Escribe Luis García
El lunes 31 de agosto, con tres hojas escritas de puño y letra subidas a sus redes sociales, Lionel Messi anunció su retiro de la Selección y cerró más de veinte años defendiendo nuestros colores con la camiseta número 10 en la espalda.
Se retira de la selección a los 39 años luego de jugar 207 partidos, convertir 125 goles, dar 68 asistencias de gol y ganar 6 títulos. Jugó 6 mundiales, ganando el título en 2022 en Qatar y saliendo dos veces segundo (2014 y 2026). Ganó los Juegos Olímpicos de 2008 y el Mundial juvenil de 2005. También 2 Copas América (2021 y 2024) y una Finalissima (2022). Todos estos son récords que ponen en números la enorme felicidad que ha brindado al pueblo argentino durante muchos años.
La decisión de jugar para Argentina
Lo intentaron convencer de que juegue para España, país donde desarrolló lo principal de su carrera como futbolista profesional dado que se fue a jugar al Barcelona con apenas 13 años, pero eligió jugar con Argentina. A pesar de vivir desde esa edad en el exterior, nunca perdió su acento y vocabulario argentino. Debutó en el equipo nacional en agosto de 2005 en un amistoso contra Hungría, donde curiosamente fue expulsado a los 40 segundos de ingresar.
En 2016, luego de una serie de finales perdidas y un fenomenal ataque de un sector de la prensa que lo acusaba de no rendir como en Barcelona y de no cantar el himno, entre otras cosas, anunció su renuncia al equipo nacional. Pero el pedido y acompañamiento del pueblo hizo que rápidamente mantuviera su participación. Quizás una de las enseñanzas más importantes que deja su paso por la Selección es, justamente, que ante la adversidad siempre hay que seguir luchando e intentando.
Haciendo Lío
En el último Mundial fue decisivo para que lleguemos a la final. En el partido más importante fue clave con dos asistencias para que le ganemos a Inglaterra, dejando todo y sin bajar los brazos para dar vuelta un partido dificilísimo con fútbol y coraje. Fue parte de los jugadores que exhibieron, ante los ojos del planeta, el famoso trapo de “Las Malvinas son argentinas”. Y luego le dedicó el triunfo a “la gente que la pasa mal y no llega a fin de mes”, criticando de hecho al gobierno de Milei.
Hay algo de este ciclo que excede al fútbol. Messi fue la estrella más grande del planeta y eligió jugar para el equipo. Comprobó, junto a sus compañeros, que la solidaridad y el trabajo colectivo son superiores al individualismo, por más talento que se tenga, y que cuando las estrellas juegan para el equipo, es mejor para todos.
Siempre ha declarado que las victorias son gracias al equipo y ha asumido las derrotas como responsabilidad propia, exactamente al revés de los valores que difunden las clases dominantes en esta sociedad. Demostró, además, que nuestro país vale la pena y que era posible volver a festejar juntos, a pesar de que nos vienen arrancando las alegrías de a una.
Hubo camisetas argentinas festejando como propios los triunfos, en particular contra Inglaterra, en todos los rincones del mundo, en Palestina, en Bangladesh y en la mayoría de los países de América Latina, Asia y África, en cada nación oprimida. En la historia queda el emblema de un capitán que condujo a una selección que ganó todo lo que se le cruzó y que hizo que cada uno se sintiera representado.
Gracias capitán
Contó que ya dio todo lo que tenía y que vienen atrás pibes que merecen estar. La decisión la tomó el 21 de julio, dos días después de la final, y la hizo pública tras la muerte de su papá. Así termina esta linda historia de veinte años, que tiene la esencia de gran parte del pueblo argentino, pelearla hasta que se dé. Esa es la principal enseñanza que deja. Ante la adversidad no hay que rendirse jamás, hay que jugar en equipo y pelear hasta el final. Gracias por nunca dejarnos tirados. Gracias por todo lo que nos diste. El pueblo nunca olvida a quien lo hizo feliz.
hoy N° 2125 09/09/2026
