Corresponsal
Fue un gran desafío, no solo por la tarea organizativa, si no por lograr mantener unida la Comisión superando las diferencias y potenciando toda la diversidad que la conformó: corrientes políticas de amplio espectro, corrientes sindicales, corrientes estudiantiles, culturales, pueblos originarios, que tienen sus expresiones en el movimiento de mujeres y feminismos.
La principal herramienta fue el debate profundo, aprender a escucharnos, llegar a consensos y ponernos al hombro las tareas necesarias.
También son parte de la Comisión muchísimas compañeras que nunca habían participado de los Encuentros, que se sumaron con toda la potencia y rápidamente se apropiaron de los pilares del Encuentro y de una forma de trabajar que es única: llegar al consenso, aunque cueste muchas horas o días de debate, que hay que aprender a ceder para lograrlo, y de respetar las opiniones. Esa composición heterogénea, con todas sus contradicciones y expresiones hizo que sea posible que el Encuentro sea masivo.
Desde un principio lo que nos unió fueron dos cuestiones que siempre estuvieron explícitas: queríamos que el Encuentro saliera bien y que fuera un golpe a Milei y su política. A partir de esto se abrieron múltiples posiciones y opiniones. Además, gran parte de la Comisión Organizadora defendió los pilares del Encuentro: que sea horizontal, plural, democrático, federal, autónomo, autosostenido y autoconvocado.
Todo el periodo inicial fue el de conocernos, había desconfianza y las tensiones eran fuertes. Nos fuimos afianzando en cada tarea convencidas que queríamos que saliera bien el Encuentro y la oposición a Milei. Estuvo siempre en debate si el Encuentro es de organizaciones o de mujeres y diversidades, estuvo en discusión la masividad, si era solo para las “feministas” o para todas y todes. La relación con el gobierno fue siempre un punto de tensión, que se abordó con la masividad de las reuniones ya que era un numeroso grupo el que participaba. Nos fuimos ganando en la idea de la unidad para que sea un Encuentrazo.
Salió muy bien porque cada comisión de trabajo realizó su tarea y porque siempre las decisiones se llevaron a la plenaria para que se resuelvan. Se armaron varias comisiones que abordaron temas específicos, pero desde el primer momento estuvo claro que la plenaria era el espacio donde decidir a pesar de que muchas veces se tuvo que volver a trabajar propuestas. Comenzamos con las comisiones de Finanzas, Organización y logística, Comunicación, Cultura y luego al calor del trabajo se sumaron las de Accesibilidad, Alojamiento, Alimentación, Travesti trans, Pueblos preexistentes. Las comisiones traían a la plenaria debates que a veces llevaban horas o días, discusiones profundas sobre las que el consenso era muy difícil, pero lográbamos hacerlo.
Estuvimos atravesadas por el femicidio de Agostina Vega que conmovió a toda la Argentina y desató un 3J masivo, la lucha por la aparición de Delicia Mamani y la lucha por la libertad de Paola Ortiz, que finalmente fue liberada antes del Encuentro.
Los primeros pasos fueron pedir declaraciones de interés lo que permitió que muchas compañeras de todo el territorio cordobés tomaran en sus manos el Encuentro y se fueran conformando actividades y núcleos en toda la provincia. Se consiguieron declaraciones de interés de municipios, gremios, bibliotecas, clubes, centros vecinales, de la provincia y la Cámara de Diputados de la Nación.
Desde un principio debatimos que la tarea de la Comisión Organizadora era garantizar lo necesario para que el Encuentro se pueda dar, que las mujeres vienen al encuentro a debatir, y acordamos que los talleres son el corazón del Encuentro y darle un lugar preponderante. Así fue, la participación fue impresionante: teníamos previstas 400 aulas para talleres y la participación desbordó, se abrieron talleres en patios, pasillos, incluso se abrió una nueva escuela, demostrando la enorme necesidad de encontrarse, escucharse y organizarse.
También se usaron 81 escuelas para alojamiento, hubo más de 300 propuestas culturales y a todas se les dio lugar.
Fue un gran trabajo, hubo muchas compañeras comprometidas, dando lo mejor de su trabajo, poniendo sus conocimientos, su tiempo, expresando sus debates. Hemos crecido políticamente, de este proceso no solo nos llevamos aprendizajes, también nuevos vínculos y afectos. La potencia y la fuerza de la centena de compañeras que estuvimos en la Comisión Organizadora es impresionante, el paso del Encuentro fortalece a todo el movimiento de mujeres y feminista cordobés. Fue un Encuentrazo, como decimos en Córdoba, masivo, unitario, estamos muy contentas, todavía no dimensionamos el impacto que va a tener. Seguramente va a transformar cada lugar de donde vivimos, trabajamos, estudiamos, militamos.
hoy N° 2131 21/10/2026
