El desprecio con el que Milei se refirió a los pañuelos verdes no fue un exabrupto aislado. Es parte de su política anti derechos, que ha puesto desde que asumió en el centro del ataque al movimiento de mujeres y diversidades. Eso se vio en el argumento de que supuestamente “esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre” impide la “reposición” en el mercado de trabajo y lesiona el sistema previsional. Está claro que para Milei, las mujeres somos “repositoras” de hijos. Un argumento que parece sacado de “El cuento de la criada”.
Diez días antes, su canciller Pablo Quirno había firmado la adhesión de la Argentina a la Declaración del Consenso de Ginebra, el instrumento que impulsó Donald Trump para combatir en el terreno internacional al aborto como derecho. Las dos cosas no están desconectadas: son parte de una misma ofensiva.
El argumento previsional no resiste el primer contraste con la realidad. Los registros de la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud, que depende del mismo Ministerio de Salud que Milei conduce, muestran que la tasa de natalidad viene cayendo desde 2014, siete años antes de que la Ley 27.610 entrara en vigencia, el 24 de enero de 2021. La caída de los nacimientos en la Argentina responde a la postergación de la maternidad por razones laborales, al acceso a la anticoncepción y, sobre todo, al deterioro sostenido del poder adquisitivo de las familias trabajadoras, el mismo que este Gobierno de ajuste profundiza mes a mes. Culpar a las mujeres que decidieron sobre sus propios cuerpos de la crisis de un sistema previsional que Milei viene desfinanciando con el veto a la movilidad jubilatoria es una gran mentira que pretende ocultar su responsabilidad en el crecimiento del hambre y las emergencias populares.
El nuevo ataque de Milei se dio junto a la adhesión formal de la Argentina a la Declaración del Consenso de Ginebra. Se trata de una iniciativa lanzada durante la primera presidencia de Trump, que reúne a gobiernos y organizaciones que se proponen bloquear en los organismos internacionales cualquier reconocimiento del aborto como derecho.
Lo que Milei llama “locura” fue una conquista de lucha
Lo que este gobierno pretende presentar como un capricho fue, en realidad, un triunfo histórico del movimiento de mujeres y feminismos, arrancado con años de organización y de calle. Hace apenas seis años, en diciembre de 2020, cientos de miles de mujeres sostuvieron 121 vigilias en el Congreso y en plazas de todo el país para que la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo fuera sancionada, después de la derrota sufrida ante el sector antiderechos en 2018. Fue la marea verde, heredera de pioneras como la camarada Clelia Íscaro y de la primera comisión organizadora del Encuentro Nacional de Mujeres de 1986, la que impuso en la calle una agenda que recién después fue recogida en una plataforma electoral. No fue un regalo de ningún gobierno: fue una conquista de la movilización popular, en la que el PCR y la JCR estuvieron presentes, jornada tras jornada, en la gran mayoría de las vigilias del país. Esa conquista puso además a la Argentina como un faro para toda América Latina.
Frente a esa ofensiva, la respuesta será redoblar la unidad para la lucha, del movimiento de mujeres y diversidades junto a todo el pueblo, para derrotar la nefasta política del gobierno. Con la fuerza del exitoso Cuarto Encuentro de Mujeres de América Latina y el Caribe realizado en Buenos Aires a fines de julio, nos preparamos para un multitudinario y opositor 39 Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades en Córdoba en octubre, como parte de la pelea para que nadie se anime a tocar la Ley 27.610 ni la Educación Sexual Integral. Lo que se conquistó con lucha, con lucha se defiende.
hoy N° 2123 26/08/2026
