El martes 30 de junio, la actual dirección de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) encabezada por Martín Porro notificó la no renovación de 62 contratos. La noticia llegó por correo electrónico, sin aviso previo y derivó en una protesta en la sede central del organismo en CABA. La Gendarmería, dentro del edificio, reprimió a los trabajadores y sacó al presidente de CNEA en medio del repudio de las y los trabajadores.
El compañero Rodolfo Kempf nos cuenta que “Frente a los despidos, hicimos un acto de protesta y de repudio. Hubo una represión insólita. Estábamos esperando que el presidente de CNEA diera explicaciones, porque en principio se había insinuado que se iban a renovar estos contratos. Son 350 contratos que había que renovar y hubo 62 que no se renovaron. Ni los gremios, ni las gerencias de área, ni las jefaturas esperaban esto. Tampoco fue anunciado: cada compañero se fue enterando por la casilla de correo electrónico.
“El presidente de la CNEA terminó saliendo custodiado por Gendarmería, como un delincuente y, encima, fue al acto del aniversario de la independencia de Estados Unidos. Es todo un símbolo de lo que quieren hacer: la entrega del área nuclear, la desarticulación, la privatización, los despidos para amedrentar y romper líneas de trabajo”.
Kempf nos contaba que la custodia armada se había reforzado meses atrás con la excusa del conflicto en Medio Oriente, pero que en los hechos apuntaba a contener el conflicto laboral que estalló con los despidos.
El miércoles 1 de julio se realizó un acto en la sede central de la CNEA en repudio a los despidos, con la participación de los secretarios de ATE Nacional Rodolfo Aguiar y el de ATE Capital, Daniel “Tano” Catalano. En este acto, con las consignas “No al vaciamiento”, “No a la entrega” y “En la CNEA no sobra nadie”, se insistió en el reclamo de renovación de todos los contratos y se llamó a movilizar a la comunidad científica y tecnológica en defensa del organismo.
“En CNEA no sobra nadie”
El gobierno y la conducción de la CNEA mienten sobre los despidos, diciendo que son 61 contratados “y que 42 de esas 61 personas tenían solo nivel educativo primario o secundario, en su mayoría personal administrativo”. Rodolfo rechaza de plano esta versión, y afirma que “esto son como las mentiras de Adorni. Hablamos con una compañera despedida que es la única operadora del microscopio electrónico del Centro Atómico Constituyentes. Es un área técnica, de investigación y desarrollo, no es un área administrativa. Tampoco lo son las áreas de exploración y producción de mineral de uranio, donde también hubo despidos, ni los contratados que seguían el mantenimiento de la obra civil del reactor Carem, avanzada en un 75% y hoy abandonada, inundada y llena de pastizales”.
Kempf dice que esta ofensiva de despidos, combinada con el deterioro de los salarios, termina empujando a los trabajadores calificados hacia el sector privado con empresas extranjeras de capitales estadounidenses que el mismo gobierno impulsa. “La Argentina tiene un lugar muy importante en el área atómica y nuclear en América Latina y en el mundo, por eso hay mucho interés de las potencias en apropiarse de esos recursos humanos y tecnológicos. Dicen que Argentina tiene cuadros tan calificados como los de Canadá, pero con sueldos más bajos. Con los yanquis tan interesados en esto, hay un multimillonario de origen iraní-estadounidense que vino a invertir en la fabricación de reactores modulares como el CAREM, y que destacó la calidad de los cuadros técnicos argentinos”.
Ese empresario al que Kempf hizo referencia integra el grupo Ansari, una familia de negocios iraní-estadounidense sin trayectoria previa en el sector nuclear que es socia en un 60% de la firma Meitner Energy, mientras que la estatal Invap controla el 40% restante. Meitner Energy fue absorbiendo trabajadores que renunciaban a NASA y a la CNEA ante los bajos salarios estatales. Kempf puso como ejemplo a la operadora del microscopio electrónico despedida, técnica química especializada en ingeniería de materiales, que según relató cobraba menos de 600.000 pesos mensuales y debía vivir con sus padres para poder sostenerse.
El desarme del Carem
El reactor Carem -el primer reactor de potencia diseñado íntegramente en la Argentina- ocupa un lugar central en el conflicto, plantea Rodolfo. Según explicó, “la obra civil del prototipo, emplazado en el Complejo Nuclear Atucha, había alcanzado un avance del 75% cuando el Gobierno discontinuó la asignación de fondos, y hoy se encuentra abandonada. La decisión de frenar el Carem responde a que se trata de un desarrollo que compite con proyectos de reactores modulares pequeños (SMR) impulsados desde Estados Unidos. Milei se subordina, en esta área también, a los intereses del imperialismo yanqui. Luego de la privatización de Impsa, se conoció que esta empresa hizo un acuerdo con CNEA para terminar la vasija de presión del reactor Carem 25. Así, desarman el proyecto Carem en manos del Estado para que Impsa pueda exportar ese conocimiento técnico”.
El conflicto por los despidos se inscribe, para Kempf, en un movimiento más amplio de reconfiguración del sector nuclear argentino en función de la relación con Estados Unidos.
Recordó que hay un memorándum de entrega de minerales críticos a los yanquis firmado en 2024 y ratificado en febrero de este año, agravando la pérdida de autonomía tecnológica del sector.
Esto se agrega a la venta de un 44% del paquete accionario de Nucleoeléctrica Argentina (NASA), la empresa estatal superavitaria que opera las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse.
Un plan de lucha en marcha
Finalmente, Kempf nos cuenta que “El miércoles 1 de julio desde ATE y en unidad con los cuatro gremios de la CNEA nos reunimos con la presidencia y recursos humanos de CNEA, con Porro y Bruera respectivamente. La reunión se dio en un marco de absoluta militarización de la zona en el barrio de Núñez y con 10 gendarmes armados en la puerta de Presidencia. Se abrió una mesa de negociación que mantenemos como parte de la batalla política en curso.
“Vamos a un gran acto en la puerta del Centro Atómico Constituyentes en CABA el 8 de julio para seguir la pelea por reincorporar a todos los compañeros en sus puestos de trabajo y para gritar con el conjunto del movimiento obrero y popular que se acerque, que marchamos hacia la segunda y definitiva independencia que tiene como primer tarea derrotar la política de entrega y sumisión al imperialismo yanqui del gobierno de Milei”.

hoy N° 2116 07/07/2026
