Un día antes de la semifinal contra Inglaterra en el Mundial de Fútbol, este gobierno cipayo y vendepatria acordaba prohibir el ingreso de banderas con las Malvinas al estadio, y ese mismo día sacaba un decreto, el 590/26, por el que la Secretaría de Energía llamó a un concurso público internacional para otorgar a Challenger Energy Group PLC, una petrolera británica, un permiso de exploración de hidrocarburos en el área offshore CAN 200, ubicada a 350 kilómetros de las costas de la provincia de Buenos Aires, y que abarca una superficie de 3.500 kilómetros cuadrados.
Totalmente coherente con el entreguismo que caracteriza a Milei, el que reivindicó a la asesina de soldados argentinos Margaret Thatcher, ahora habilita a una compañía inglesa a operar en aguas bajo soberanía argentina. Además, como reveló el especialista Juan José Carbajales (UBA, IGPUBA, consultora Paspartú), citado por infoydata.com, el decreto incluye una prórroga de jurisdicción a favor de tribunales arbitrales internacionales con sede en el extranjero. Es decir, si mañana hay un conflicto, no lo resuelve la justicia argentina sino un tribunal en Londres, Nueva York o donde disponga la empresa de los piratas ingleses. El gobierno usa la misma lógica del RIGI: beneficios, garantías y blindaje jurídico para quien venga a llevarse nuestros recursos.
Además de lo que significa la entrega de nuestros recursos, en este caso el petróleo que pudiera haber en la zona adjudicada, esta concesión es un ataque directo al reclamo soberano por las Malvinas, ya que afecta a la plataforma continental, uno de los argumentos históricos que explican la pertenencia de las islas a nuestra patria, ya que están ubicadas en esta plataforma, y fueron ocupadas por primera vez en 1833.
Esta concesión a una empresa de capitales británicos se da al mismo tiempo que los imperialistas ocupantes de Malvinas anunciaron el proyecto Sea Lion, que Rockhopper Exploration (británica) y Navitas Petroleum (israelí) llevan adelante en la Cuenca Malvinas Norte, con una inversión de 1.800 millones de dólares para producir 55 mil barriles diarios desde 2028 -con planes de escalar a 180 mil, un cuarto de toda la producción nacional-.
Es tal el repudio en gran cantidad de sectores sociales que el propio canciller del gobierno de Milei, Pablo Quirno, tuvo que sacar un tibio comunicado hablando de «licencias apócrifas» y «autoridades ilegítimas», pero “olvidando” el origen de las empresas que llevan adelante el proyecto Sea Lion.
El gobierno vuelve a demostrar que es un gerente de los grandes monopolios imperialistas, y que desprecia todo programa de desarrollo soberano. Vaca Muerta, el litio, ahora el mar: todo se ofrece en bandeja con el cuento de «atraer inversiones», mientras la timba financiera y el ajuste sobre los trabajadores maquillan la «estabilidad» que reclaman esos mismos capitales.
Se equivocan Milei y sus cómplices si piensan que el Mundial va a distraer de los reclamos por la soberanía argentina en Malvinas, como se demostró en los impresionantes festejos de masas ante el triunfo de la selección contra Inglaterra.
Vamos a seguir la pelea por Malvinas y por recuperar nuestros hidrocarburos, con una YPF 100% estatal explorando y explotando esos recursos, y con la movilización popular exigiendo que nuestras riquezas naturales no se rematen al mejor postor extranjero.
hoy N° 2118 22/07/2026
