Las compañeras comienzan contando que “En nuestro país venimos impulsando una lucha contra la jornada 6×1, en la que se trabaja seis días a la semana y se descansa uno. Las mujeres son las más afectadas, porque son mayoría en ese tipo de jornada y también son las que no llegan a descansar, por tener que hacer trabajo doméstico o cuidar a sus hijos. Además, no hay guarderías suficientes, con horario amplio, para que esas mujeres puedan trabajar, cuidar y criar a sus hijos.
“Por eso luchamos intensamente contra la jornada 6×1, con actos dentro de shopping y supermercados, ya que la mayoría de las mujeres que trabajan bajo ese régimen lo hacen en esos lugares. Hace poco más de un mes fue aprobado el fin de la jornada 6×1 en la Cámara Federal de Diputados. Ahora el proyecto pasó al Senado y sigue frenado allí. Fue una gran victoria, pero sabemos que hay que seguir saliendo a las calles a luchar.
“Enfrentamos propuestas fascistas y de ultraderecha que buscan imponer la jornada 7×0, es decir, trabajar sin descanso. Junto con los sindicatos, algunos dirigidos por la Unidad Popular y el Movimiento Sindical de Lucha de Clases, se realizaron paros y huelgas. El Sindicato de la Limpieza Urbana de Paraíba, en el noreste del país, hizo una huelga y conquistó la jornada 5×2 y también un aumento salarial”.
Violencia contra las mujeres
Informan que “En relación con la violencia contra las mujeres, nuestro movimiento, desde 2016, promueve tomas de edificios abandonados para que esos espacios sean lugares de atención y acogida a mujeres víctimas de violencia; espacios de denuncia de la violencia y de organización de las mujeres. En algunos casos funcionan como refugio, y otras atienden en un horario determinado. Ya logramos más de 50 tomas y hoy tenemos 25 ‘casas de referencia de la mujer contra la violencia’. Sabemos que con esto no se resuelve el problema de la violencia; para resolverlo hay que cambiar el sistema. Pero es un espacio muy importante de denuncia y organización para las mujeres.
“Así hacemos las tomas, y siempre contamos con mucha solidaridad. El Estado, en general, intenta desalojarnos. Es un trabajo de denuncia y organización de las mujeres, más que de simple asistencia, que ya es mucho, porque en el país, en general, no hay políticas públicas suficientes para dar respuesta a la violencia. Los datos son muy alarmantes: en Brasil, cada seis minutos una mujer sufre violencia sexual, y la mayoría de las víctimas son niñas de hasta 14 años; cada cuatro horas, una mujer es asesinada.
“La situación del feminicidio en Brasil hoy es alarmante. Las mujeres están indignadas y asustadas, pero sobre todo indignadas. El gobierno no nos da una solución ni una salida. Nosotras creemos que la salida es organizarnos para transformar la sociedad, para acabar con el capitalismo, que es la raíz de la propiedad privada, de la opresión y de la explotación de las mujeres.
Por eso nos organizamos por el derecho contra la violencia, pero, sobre todo, por el socialismo, porque creemos que el socialismo es lo que nos dará las condiciones para ser realmente más libres”.
Elecciones y la candidatura de Samara Martins
En Brasil habrá elecciones presidenciales en el mes de octubre. Con relación a esto las compañeras dicen que “Vamos a participar con un programa que presenta los principales puntos para construir una sociedad socialista. Llevamos como candidata a la presidencia a Samara Martins, una compañera formada en los movimientos sociales, con participación en el Movimiento Olga Benario, y que es dirigente de Unidad Popular. Es dentista del Servicio de Salud Pública y desarrolla un trabajo territorial. Es madre, mujer negra, con vasta experiencia en la lucha sindical y representa un programa de enfrentamiento al imperialismo, al saqueo y a la explotación.
“Entre nuestras propuestas están el uso obligatorio de la salud y la educación públicas por parte de los políticos, como eje central del programa, y la duplicación del salario mínimo. El salario mínimo de Brasil hoy ronda los 295 dólares, una cifra insuficiente, sobre todo cuando se tiene una familia con hijos: no alcanza ni para lo básico.
“El país es gobernado hoy por Lula, un político socialdemócrata, pero el parlamento está tomado por un sector que llamamos “centrão” (gran centro) que en realidad es completamente de derecha y representa a los sectores más atrasados de la burguesía y del agronegocio. Creemos que necesitamos enfrentarlos, y actualmente somos el único partido que se posiciona de esta manera, sin posibilidad de conciliación, porque en la práctica son representantes, incluso, del imperialismo norteamericano: negocian nuestras riquezas, como las tierras raras, entre otras.
Imperialismo y disputa de potencias
Sobre el avance del imperialismo yanqui en América Latina, el apoyo de Trump a la candidatura de Flavio Bolsonaro a la presidencia de Brasil y la disputa entre las potencias imperialistas, las compañeras plantean: “Nuestro periódico de esta quincena dice que en Brasil no vamos a aceptar ser colonizados por ningún imperialismo. No solo el estadounidense, sino también el chino y cualquier otro. Son palabras de Samara: ‘Brasil no será colonizado por ningún imperialismo’. Vemos que nuestro país y toda América Latina vienen siendo muy atacados. En Brasil, por ejemplo, Flávio Bolsonaro dijo que entregaría las tierras raras del país a Trump.
“Y el propio Lula dijo que lo de ellos, Flávio y Trump, fue ‘amor a primera vista’. Entonces decimos: hay espacio para negociar, pero ¿qué tipo de negociación es esa con el imperialismo? Tenemos muchas preocupaciones al respecto. Pero también el objetivo de nuestro movimiento es conquistar a la clase trabajadora para que luche cada vez más, y en Brasil esa lucha crece. Este año se realizaron más huelgas que el año pasado, el movimiento de mujeres crece. Tenemos nuestra lucha en Brasil, y vemos que acá en Argentina, en Bolivia y en otros países, el pueblo resiste.
“Así como acá ustedes tienen a Milei, un fascista en el gobierno, nosotros tuvimos a Bolsonaro, que no continuó en el cargo solo porque el pueblo salió a las calles. Los trabajadores, en los últimos meses de la pandemia, llamamos al pueblo a salir a las calles, con grandes manifestaciones de millones de personas en todo Brasil, todos con la consigna ‘Fuera Bolsonaro’. Hoy Bolsonaro está preso. Su familia todavía intenta llegar a la presidencia, pero él sigue en prisión domiciliaria. No es poca cosa lo que pasó.
“Las situaciones pueden cambiar: así como han cambiado para mal, también pueden cambiar para bien, para poder avanzar. Por eso nuestra tarea es organizar a las mujeres, sobre todo a las del Movimiento de Mujeres Olga Benário, para ampliar el movimiento de masas de las y los trabajadores en nuestro país. Estamos debatiendo más a fondo la actuación de las mujeres obreras en las fábricas. A pesar de que la industria brasileña ha sido muy desmantelada, todavía quedan muchas fábricas donde las operarias y los operarios siguen siendo explotados de manera extrema. Y las mujeres, además de sufrir la explotación propia del capitalismo, sufren también violencia de género en las fábricas y otros lugares de trabajo.
“Nos hemos enterado de casos de trabajadoras que tuvieron que dar a luz en la fábrica en la que trabajan, porque el gerente no les dio permiso para ir al hospital. Sin contar las situaciones de acoso en las fábricas, que muchas veces terminan directamente en una violación”.
Finalmente, las compañeras Gonçalves y Soares afirmaban que “Estamos tratando de avanzar, porque este es también un momento de avance de los pueblos, de la lucha por el socialismo. Para estas elecciones, Samara, nuestra candidata a la presidencia, ya alcanzó un 3% en las encuestas. Es la única mujer precandidata y llegó a ese porcentaje sin contar con dinero ni propaganda en televisión, nada. Somos boicoteados y, aun así, el pueblo reconoce el programa socialista de la Unidad Popular, que no se reduce a Samara: ella es solo una persona que representa ese proyecto. También en los estados tenemos una gran representación. En la lista de candidatos a gobernadores, el 70% son mujeres de la Unidad Popular. Somos el partido con mayor cantidad de dirigentes mujeres de Brasil, dato que salió en una encuesta que no hicimos nosotras, las comunistas, sino la propia prensa burguesa”.
Foto: Gabriela Gonçalves y Julia Soares, dirigentes de la Coordinación Nacional del Movimiento de Mujeres Olga Benário y de la Unidad Popular por el Socialismo
hoy N° 2121 12/08/2026
