Homenaje a Ana Sosa

14 de octubre de 2026

Este homenaje fue impulsado por la agrupación docente de CABA, Enriqueta Lucero, que forma parte de la Lista Azul y Blanca a nivel nacional, junto con la Secretaría de Derechos Humanos del sindicato, en el marco de la Formación Sindical que realiza la organización todos los meses dedicada a las delegadas y delegados de escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

Con el auditorio lleno pudimos contar quién fue Ana, a qué partido pertenecía, hablamos de su compromiso con la educación al servicio del pueblo, de su calidad científica, su integridad y ternura, su protagonismo en la lucha revolucionaria enfrentando el golpe de estado y organizando su resistencia.

De esta manera intentamos llevar su semblanza, sus convicciones y luchas para que muchas más compañeras docentes la conozcan, la reivindiquen y luchen con sus banderas por la memoria, la verdad y la justicia en todas las aulas, frente a un gobierno negacionista y fascista.

La actividad fue muy emotiva para todos y todas, y contó con el saludo en video de los hijos de Ana: Lucía y Diego Reynaga.

A continuación, reproducimos las palabras que el secretario de DDHH de UTE preparó para la ocasión: “Desde la Secretaría de Derechos Humanos de UTE queremos saludar a la Corriente Azul y Blanca y compartir este homenaje a Ana María Sosa, compañera detenida-desaparecida durante la última dictadura cívico, eclesiástica, militar y empresarial, cuyo nombre lleva esta corriente como una forma de mantener viva su memoria y sus banderas.

Ana María fue educadora, psicóloga social y militante del Partido Comunista Revolucionario (PCR). En Tucumán desarrolló una intensa tarea vinculada a la educación, la psicología social y las luchas de las y los trabajadores. Fue discípula de Enrique Pichon-Rivière y participó de aquella experiencia pionera de la Escuela de Psicología Social de Tucumán. En ese espacio realizó aportes fundamentales desde su formación pedagógica y fue una de las primeras en introducir el pensamiento de Paulo Freire, articulando educación, subjetividad y transformación social.

Su militancia también estuvo profundamente ligada al pueblo tucumano. El 8 de agosto de 1976 fue secuestrada junto a Ángel Manfredi mientras participaban de una actividad por el Día del Niño para hijos e hijas de trabajadores del Ingenio Concepción.

Cuarenta años después, en 2016, sus restos fueron encontrados en el Pozo de Vargas e identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, junto con el trabajo de equipos de antropología y arqueología de Tucumán.

Por eso, nombrar a Ana María Sosa no es solamente hacer memoria. Es reivindicar una manera de entender la militancia: poner el conocimiento al servicio de nuestro pueblo, construir organización y transformar la realidad.

Desde la Secretaría de Derechos Humanos de UTE ponemos en valor la trayectoria y la militancia de las compañeras y los compañeros de la Corriente Azul y Blanca, que hicieron de la memoria una herramienta de organización y de lucha.

Ana María Sosa, presente, en la memoria, en la militancia y en cada lucha de la clase trabajadora”.

 

hoy N° 2130 14/10/2026