La lucha por avanzar al socialismo en China

9 de septiembre de 2026

En esta parte de la charla, la compañera Nassif aborda la lucha de los revolucionarios chinos para avanzar en la construcción del socialismo en su país, y analiza en particular la experiencia de la Comuna de Tachai, que tuvo oportunidad de conocer. Además, aborda la Revolución Cultural Proletaria.

Llevar la industria al campo implicaba también comprender, como nos explicaron los camaradas chinos, que sin cambiar las prácticas no cambian las ideas y que los campesinos al convertirse también en trabajadores industriales experimentaban el poder que significa transformar la materia de acuerdo a los objetivos propuestos. Lo mismo significa experimentar que se puede dominar la naturaleza a través del trabajo colectivo. Recuerdo que en nuestra visita nos hicieron conocer también una gran represa construida para resolver el riego y nos explicaron que la única forma de que la mentalidad campesina cambiara era experimentando que los seres humanos podían dominar el agua y no depender del cielo para el riego: una forma de superar colectivamente supersticiones religiosas milenarias ligada a la propia vida del campesino. Como las que existen en algunas zonas del campo argentino donde se hacen rogativas u ofrendas a la Pachamama para pedir por la lluvia y las buenas cosechas.

Para Mao Tsetung avanzar hacia el socialismo y el comunismo implicaba no sólo un cambio económico sino en la conciencia de las masas – al igual que la preocupación del Che y su lucha por construir el Hombre Nuevo, Mao insistía en la necesidad de acompañar las transformaciones en las relaciones de producción con una lucha política e ideológica para que cambien las ideas y concepciones de la gente. Diferenciando las contradicciones entre el enemigo y en el seno del pueblo, planteaba que en el seno del pueblo hay que convencer, no imponer. Y para convencer hay que cambiar las ideas, y para que cambien las ideas no solo hay que hacer una lucha ideológica y política activa, sino que hay que tomar medidas prácticas que permitan que la gente cambie, a través de su propia experiencia  y con medidas que tome el nuevo Estado —como la ley de matrimonio, que no aceptaba que una mujer que se quería separar estuviera en igualdad de condiciones que el marido que milenariamente la tenía como esclava, al igual que a toda su familia,  y cuando quería la echaba del campo y la dejaba sin nada; por lo cual el Estado debía legislar discriminando positivamente en favor de la mujer.

 

La Revolución Cultural Proletaria

El otro gran aporte de Mao a la teoría marxista fue cómo evitar la restauración capitalista en el socialismo, y de ahí la Revolución Cultural Proletaria, a partir de la dolorosa experiencia de la restauración en la Unión Soviética. La camarilla que se apropia del Partido y del Estado luego del 20 Congreso del PCUS libró una lucha en el seno del Movimiento Comunista Internacional, enfrentando principalmente al PCCH, para imponer sus concepciones revisionistas. Como señaló Mao, pasaron del dogmatismo al revisionismo y de éste a la traición; la URSS se transformó en un nuevo imperialismo que disputaba con los yanquis por la hegemonía mundial. Esto tuvo consecuencias nefastas para el movimiento revolucionario y lo sufrimos en nuestro país donde la URSS fue parte del golpe de Estado de 1976 y de la dictadura genocida.

El gran aporte de Mao es que permitió comprender por qué se había producido una catástrofe como ésta desarrollando la teoría marxista de la continuación de la revolución en el socialismo. Planteó que tal como lo había señalado Lenin, en la sociedad socialista hay clases y lucha de clases, y como las clases derrotadas no desaparecen, aunque no mantienen el poder que tenían antes, van a tratar de recuperar lo que han perdido. El anhelo de recuperarlo se transforma en intentos de recuperar, y la forma que encuentra la burguesía de lograrlo es infiltrar sus cuadros dentro del Partido Comunista y del Estado socialista. Así surge una nueva clase burguesa que luchará desde el Estado y el Partido para recuperar el poder e iniciar la restauración: son los seguidores del camino capitalista. Entonces Mao, después de ver lo que estaba sucediendo también en China, en el año 1966 plantea bombardear el cuartel general. Nunca se vio algo así antes en la historia y después tampoco: que alguien desde poder apele a las masas para que cuestionen y enfrenten al propio poder en los gobiernos locales, nacionales y en las fábricas y comunas y que intentan derrotar en China al socialismo. Era una revolución en la revolución.

Apelará a los jóvenes obreros de Shanghái y a los estudiantes, sobre todo secundarios, que serán los guardias rojos, que llegan a ser millones en China. En todas las fábricas que recorríamos, estaban estudiando colectivamente: tenían horas para estudiar marxismo y la línea política. En las fábricas, en las Universidades, en las comunas y en las calles había grandes carteles que ellos llamaban dazibao, donde cada uno escribia las cosas que criticaba de su dirección y señalaba a los responsables. Fue un gran estímulo, desde el propio poder, para continuar la revolución, y que esa revolución se hiciera desde abajo, con el protagonismo de las masas; una democracia grande. Fue una gran enseñanza, sin negar los errores que se cometieron, no sólo para el pueblo chino sino para los comunistas y revolucionarios de todo el mundo. La Revolución Cultural impidió la restauración durante más de diez años pero a la muerte de Mao, que coincidió con la de otros dirigentes históricos del PCCH como Chou Enlai, los revisionistas encabezados por Teng Siaoping ocuparon en 1978 la dirección del Partido y del Estado iniciando el camino de restauración capitalista en China.

 

La China maoísta no era un país atrasado

Hay una idea equivocada que han impuesto los que restauraron el capitalismo de que China era un país atrasado y que era necesario modernizarlo. Sin embargo fue la revolución la que permitió que la China feudal y semicolonial, donde los campesinos comían las cortezas de los árboles en cada hambruna en la que morían millones, se transformara en un país donde, como señalamos anteriormente, se logró resolver en pocos años la tierra, el trabajo, la comida, la educación, la salud y la mejora de todas las condiciones de vida. Entre 1958 y 1962 se realizó el Gran Salto Adelante durante el que se colectivizaron las Comunas y se dio impulso a la industrialización del país, con grandes fábricas estatales integrales conocidas como Danwei: centros de producción y de la vida política, donde se resolvía, al igual que en las Comunas, qué y cómo se produce y se distribuye; y se garantizaba para todos los trabajadores vivienda, educación y condiciones para afrontar los matrimonios y las defunciones.

Pero además China, luego de la ruptura en la que la URSS retiró toda ayuda, logró lo que sólo poseían cinco países en el mundo: la primera bomba atómica en 1964 y la de hidrógeno en 1967, y lanzó en 1970 un satélite al espacio al que llamaron simbólicamente Oriente Rojo y Larga Marcha al cohete propulsor.

 

hoy N° 2125 09/09/2026