonas y regiones, esto hay que verlo sector por sector, provincia por provincia y como se expresó políticamente en los votos del Senado.

La Federación Agraria salió en contra de la Ley y en el último periodo tuvo distanciamiento de la Sociedad Rural. La ley de Milei afectaría a los arrendatarios ante el posible aumento del valor de la tierra y los arrendamientos. Los principales afectados por esta política son los campesinos sin tierra, pequeños arrendatarios que no pueden sostener los vaivenes de aumentos en los alquileres, como sí lo hacen los pules de siembra.

Las enormes movilizaciones en las calles en todo el país y las distintas expresiones de protesta fue el factor determinante para eliminar los principales artículos de la Ley. Al mismo tiempo hay que analizar las contradicciones entre los sectores del poder que jugaron un papel importante en la definición.

 

La pulseada del pueblo

En esta pulseada y triunfo parcial, la lucha del pueblo en las calles obligó a las clases dominantes a mostrar su verdadera cara y lo esencial de su política, en relación a la tierra. Esa ley de tierras rurales del kirchnerismo había puesto un tope de 15 % para extranjerizar la tierra en los niveles nacional, provincial y departamental. También cayó la eliminación de la Ley de Manejo del Fuego, que prohibía la especulación inmobiliaria en tierras incendiadas y la cuasi eliminación del presupuesto del Renabap.  Las clases dominantes acordaron dejar los artículos referidos a los desalojos express y las limitaciones a las expropiaciones.

La expresión de esta pelea de la disputa interimperialista y su correlato en el bloque de las clases dominantes por adueñarse de extensiones de tierra, se da en concreto en los territorios que hoy son ocupados por barrios populares, campesinos, y comunidades originarias que resisten.

Con el desalojo exprés, se aceleran los procesos judiciales en una ocupación. Se podría a su vez, iniciar un desalojo en el término de 10 días. No es necesario tener la escritura para iniciar un desalojo. Estos artículos que quedaron, tiran por abajo varios derechos que aún quedan sobre los ocupantes y asentamientos irregulares, urbanos y campesinos.

 

El Observatorio Nacional de Tierras. La ciencia al servicio del pueblo

Fue importante en este proceso el rol del Observatorio Nacional de Tierras. A partir de datos objetivos de investigación y mapeo, logró llenar de argumentos al pueblo para hacer avanzar la lucha y se abrieron nuevos y viejos debates del carácter dependiente de nuestro país.

Nos enteramos públicamente de que en nuestro país hay más de 13.000.000 de hectáreas extranjerizadas. La ley de tierras rurales del kirchnerismo habilita a la compra de extranjeros de 26.000.000 de hectáreas más, con lo cual harían un total de 39.000.000 de hectáreas que podrían comprar las potencias extranjeras con el tope del 15%.

Los gobiernos anteriores no le pusieron freno a los monopolios imperialistas y terratenientes mantuvieron y ampliaron el modelo agroexportador, fortaleciendo la estructura terrateniente y latifundista de nuestro país.

La ley 26.160 reconocía la posesión ancestral de los pueblos originarios sobre sus tierras y territorios. Varias luchas nacionales se dieron para aprobar la ley de propiedad comunitaria, pero nunca se pudo aprobar y Milei apenas asumió, derogó la ley 26.160. Hoy Milei apoyará e impulsará los desalojos de todos los asentamientos urbanos, rurales y principalmente los originarios en beneficio de especuladores y terratenientes.

 

Después de la ley sigue la lucha. Una salida nacional necesita de una profunda reforma agraria

El proyecto de Ley de Milei puso al desnudo la lucha entre los oprimidos y los opresores. El pueblo oprimido por esas dos montañas: la dependencia y el latifundio, luchó por la soberanía nacional del territorio argentino. Se abre un periodo intenso de lucha, donde se une el reclamo de la Emergencia Productiva Nacional, con la necesidad de defender la tierra y el territorio.

Luchas que deben elevarse en medio de una crisis mundial; con propuestas que prohíban la venta de una hectárea más de tierra a los imperialismos y por el control sobre las zonas productivas estratégicas, hoy en manos de grandes terratenientes, burguesía intermediaria y capitales extranjeros.   Discutiendo en las multisectoriales, en los campesinos pobres y medios, en los sectores patrióticos y antiimperialistas, en los pueblos Originarios, en las corrientes ecologistas y ambientalista la necesidad urgente de organizarse y parar todos los desalojos en el campo y en los barrios populares.   Hay que avanzar en una nueva Ley de Arrendamientos Rurales, que reduzca la renta terrateniente que condiciona el desarrollo nacional de la producción agraria en el campo argentino. Una medida necesaria junto a la nacionalización del comercio exterior.

En el camino de liberar nuestra patria del dominio extranjero, necesitamos un programa verdaderamente nacional que abra paso a una profunda Reforma Agraria que libere nuestras fronteras y recursos naturales del dominio extranjero, que termine con el latifundio terrateniente y su peso de la renta sobre la economía y sobre el pueblo, que garantice la entrega de miles de chacras, para ponerla en producción con los campesinos pobres y medios, y a los sectores de la burguesía agraria nacional que quieran producir en beneficio del mercado interno y el desarrollo de la Industria nacional.

Es necesario seguir profundizando el debate en encuentros, foros y asambleas en defensa de la tierra y los territorios que abonen y contribuyan a la realización de un gran Encuentro Nacional por la Tierra y los Territorios que convoque a todos los sectores vinculados al tema para discutir y unificar las luchas contra este gobierno entreguista y cipayo y siente las bases programáticas para un gobierno patriótico y popular que impulse las medidas nacionales y democráticas sobre la tierra en la Argentina.

El programa soberano de la tierra debe ir unido al programa agrario y contemplar: La soberanía sobre Malvinas. Las tierras en manos extranjeras sobre la frontera. Las tierras en manos extranjeras sobre recursos naturales estratégicos. Las tierras en manos extranjeras sobre vías navegables estratégicas. Las tierras en manos extranjeras en zonas productivas. La ley de arrendamiento y los alquileres en zonas productivas. La eliminación del monopolio de las tierras productivas, el latifundio terrateniente. El acceso a la tierra de los campesinos pobres, medios y la burguesía de capitales nacionales. El reconocimiento y acceso a la propiedad de los territorios ancestrales de las comunidades originarias y su participación en un gobierno plurinacional. El control del comercio exterior y del mercado interno.

La lucha continúa, por derrotar los artículos de la ley de extranjerización de Milei, organizándonos para parar los desalojos en los sectores campesinos, originarios y populares.

Con la unidad y el protagonismo del pueblo, imponer un programa que toque los intereses de los poderosos del campo que oprimen a la mayoría del pueblo argentino, en el camino de una profunda reforma agraria para tener un país soberano, libre de toda dominación extranjera.

 

hoy N° 2128 30/09/2026