El triunfo de Lula en Brasil mostró a toda Latinoamérica la fuerza de una decisión política sostenida por la movilización popular. Frente al peligro de un triunfo de Bolsonaro, desde las universidades, las fábricas y el campo se puso en marcha una voluntad común: unirse para frenarlo. Esa experiencia puede tener un alcance profundo para toda América Latina y es un espejo en el que tenemos que mirarnos como pueblo argentino.
Con ese punto de unidad se desplegó una movilización en las calles, en los debates y en las redes, utilizando todos los medios disponibles. Un gobierno que impulsó esa participación y acompañó la decisión política con medidas que respondieron a las necesidades populares fue fundamental, mostraba un direccionamiento al que ahora tendrá que sostener con un pueblo movilizado.
Establecer la jornada laboral de cinco días a la semana con el mismo sueldo, plantea una reivindicación profunda, en medio de los cambios producto del desarrollo tecnológico que incrementa la productividad. Es una conquista que hay que defender y extender en esta etapa del desarrollo, para preservar los puestos de trabajo. Las condiciones materiales y los avances tecnológicos lo permiten y, por lo tanto, eso genera condiciones también de producción. Las medidas sociales, educativas y de salud también fueron parte de ese proceso. La movilización fue incentivada y acompañada por ellas.
En su discurso de cierre Lula planteó dos cuestiones fundamentales: la soberanía y la regulación de las grandes plataformas digitales, la necesidad de establecer normas, cobrar impuestos a las empresas dueñas de las plataformas y garantizar que no se entreguen las bases de datos y estén bajo control nacional. Son temas de fondo, porque hacen a la capacidad de un país de decidir sobre sus recursos, su información y su futuro frente a este desarrollo tecnológico.
Sobre esa base lograron dar vuelta la elección y abrir una expectativa esperanzadora para América Latina.
Los procesos de México y Brasil perfilan una corriente que también tiene que llegar a la Argentina, aunque en condiciones diferentes. Acá tenemos primero que impulsar la movilización contra el gobierno. Necesitamos construir un punto de unidad que nos permita poner a Milei a la defensiva, profundizar la crisis política de su gobierno y conquistar, sobre esa base, otra política y otro gobierno capaz de llevarla adelante.
De Renzis: La crisis política la están generando ellos mismos.
Gómez: La política de Milei genera una gran inquietud en el círculo rojo y en las clases dominantes, porque no se puede patear contra Brasil y contra Europa, como hizo Milei, sin provocar una conmoción en los negocios de la Argentina. La industria automotriz está estrechamente vinculada con Brasil y está también el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Hay que aprovechar estas contradicciones y plantear la agenda popular y soberana desde la calle.
Hay conmoción arriba. Milei está acostumbrado a polarizar y, sobre esa base, consigue el apoyo de Trump para salvar su propio pellejo. Pero ahora Trump también está en problemas porque quiso prepotear en Irán y le fue mal. Y cuando a un matón de barrio le va mal, ¿qué pasa? Se le empiezan a animar varios.
Trump también tiene dificultades para salir en su auxilio, aunque promete hacerlo. Lamelas, el embajador de EEUU en nuestro país, se desvive diciendo que van a jugarse a suerte y verdad para sostener a Milei. Está claro que lo van a hacer. Por eso no podemos subestimarlos.
Por ello es el momento de redoblar la movilización. No podemos pensar que el gobierno se va a desgastar solo o que vamos a ganarle las elecciones con discursos bonitos y una campaña política tradicional.
Acá hay que ganar la calle ya, ponerlo a la defensiva y agudizar su crisis política si queremos sacarnos esta pesadilla de encima.
Con este objetivo plantear la más amplia unidad y proponer las medidas para una salida. Así como en Brasil se propuso la jornada laboral de cinco días, acá hay que plantear las paritarias sin topes y las 6 horas de trabajo en las grandes fábricas, suspensión del pago de la deuda, recuperar el control de todas nuestras finanzas y mandarlas a la producción, terminar con el RIGI y con todas estas leyes entreguistas. La Argentina se recupera con mucha facilidad porque tiene un pueblo muy laborioso, enormes riquezas y una gran experiencia productiva.
La experiencia de Brasil tiene que impulsarnos a acelerar la movilización popular y construir una gran unidad política y social para decir basta de Milei y acabar con esta pesadilla.
Esa fuerza hay que construirla. Harán falta nuevas jornadas de lucha y un paro de 36 horas. Al calor de esas luchas tenemos que unificar lo político y lo social en un solo torrente que potencie nuestra fuerza. Este gobierno es peligroso y va a usar todas sus armas. Pero su propia política genera el odio y la bronca que se acumulan abajo y que empiezan a expresarse por todos los poros de la sociedad argentina.
De Renzis: Creo que tenemos que mirar atentamente a noviembre y diciembre, porque a medida que se acerque fin de año, esto se va a complicar cada vez más.
Gómez: Complicar para el gobierno y se va a ir viendo la salida. No hay vida sin complicaciones ni cambios profundos sin complicaciones, esperar pasivamente su desgaste es peligroso.
Hay que provocar la crisis política de este gobierno y abrir paso a una nueva unidad política y social, que le dé una salida a la Argentina con movilización y propuestas.
