La gran revolución cultural proletaria

22 de julio de 2026

Sobre el otro gran tema ¿es posible terminar con la explotación del hombre por el hombre? ¿El derrocamiento de la burguesía y la dictadura del proletariado puede llevar a la humanidad a una sociedad de tal tipo, comunista, o inexorablemente llevará a las deformaciones y a la degeneración a las que llegó en la Unión Soviética y en China? Mao, en la Revolución Cultural Proletaria, dio respuesta teórica y práctica a esta cuestión.

A principios de los años ‘60 se desplegaba en China la lucha contra el revisionismo. Este se había impuesto en la URSS en el XX Congreso en 1956 y en la patria del socialismo se había restaurado el capitalismo. En China los revisionistas habían impuesto su hegemonía y sus tesis en el VIII Congreso en 1956. Luego los revolucionarios contraatacaron apoyándose en el gigantesco movimiento de masas que llevó a quinientos millones de chinos a las comunas populares con el Gran Salto Adelante. Pero las catástrofes naturales, el boicot soviético y los errores izquierdistas que se cometieron y que la propia derecha empujó en su momento –empezando por Liu Shao-chi– permitieron a su vez a la corriente oportunista de derecha y revisionista contraatacar. Hubo una aguda lucha de líneas en el Partido Comunista de China. La lucha llevó a la necesidad de profundizar en las raíces sociales y políticas del revisionismo, investigar por qué surgen elementos como Jruschov, Breznev, de origen proletario, educados por el Partido, que en un proceso se transforman en seguidores del camino capitalista y se emboscan en la dirección trabajando para la restauración burguesa como sucedió en la Unión Soviética, y luego en China.

¿Producto de qué y por qué sucede esto? Ateniéndose al marxismo, en oposición al idealismo, Mao sostuvo que el revisionismo de Jruschov no era el producto de una mera individualidad negativa, que debían investigarse las contradicciones entre la base económica y en la superestructura para descubrir las raíces objetivas y subjetivas del revisionismo, y llegó a sintetizar la teoría de la continuación de la revolución en las condiciones de la dictadura del proletariado.

Brevemente, esta teoría está basada en la comprensión de que la sociedad socialista abarca una etapa histórica bastante prolongada, y en ella hay consonancia y contradicción simultánea entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas y entre la superestructura y la base. En determinado momento el aspecto principal es la contradicción. A lo largo de toda esta etapa existen clases, contradicciones de clase, lucha de clases, existe la lucha entre el camino socialista y el capitalista, existe el peligro de la restauración del capitalismo y existe la amenaza de subversión y de agresión por parte del imperialismo.

Sintéticamente: Mao concluyó que es necesario persistir en la lucha entre el proletariado y la burguesía; que, bajo la dictadura del proletariado esta lucha se expresa fundamentalmente en la lucha entre los marxistas-leninistas y los revisionistas, entre los que defienden la dictadura del proletariado y los seguidores del camino capitalista dentro del Partido, etc.

Consideramos la teoría de la continuación de la revolución en las condiciones de la dictadura del proletariado de Mao, y la Revolución Cultural Proletaria, como el punto máximo de avance de la teoría y el movimiento revolucionario proletario desde su inicio.

Hoy el proletariado ha perdido el poder en los países donde lo había conquistado, pero no volvimos al punto de partida. Atesoramos un gigantesco bagaje de experiencias producto de la lucha revolucionaria de la clase obrera mundial durante dos siglos y tenemos certezas teóricas.

Estas nos confirman la validez universal de los problemas fundamentales de la doctrina científica de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao y la justeza de la lucha por la dictadura del proletariado a escala mundial. No luchamos por una utopía, es decir, no luchamos por un objetivo inalcanzable.

 

Certezas y búsquedas

En relación con esto y afirmando esas certezas hemos dicho que el proletariado debe estudiar las conquistas y la derrota de la Revolución Cultural Proletaria. Así como Marx y Lenin estudiaron el triunfo y la derrota de la Comuna de París y la revolución rusa de 1905.

Y sostenemos, por otro lado, que no podemos imaginar las formas concretas que tendrán las sociedades en las que el proletariado conquistará el poder aunque sí sabemos que su esencia será la dictadura del proletariado. Marx no pudo imaginar la revolución proletaria triunfando antes en Rusia y China que en Inglaterra o Francia; ni pudo imaginar los soviets y sus particularidades; éstos fueron creados por las masas y no fueron el producto de un modelo creado en laboratorios teóricos. Y además, porque uno de los más graves errores cometidos en todo este período fue el de absolutízar formas económicas, políticas y sociales que respondieron a una necesidad histórica concreta y transformarlas en piedra de toque para definir el carácter socialista o no socialista de la economía, la política y la sociedad. Por ejemplo: el considerar el desarrollo de la industria pesada como la prioridad económica ineludible en la transformación socialista. Hoy el mundo ha cambiado: ya el acero y determinadas industrias no tienen el peso de antes, pero con independencia de esto, como escribió Mao, esta tesis es al menos incompleta. 0 la relación entre la gran empresa que juega un rol directriz y la pequeña o mediana. 0 el tema de las granjas colectivas (koljoses en la URSS) que se establecieron como una necesidad para el desarrollo socialista. Una inmensa revolución, una revolución como no había conocido antes la humanidad, ochenta millones de campesinos pobres (mujiks) realizando la explotación colectiva del campo, primero en Rusia, y más de 500 millones, luego, en China. Pero en el caso ruso, luego de establecidos los koljoses, se desató una aguda lucha de clases, porque ninguna revolución es un baile de salón, ninguna revolución se hace sin excesos: cuando el pueblo se rebela y hace tronar el escarmiento se cometen muchos excesos y los revolucionarios aplaudimos la revolución y no tememos a los excesos.

 

hoy N° 2118 22/07/2026