“Palestina enfrenta un brutal proceso de limpieza étnica”

16 de septiembre de 2026

-¿Continúa la agresión y el genocidio contra el pueblo palestino en Gaza a manos del ejército israelí ¿cuál es la situación actual en la Franja?

-La situación humanitaria continúa siendo catastrófica. Recordemos que todo se desarrolla en medio de un “Alto al fuego” que Israel aceptó, y sin embargo desde su inicio hasta el momento ya ha generado más de 1300 víctimas civiles.

Todo esto en un contexto en que cientos de miles de personas habitan en carpas de tela dada la destrucción casi total de la infraestructura edilicia que abarca al 92% de las viviendas, el 70% de las estructuras físicas que incluyen escuelas, universidades, mezquitas e instalaciones civiles. Además, y según la ONU, la destrucción o inutilización de la infraestructura crítica alcanza al 84%. Léase electricidad, carreteras, obras de saneamiento y redes de agua. Todo esto agravado por la destrucción de las plantas de depuración de aguas servidas y la escasez del recurso vital, dado que la acción militar israelí, al destruir esas plantas de tratamiento, ha propiciado como consecuencia la contaminación extrema de todas las fuentes de agua, agravando la falta del esencial recurso. Como dato adicional, puedo agregar que Israel destruyó los elementos de contención de aguas cloacales, logrando que las mismas se vacíen directamente al mar, contaminando amplias zonas donde la población palestina obtiene un recurso esencial para su subsistencia: la pesca.

Quiero agregar que Israel continúa impidiendo el ingreso de camiones con elementos básicos de subsistencia, como medicinas y alimentos y sólo permite el acceso de entre 30 y 55 camiones por día, en circunstancias que lo mínimo indispensable serían 400 camiones por día.

 

-El ministro israelí Itamar Ben-Gvir hizo declaraciones respecto de asesinar palestinos ¿Qué repercusiones tuvieron esas manifestaciones?

-En realidad, se trata sólo de blanquear una situación que se viene practicando desde 1948 y darle una apariencia de “legitimidad jurídica” a través de la promulgación de una ley de la Knesset (parlamento). Porque debemos recordar que Ben Gvir es sólo un instrumento del proyecto sionista original, de ocupar toda la tierra de la Palestina histórica, expulsar a los habitantes nativos y aplicar medidas coercitivas para obligar a la población originaria a abandonar su tierra. Tampoco llama la atención que sea una ley sólo aplicable a palestinos, es decir, que a igual delito o contravención, se aplicarán criterios judiciales diferentes. Y eso –obviamente- reafirma la existencia de un modelo de apartheid, por la sola existencia de dos esquemas jurídicos para juzgar conductas similares.

Esta es la constatación de una política que en realidad es parte de una “razón de estado” incubada en la matriz ideológica del sionismo, nada que nos deba sorprender, Agreguemos a eso la teatralidad del anuncio de Ben Gvir, presentándose en la Knesset con un pin que representa una horca y luego, repartiendo baklava (un dulce palestino) entre los asistentes, para festejar la aprobación de esa ley. Recordemos que Netanyahu negoció con todos esos grupos fascistas de extrema derecha religiosa, como la única forma de obtener la cantidad necesaria de parlamentarios que le permitan gobernar Israel.

 

-¿Cómo es la situación en Cisjordania frente al avance de los colonos avalados por el gobierno expansionista y fascista israelí?

-La situación en Cisjordania es absolutamente dramática, porque Palestina –una vez más- enfrenta un brutal proceso de limpieza étnica llevado a cabo por los tres pilares esenciales del sionismo: el Estado, el ejército y los colonos. En su ABC operativo, Israel recurre a los colonos, que dicho sea de paso son bandas paramilitares armadas, como punta de lanza para generar la provocación violenta a agricultores, pastores y residentes de aldeas palestinas. Si los palestinos osan defenderse, los colonos llamarán al ejército o a la policía israelí, no para proteger a los residentes agredidos, sino para velar que el objetivo de los colonos se cumpla y así ocupen las casas expulsando a sus habitantes, quemen sus cosechas, roben o maten a sus ovejas y corten o quemen sus olivos. Y posteriormente el gobierno o el ejército procederán a declarar el lugar como “zona militar cerrada” impidiendo el ingreso de sus propietarios, aunque existan títulos legítimos de propiedad palestina.

Diferente en el método es la agresión y expulsión de aquellos palestinos que viven en campos de refugiados en Cisjordania. Allí el ejército ingresa directamente con violencia, o envía drones armados para bombardear viviendas y han llegado incluso a utilizar a la Fuerza Aérea israelí para bombardear esos sectores de población palestina (los campos de refugiados) tal como ocurrió en la ciudad de Jenin.

A la fecha, son más de 53.000 refugiados palestinos expulsados de sus hogares por el ejército de Israel bajo órdenes gubernamentales. Si a esto agregamos que Israel aprobó la construcción de 3400 viviendas en el bloque E1 de Jerusalén, lo que en la práctica significa aislarla del territorio palestino y dividir Cisjordania en dos, es decir, cortaría absolutamente la continuidad territorial de toda la Ribera Occidental destinada a conformar el futuro Estado palestino.

Esta situación ha merecido el repudio de la comunidad internacional, comenzando por la mayor parte de la Unión Europea, porque entierra de manera prácticamente irreversible la llamada “solución de dos Estados”. Más aún, ya son varios los países de Europa que han asumido sanciones contra Israel, prohibiendo la importación de todos los productos fabricados en las colonias israelíes, medida que, con el transcurso de los días, tiende a acentuarse.

Más allá de este tibio comienzo europeo en materia de coerción contra Israel, si bien existen puntos de acuerdo para lograr la derogación de los tratados comerciales europeo-israelíes, también existen países como Alemania, Hungría e Italia, que se niegan a asumir represalias frente a la ocupación. Pero es un comienzo que, ojalá, sea un primer paso para terminar con la ocupación.

 

-Israel ha cerrado el consulado británico en Jerusalén ¿Qué puede decirnos sobre estos hechos? ¿hay otros países de Europa sancionados por Israel a causa de la postura anticolonialista?

– El cierre del Consulado General de Gran Bretaña en Jerusalén es precisamente una represalia por la decisión de Londres de castigar la expansión de las colonias judías en Cisjordania y el proyecto de construir nuevas en el área E1, tal como explicaba en el punto anterior.

Lo que resulta más sorprendente, es la violencia verbal y amenazante con que ha reaccionado el establishment político y gubernamental en Israel. “Lo pagarán muy caro”, creo que fue la frase más suave que pronunció el primer ministro Netanyahu ante la decisión británica comunicada por el canciller Miliband, quien además, hizo explícita referencia a su propia condición de judío.

Pero yo creo que no es la actitud británica en sí lo que hace sentir amenazado al régimen sionista, sino, la posibilidad de que “cunda el mal ejemplo” al que puedan unirse otras naciones, concretando así una especie de “cerco amenazante” que pueda frustrar todo el plan de expansión de Israel en Cisjordania, en Gaza, en el sur del Líbano, en Siria y en otras regiones.

En suma, son 11 países europeos los que se han sumado a las sanciones económicas prohibiendo el comercio con las colonias israelíes: Reino Unido, Francia, Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia, Portugal y Suecia a los que se sumó Canadá. Es un buen comienzo y esperamos que esto se multiplique ojalá en el corto plazo.

 

-Como consecuencia de la guerra de agresión contra Irán se ha producido en la sociedad israelí división y zozobra agudizada por el proceso electoral en curso ¿Qué observa y qué opinión le merecen esos hechos? 

-En realidad, no sé si llamarlo “división” en la sociedad israelí. No obstante, es muy digno de destacar la escisión que se ha producido en el seno de esa sociedad, posibilitando que las voces más lúcidas emerjan hacia la superficie constituyendo un punto de quiebre con el discurso oficial que la mayor parte de la sociedad israelí asume como propio.

Por ejemplo, la multiplicación de los casos de “objetores de conciencia” que se niegan a servir en las fuerzas armadas israelíes porque no comparten las políticas de su país en Gaza y en Cisjordania, aun sabiendo que la consecuencia es la cárcel, nos presenta una realidad impensable hace algunos años. O que asociaciones como Breaking The Silence (Rompiendo el Silencio) compuesto por ex soldados que sirvieron en Cisjordania ocupada y denuncian las arbitrariedades y la represión, o entidades como Paz Ahora, Rabinos por la Paz, B´tselem, Médicos por los Derechos Humanos, Observatorio de Check Points o Zochrot, dedicada a difundir la historia de la Nakba dentro de la memoria israelí, representan señales muy potentes de revisión profunda de la historia oficial israelí, para adentrarse en los testimonios y constancias palestinas de lo que realmente ocurrió.

Todas son organizaciones que ponen el pecho a la agresión de colonos y soldados en las aldeas palestinas, que son golpeados y arrestados junto a los palestinos por parte del ejército israelí. Y eso representa sin duda un motivo de fe en el futuro, porque es la constatación de que existen personas capaces de deconstruir el discurso oficial, para reconstruir otro basado en el respeto, la convivencia y la esperanza de paz con justicia.

Y creo que lo que estas entidades representan y que poco a poco van creciendo, son una luz de esperanza para poder cambiar la percepción israelí dentro de Israel. Tal vez sea un poco naif como pensamiento, pero creo que aferrarse a una esperanza y contribuir a la lucha para que se traduzca en una victoria real, es lo que nos permite seguir sobreviviendo en medio del dolor, la muerte y la destrucción, y me refiero sobre todo a quienes habitan el territorio palestino.

 

hoy N° 2126 16/09/2026