Al fascismo se le gana con el pueblo en las calles

28 de octubre de 2026

Con este resultado Lula incrementó su caudal electoral en más de 10.3 millones de votos respecto de la primera vuelta y llega a su cuarta presidencia. Entre el primero y el segundo turno, bajaron las abstenciones en casi 3 millones de votos y los votos en blanco y nulo descendieron más de 1.8 millones. La concurrencia a las urnas fue la más alta de la historia de Brasil.

Inmediatamente después del triunfo en la primera vuelta de Bolsonaro del 4 de octubre, se produjeron enormes movilizaciones frente a la amenaza del regreso del bolsonarismo al gobierno, impulsadas principalmente por sectores juveniles.

Los principales ejes que movilizaron a millones de brasileños y brasileñas fueron la lucha democrática y antifascista, la defensa de la soberanía contra la injerencia imperialista y la protección de los derechos de la clase obrera y el pueblo.

Las primeras asambleas y protestas surgieron en Río de Janeiro, en la Universidad Federal Fluminense y en el Colegio Pedro II. Las movilizaciones alcanzaron también a los institutos de educación técnica y a las escuelas secundarias. Pronto se extendieron a otras ciudades, como Fortaleza y Belo Horizonte y durante ese mismo fin de semana, las manifestaciones se multiplicaron en las principales capitales y ciudades de todo Brasil.

En las marchas podían leerse pancartas con las consignas “¡Bolsonaro nunca más!”, «Dictadura nunca más», «Brasil no es el patio trasero de EEUU» y «no voto a quien vende Brasil».

Los estudiantes aún tienen presente que, durante su presidencia, Jair Bolsonaro reivindicó la dictadura militar (1964-1985) y atacó la libertad de cátedra, instando a filmar y denunciar a los profesores bajo la acusación de adoctrinamiento. A la vez recuerdan los recortes presupuestarios a la educación pública que provocaron las masivas movilizaciones estudiantiles de 2019.

También las mujeres y diversidades y mujeres y hombres negros y de pueblos originarios fueron parte de las enormes marchas contra la discriminación, los discursos misóginos, homofóbicos y racistas y en defensa de sus derechos, contra la violencia patriarcal y los femicidios y transfemicidios.

En un clima de alta polarización, otro de los temas que contribuyeron a la movilización popular, fue la defensa de la soberanía frente a la descarada injerencia de Trump y tecnológicas como Meta en el proceso electoral en apoyo de Bolsonaro. Lula denunció la intromisión extranjera, abogó por la independencia científico-tecnológica brasileña, reivindicó la soberanía alimentaria, condenó el negacionismo y acompañó nuestro reclamo de soberanía Argentina sobre las Islas Malvinas, entre otras medidas.

A las movilizaciones estudiantiles se sumaron las del movimiento obrero que lucha por terminar definitivamente con el régimen laboral de 6×1 (seis días de trabajo por uno de descanso) tras la victoria conseguida con la aprobación del proyecto en el Senado, también por el aumento del salario mínimo y la mejora en las condiciones de vida de las familias trabajadoras, entre otras. Quedó en evidencia el desprecio de esa clase reaccionaria y fascista, cuando en el debate presidencial Bolsonaro se refirió a Lula como “9 dedos”, en alusión a que Lula perdió un dedo cuando trabajaba como tornero en una fábrica metalúrgica.

A la lucha en las calles, también se sumaron comunidades con experiencia en la organización de campañas digitales que pusieron sus redes al servicio de las convocatorias, como “La tropa de Lula” que superó los 10 millones de integrantes que replicaban diariamente los contenidos de campaña. Muestra que pueden utilizarse las redes sociales, incluso en un contexto dominado por las grandes plataformas digitales y la red de comunicación del bolsonarismo.

 

Una elección con implicancias regionales y mundiales

Brasil es el país más extenso de nuestro continente, es la mayor economía de América Latina y cuenta con más de 214 millones de habitantes.

Donald Trump en su ofensiva por el control de nuestro continente apostó fuerte por el triunfo de Bolsonaro. El pueblo brasileño con la enorme movilización y el voto popular le puso un freno a la prepotencia imperialista.

Frente a la sucesión de elecciones favorables a los sectores de extrema derecha y fascistas con la abierta injerencia de Estados Unidos en toda nuestra región, el resultado electoral de Brasil abre un nuevo escenario y deja profundas enseñanzas sobre las que es necesario reflexionar para nuestra propia lucha.

Lo que es indiscutible es que fue la gigantesca movilización popular frente al triunfo del fascista Bolsonaro, lo que permitió revertir el resultado electoral. La concentración sobre la Avenida Paulista, en São Paulo, llegó a ocupar nueve cuadras. También fue muy importante la protesta en Copacabana, en Río de Janeiro, el mismo escenario que Flávio Bolsonaro había elegido para lanzar su campaña electoral. Las movilizaciones continuaron durante los días siguientes. El martes 13 de octubre se celebraron nuevas manifestaciones que reunieron a decenas de miles de personas. En ciudades como Porto Alegre, Brasilia y Recife se llevaron a cabo las más grandes manifestaciones de su historia.

En esta situación el gobierno asumió compromisos con medidas como la implementación del fin del 6×1, la ampliación de la educación pública, el alivio de deudas de familias y pequeñas empresas, entre otras destinadas a mejorar las condiciones de vida de la población.  Eso ahora lo compromete frente a un pueblo movilizado.

Por su parte, Flávio Bolsonaro, sorprendido por el resultado adverso, amenazó con ir a la justicia para reclamar la anulación de las elecciones.

Uno de los más golpeados por el resultado del balotaje en el país hermano fue Milei, quien fuera a Brasil a hacer campaña en favor de Bolsonaro y a insultar a Lula da Silva.

La “remontada” del resultado entre la primera y la segunda vuelta es una bocanada de aire fresco para todo nuestro continente y es un impulso en la lucha de los pueblos latinoamericanos y caribeños para enfrentar al fascismo y al imperialismo.

La derrota de Bolsonaro en Brasil se inscribe en las grandes movilizaciones que hoy conmueven Francia, España, Italia, Albania y otros países de Europa, también de América Latina en Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Argentina. Es el camino que tenemos que profundizar para avanzar en la liberación nacional y social de nuestros pueblos.

 

hoy N° 2132 28/10/2026