“Ecuador está en manos de la derecha más recalcitrante. Tenemos un gobierno, el de Daniel Noboa, el hijo del hombre más rico del país”, que en dos años ha fortalecido al grupo económico de su familia y de sus amigos, siendo además “fiel seguidor de todo lo que le dictamina el Fondo Monetario Internacional y Donald Trump”.
“Ha arremetido contra los derechos de los trabajadores, de las mujeres, de los niños, disminuyendo el presupuesto social, con un desmantelamiento de la salud pública, la educación y las universidades. Ha sido un golpe muy duro para la economía y la vida de los ecuatorianos”.
“Tenemos un gobierno antiderechos, misógino, proimperialista, que ha encarecido más la vida de las familias”, resumieron. “De cada 10 ecuatorianos, solo 3 tienen trabajos estables, y los otros 7 estamos en el desempleo o el subempleo”.
Flexibilización laboral, reclutamiento y elecciones adelantadas
“Por esta política neoliberal, los derechos del pueblo se han visto retrocedidos. Ha implementado leyes que eliminan derechos conquistados, como la flexibilización laboral: existe trabajo por horas, y el pago no responde a lo que se está haciendo. El tema de la inseguridad ha crecido brutalmente”. A esa precarización se suma el reclutamiento de la juventud popular, “sobre todo de los sectores populares”, con un “perfilamiento también racial”. Frente a esta crisis, “las mujeres y los pueblos también nos estamos organizando”.
Las elecciones, previstas para febrero, fueron adelantadas a noviembre por decisión del presidente, “con la complicidad del Consejo Nacional Electoral”. Pese al apuro, se sostuvo una conquista: “tenemos la paridad completa: 50% de mujeres, 50% de hombres en las listas”. Cristina Cachaguay es candidata a la alcaldía de Quito, y Guilliana Silva, también de Mujeres por el Cambio, a la de Santo Domingo de los Tsáchilas.
“De ser un país como una isla de paz, llegamos a ser el segundo país más peligroso de América Latina y el sexto del mundo”, advirtió Bolaños, que denunció el reclutamiento de niños: “Hay escuelas de sicarios con niños de 8 años que, desesperados por la situación económica de su familia, aceptan pasar droga”. Relató el caso de dos niños, de 14 y 16 años, que asesinaron a un líder criminal en un aeropuerto: “Cuando los apresaron, lloraron esos niños. Esa es la realidad que vivimos ahorita en Ecuador”.
“Cada 23 horas una mujer es asesinada”
“Ser mujer en Ecuador ahora es un peligro. Cada 23 horas una mujer es asesinada”, sostuvo Bolaños, señalando que la mayoría de los crímenes ocurre en contextos de parejas y exparejas. En 2025, 477 mujeres fueron víctimas de feminicidio. “Hay un gobierno al que no le interesan nuestras vidas”.
Aunque la lucha de 2018 conquistó la ley de prevención y erradicación de la violencia, hoy “no cuenta con un presupuesto”: Noboa eliminó el Ministerio de la Mujer y lo fusionó con otros. Detrás de cada feminicidio, remarcó, quedan “niños y niñas en la orfandad”.
“Con militares o policías en las calles no se soluciona el tema de la violencia, tampoco creando más cárceles, sino con una política que ataque al fondo: el desempleo, el trabajo, la seguridad, la salud”. La violencia ya no se limita al ámbito doméstico: recordó la desaparición y muerte de una joven universitaria hallada tras cinco días en una quebrada, y el asesinato de una mujer de 37 años por sicarios contratados por su exesposo.
Mujeres por el Cambio sostiene el acompañamiento a sobrevivientes de violencia y escuelas de formación, “porque cuando las mujeres conocemos nuestros derechos, podemos defenderlos”. Pese al debilitamiento que provocó la política neoliberal en la articulación del movimiento, en fechas como el 8 de marzo y el 25 de noviembre “logramos unificarnos, alzar nuestra voz y nuestras demandas”, incluso bajo persecución de “un gobierno que persigue a quien piensa diferente”.
Desempleo, brecha salarial y una deuda pendiente: la seguridad social
“Hay un mayor desempleo de las mujeres” dentro de la población económicamente activa, explicó Bolaños. “Hay también un desnivel salarial, de unos 90 dólares de promedio entre hombres y mujeres. Se sigue cuestionando la dirección de las mujeres en gerencias y jefaturas: ese machismo todavía persiste”. Denunciaron además que “muchísimas mujeres trabajan por línea, mal pagadas y por horas”.
Cerraron con la seguridad social: “Es una deuda enorme que tiene el Estado para las mujeres, sobre todo las trabajadoras del hogar, sin remuneración, que al envejecer no tienen ninguna garantía de vivir con dignidad”.
hoy N° 2122 19/08/2026
