-¿Cómo ven la situación internacional?
-Nosotros estamos viviendo un escenario de crisis y de amenaza de guerra. En verdad, para nosotros ya estamos en la primera fase de la Tercera Guerra Mundial. Esta guerra, desde nuestra mirada, ya empezó. Tenemos los conflictos en Oriente Medio y el genocidio contra el pueblo palestino, algo que las fuerzas de izquierda tienen que denunciar. Porque lo que está pasando allí es un crimen contra la humanidad. Israel y los Estados Unidos también están masacrando al pueblo libanés e intentando invadir Irán. Y eso, para nosotros, es gravísimo. Hay que destacar la resistencia del pueblo iraní, aunque no estemos de acuerdo con todo lo que hace su gobierno, que es un gobierno religioso. Pero allí se está librando una lucha antiimperialista y, para nosotros, eso debe ocupar el primer lugar. En cambio, lo que pasó en Venezuela fue distinto. Nosotros evaluamos que hubo una negociación, una traición por parte del gobierno, y que hoy la gran mayoría del petróleo está siendo robado por los Estados Unidos con la colaboración del actual gobierno de Delcy Rodríguez. Entonces hay que resistir; no hay que entregar las riquezas. Por otro lado, están las amenazas contra Cuba. Nosotros estamos fortaleciendo cada vez más la solidaridad revolucionaria con ese pueblo. Entrevistamos para nuestro periódico al embajador Víctor Cairo, quien dijo que Cuba va a resistir. El pueblo y el gobierno cubanos quieren la paz, pero están preparados para luchar contra los Estados Unidos si intentan invadir la isla.
-¿Qué iniciativas están impulsando en Brasil en torno a la solidaridad con países amenazados de nuestro continente?
-Para nosotros, la solidaridad con Cuba tiene que ocupar el primer plano. Incluso impulsamos una campaña en las plantas de Petrobras para que Brasil se solidarice con Cuba y envíe petróleo para enfrentar el bloqueo. Tenemos un gobierno que se dice de izquierda, pero no envía petróleo a Cuba para solidarizarse con ese pueblo. También tuvo una postura negativa en el caso de Venezuela. Y, en el caso de Bolivia, el gobierno de Brasil envió un avión en apoyo al gobierno, se solidarizó con él y se colocó contra el pueblo boliviano junto al gobierno de Rodrigo Paz. Entonces, ¿qué clase de gobierno de izquierda es ese que se solidariza con un gobierno de derecha contra el pueblo? Nosotros evaluamos que la postura de Lula y del PT de Brasil es muy negativa en ese sentido. Además, como decía al comienzo, existe una disputa entre las dos principales potencias imperialistas: los Estados Unidos y China. Y no hay que abrazar a ninguna de esas potencias creyendo que van a liberar a los pueblos del mundo. Lo que buscan es enriquecer a las burguesías de sus propios países. Por eso hay que combatir al imperialismo como principal enemigo de los pueblos, tanto al imperialismo yanqui como al imperialismo chino. Recientemente, además, el gobierno de Trump, que representa al principal país imperialista del mundo, el que más saquea las riquezas de los pueblos, clasificó al PCC y al Comando Vermelho, dos bandas narco de Brasil, como organizaciones terroristas, del mismo modo que hizo en Venezuela. Para nosotros, esto es una forma de justificar una posible invasión a nuestro país. Las amenazas de invasión a Brasil tienen como objetivo apropiarse de nuestras riquezas. El gobierno de Trump ya hizo declaraciones poniendo en duda las elecciones de Brasil, que se realizarán a fin de año, y está intentando intervenir en nuestros asuntos internos. Para nosotros, eso es gravísimo.
-¿Cómo es la situación política en Brasil?
-Respecto de la situación actual en Brasil, hoy tenemos un gobierno que fue elegido con el voto popular de los sectores más pobres del país, pero que no ha tomado medidas capaces de frenar el aumento del costo de vida, el incremento del precio de los alimentos y de los combustibles. Eso provoca una fuerte caída de la popularidad del gobierno, porque fue elegido con el voto popular, pero cada vez más busca agradar con su política a los banqueros y a los ricos. Esa política genera una enorme decepción entre el pueblo y, desde nuestra mirada, fortalece a la extrema derecha, que pretende volver al gobierno con el hijo de Bolsonaro, quien, por supuesto, representa al principal enemigo en esta situación. Por eso tenemos que combatir al fascismo y quitarle la máscara a la socialdemocracia como supuesto gobierno del pueblo. Existe una gran decepción de la gente con la política en general. Cada vez más personas deciden no votar en nuestro país y la abstención aumenta constantemente. Nosotros estamos impulsando una candidatura a la presidencia con Samara Martins, con propuestas como el fin de la jornada laboral 6×1, un tema que hoy se debate en el Congreso. Para nosotros, la jornada debería ser de cinco días, con un máximo de 36 horas semanales y un aumento del 100 % del salario mínimo. La propuesta que actualmente tramita en el Senado plantea una jornada de 40 horas, pero sin modificar el salario. Nosotros creemos que, aunque es insuficiente, representa una victoria y un avance de la lucha popular que esa iniciativa haya llegado al Senado.
La lucha más importante hoy en Brasil es la campaña contra la escala laboral 6×1. Pero también hubo muchas otras luchas contra las privatizaciones impulsadas tanto por los gobiernos de los estados, como por el gobierno federal. Hay que destacar la lucha de los pueblos indígenas contra la privatización de tres ríos en la Amazonia. Incluso se arrojaron al río y nadaron hasta una barcaza de Cargill, que ocuparon durante más de un mes para enfrentar ese proceso de privatización. Esa es una lucha que merece ser destacada. Ahora mismo yo venía de participar en una manifestación de docentes contra la privatización de las escuelas. Esto está ocurriendo en varios estados, no solamente en Rio Grande do Sul. Hoy el gobierno del estado pretende privatizar 98 escuelas y nosotros también participamos de esa lucha contra las privatizaciones, que es una política que los distintos gobiernos impulsan cada vez con más fuerza. También estuvo la lucha de las universidades de San Pablo contra la precarización de la educación, que luego se amplió hasta convertirse en una lucha más general contra las privatizaciones en ese estado y logró conquistas importantes. Además, entre la juventud existe una fuerte preocupación porque la Cámara de Diputados aprobó un proyecto para reducir la edad de imputabilidad penal a los 16 años, permitiendo que, a partir de esa edad, los jóvenes puedan ser juzgados y encarcelados como adultos. Nosotros también estamos organizando la lucha contra la reducción de la mayoría de edad penal.
hoy N° 2115 01/07/2026
