Escriben Ricardo Fierro y Germán Vidal
1. “El que no salta es un inglés”
En otra muestra del odio a los sectores populares por parte de este gobierno, Milei no sólo trata de aprovechar el Mundial de Fútbol para avanzar en su programa hambreador y entreguista, sino que, al igual que Jorge Macri en CABA y Jaldo en Tucumán manda reprimir los festejos populares en los triunfos de la selección argentina.
Les aterra el pueblo en las calles. Porque este es el camino por el que hemos podido obtener triunfos parciales contra esta política, que ataca como pocas veces en la historia los derechos de las y los trabajadores y el pueblo, se arrastra abiertamente ante los yanquis, destruye industrias, así como roba el presupuesto de la salud, la educación, la ciencia y la tecnología.
Tratan de utilizar el Mundial para tapar sus chanchullos, pero no pueden soportar el justo sentimiento patriótico que resurge en nuestro pueblo con cada partido, y más enfrentando a Inglaterra. Como Milei admira a Thatcher, y se subordina a la potencia ocupante de nuestras Malvinas, le preocupa que la bronca que se expresa en las canciones de las canchas se vuelque a potenciar la unidad para la lucha para avanzar en el camino que permita derrotar esta nefasta política. Cuando millones cantamos “El que no salta es un inglés”, Milei y su gobierno se sientan y se arrodillan ante los piratas, dejando pasar buques de guerra por el Mar Argentino sin chistar, como pasó la semana pasada con el patrullero oceánico HMS Medway.
2. EEUU vuelve a atacar a Irán
El imperialismo yanqui volvió a atacar brutalmente a Irán, terminando de pulverizar las negociaciones que no venía cumpliendo. La República Islámica respondió reforzando el cierre del Estrecho de Ormuz (por donde pasa el 20% de los buques petroleros del mundo), y con ataques múltiples a las bases de EEUU en países del Medio Oriente (Qatar, Arabia Saudita, Baréin, Jordania, Kuwait, Omán e Irak).
Trump dijo el 13/7 que quieren quedarse con el Estrecho de Ormuz, y “recibir una compensación por ello”. A los bombardeos yanquis está presto a sumarse el gobierno fascista de Netanyahu en Israel, que siguió atacando el sur del Líbano en estos días.
Tras el masivo funeral al ayatola Kamenei, asesinado por los ataques estadounidenses a fines de febrero, el gobierno iraní reforzó la unidad frente al enemigo externo, y reafirmó su decisión de enfrentar a la coalición encabezada por Estados Unidos e Israel y sus socios regionales.
En Europa se intensifica la guerra de agresión del imperialismo ruso sobre Ucrania, país que invadió hace más de cuatro años. Ucrania golpeó con ataques aéreos depósitos de petróleo en territorio ruso y barcos de este país en el mar de Azov, mientras Rusia lanzó bombardeos masivos sobre Kiev, que algunos medios calificaron de “pequeña Hiroshima” porque combinó misiles balísticos, drones y el misil hipersónico Oreshnik, capaz de portar ojivas nucleares. Estos ataques dejaron decenas de víctimas civiles.
En la reciente cumbre de la OTAN en Turquía, los países miembros de esta alianza militar aprobaron incrementar en 70 mil millones de euros el presupuesto para Ucrania, y Donald Trump autorizó la producción de misiles Patriot en territorio ucraniano.
En medio de esta disputa, el socialimperialismo chino, cumpliendo las indicaciones de Xi Jinping, se prepara para la guerra. Invertirá 277.000 millones de dólares más en defensa este año, un aumento del 7% respecto al año pasado. Todo indica que la disputa entre las grandes potencias imperialistas crecerá, acercando los peligros de una tercera guerra mundial.
La heroica resistencia nacional tanto en Irán como en Ucrania muestran cómo, con inmensos sacrificios, los pueblos y naciones agredidos pueden empantanar los planes imperialistas. Le pasa a EEUU en Medio Oriente, y a Rusia en Europa. Las guerras de resistencia nacional se unen y estimulan a las luchas obreras y populares en el mundo.
En el continente europeo también crecen las luchas contra las políticas de los grandes monopolios del automotor, como Volkswagen y Mercedes Benz, de cerrar plantas y despedir cerca de 100 mil trabajadores.
Mientras tanto, en nuestro continente, el imperialismo yanqui avanza en su objetivo de recuperar el terreno que perdió en manos de otras potencias imperialistas los últimos años. El gobierno de Trump dice abiertamente que considera a América Latina como su “patio trasero” y por eso no duda en intervenir con tropas como en Venezuela, o meterse abiertamente en los procesos electorales, como lo vimos en nuestro país en las elecciones de octubre del año pasado, cuando pusieron miles de millones de dólares para rescatar el maltrecho programa económico de Milei. Ahora intenta aprovechar la situación dramática que vive el hermano pueblo de Venezuela a raíz de los terremotos para penetrar en ese país canalizando su “ayuda humanitaria” a través de las tropas del comando sur yanqui.
El gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia está desplegando una feroz represión contra los dirigentes de la protesta popular, aunque no ha logrado acallarla por completo. En el trópico cochabambino organizaciones populares advirtieron a Paz que si iba a la localidad de Chimoré “No nos hacemos responsables de lo que pueda pasar”.
En varios países, ante el triunfo de gobiernos de derecha y más proclives a aliarse con los yanquis, crecen las luchas. Lo vimos recientemente con las movilizaciones estudiantiles en Chile, o las marchas en Perú exigiendo la libertad del expresidente Castillo.
Por todo esto entendemos que será muy importante el 4º Encuentro de Mujeres de América Latina y el Caribe que se llevará a cabo en nuestra patria el 24, 25 y 26 de julio. Las compañeras del Comité Preparatorio, entre ellas las camaradas del PCR y la JCR están desplegando un inmenso trabajo para abrazar a las delegaciones de todos los países hermanos, para realizar exitosamente un gran Encuentro que fortalezca la unidad de las mujeres y de los pueblos americanos en su lucha contra la opresión.
3. El gobierno quiere un país para pocos
La Cámara Federal de San Martín revocó la cautelar para que se siga pagando el programa “Volver al Trabajo”. El gobierno festeja esta resolución, por la que el Estado no está obligado a seguir pagando los $78 mil del programa mientras dure el juicio.
En medio del repudio de las 960.000 familias de obreros desocupados y precarizados, que pierden nuevamente el único ingreso fijo con que contaban, sus organizaciones preparan medidas contundentes de lucha para volver a cobrarlo.
Milei defendió su política de apertura indiscriminada de las importaciones, una de las causas por la que está destruyendo la industria nacional. Dijo, sin importarle nada su enorme desprecio por la producción nacional, que si no dejáramos entrar las importaciones “Tendríamos unos problemas de sobrepeso tremendos porque dulce de leche sería lo único que comeríamos y andaríamos con biromes y en colectivo nada más. No tenemos muchas más cosas”.
No vale la pena enumerar el fruto del trabajo de generaciones, que en un proceso de varias décadas construyó una industria, estatal y privada, que era de las más desarrolladas en nuestro continente y que mantiene un alto desarrollo en muchas ramas, entre otras la atómica.
Esto es lo que quiere destruir el gobierno, como criticó el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva este 9 de Julio, denunciando “el individualismo”, la “mezquindad política”, y “los llantos, los lamentos y los gritos que claman pidiendo ayuda: los pobres, los jubilados, los enfermos, los discapacitados”.
El inefable ministro de Economía festejó la semana pasada el pago de 4.554 millones de dólares en concepto de capital (2.707 millones de dólares) e intereses (1.847 millones de dólares), según Clarín. Para seguir con este festival a favor de los usureros, como el FMI y los fondos buitres, el gobierno tomó créditos a bancos privados por otros 3.200 millones de dólares, más otros 1.750 millones con el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y el BIRF (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento), que depende del Banco Mundial.
Aumentan a niveles gigantescos la deuda externa, siguen pagando la usura del festival de bonos en pesos, al mismo tiempo que ahorcan cada vez más con el ajuste a los salarios de trabajadores ocupados, jubilados y programas sociales, así como a los presupuestos de las provincias, la obra pública, la salud, la educación, la ciencia y la tecnología y la emergencia en discapacidad. ¡Esto no se aguanta más! es lo que crece en los lugares de trabajo, vivienda y estudio en la ciudad y en el campo.
Milei acelera los tiempos electorales con el objetivo de avanzar en sus planes de reelección.
Busca reforzar alianzas con gobernadores y los legisladores que les responden. Por un lado, ajusta cada vez más la coparticipación que corresponde a las provincias, mientras distribuye fondos públicos discrecionalmente, y con la plata de la SIDE compra voluntades en el Congreso, para que avalen sus políticas reaccionarias. Quiere adelantar el debate electoral para ganar tiempo y amortiguar las luchas que lo enfrentan.
Cada vez somos más los que decimos ¡Basta Milei! En eso nos ponemos de acuerdo rápido, la discusión es cómo hacemos y qué salida peleamos para avanzar en resolver los graves problemas de nuestro pueblo y nuestra patria.
Las clases dominantes juegan a que las luchas no se unan, a dividir al pueblo, a que cada uno diga “sálvese quien pueda”.
Nosotros peleamos la unidad de las luchas de todos los afectados por esta política, y que las organizaciones obreras y populares coordinen en multisectoriales buscando los puntos de unidad.
Por eso hoy trabajamos junto con los compañeros de la UTEP, de las centrales sindicales, la iglesia, y de muchos sectores nacionales y populares para que este 7 de agosto confluyamos decenas de miles en las calles enfrentando la política de Milei.
Un camino para avanzar, en el que los sectores populares y democráticos puedan unirse en las calles como lo hicieron tantas veces en nuestra historia. Así fue en el 17 de octubre de 1945 para sacar a Perón de la cárcel. En las grandes puebladas de la década de 1970, y también así fue el 19 y 20 de diciembre del 2001.
Pero que esta vez no solo se tengan que ir en helicóptero, sino que podamos reemplazarlos por un gobierno surgido de las entrañas de los sectores populares, nacionales y democráticos y que tenga un programa de salida de la crisis que incluya medidas contra el hambre, la derogación de todas las leyes ajustadoras y vendepatrias de Milei, la suspensión del pago de esta deuda externa ilegítima y fraudulenta, el control del comercio exterior, etc.
Hay compañeros con los que venimos transitando la lucha contra este gobierno que opinan que hay que apostar todo a las elecciones del 2027 porque el gobierno se va desgastando solo. Nosotros pensamos que no hay que darle tiempo para que profundice su política nefasta y prepare su trampa electoral.
Es una discusión entre los que nos unimos para enfrentar a Milei. Por eso a esos compañeros les decimos: sigamos luchando juntos y enfrentando en las calles, para que llegue a las elecciones lo más golpeado posible. Llegado el momento de las elecciones en este camino, con la más amplia unidad lograda en las calles, peleamos un frente público, programático y equitativo, para derrotar a Milei también en ese terreno y que sea el pueblo en las calles el que garantice ese rumbo y ese programa.
Porque no pensamos que un mero cambio electoral vaya a resolver la grave situación que vivimos. No nos hacemos ilusiones ni engañamos a las masas. Sólo el camino de las puebladas podrá derrotar esta política, anular las medidas antipopulares y entreguistas de estos más de dos años y medio, e imponer un gobierno verdaderamente popular, nacional y democrático.
4. Un camino para derrotar a Milei
Las luchas no se detienen. En varias provincias hay marchas, acampes y paros contra los planes de ajuste de los gobernadores que se arrodillan ante el gobierno nacional, como la que se llevó a cabo en el Chaco el 8 de julio.
En algunas provincias, a los estatales, docentes y jubilados, se sumaron policías y del Servicio Penitenciario en Santa Cruz, donde montaron un acampe frente a la Casa de Gobierno.
Los desocupados y precarizados están discutiendo medidas para enfrentar la resolución judicial que revocó el pago de “Volver al Trabajo”. La semana pasada, la CGT, las dos CTA y la UTEP acordaron un plan de lucha conjunto, movilizando el miércoles 22, en CABA frente al Congreso junto a las jubiladas y jubilados, y trabajar para una gran jornada de lucha nacional el 7 de agosto, en el Día de San Cayetano y cuando se realice la próxima convocatoria al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Además, acordaron una marcha al Ministerio de Economía la tercera semana de agosto.
Las y los trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), tras la masiva jornada del 8 de julio, avanzan en su lucha contra los despidos y el desguace, con la preparación de un congreso que unifique las luchas del área nuclear.
El 15, a la salida de esta edición, becarios e investigadores del Conicet se movilizaban al Polo Científico en CABA contra el inminente despido de 400 personas, y por aumento salarial y presupuestario.
El hambre no espera. Por eso seguimos trabajando por ampliar la unidad de todos los sectores populares, para profundizar y unir las luchas, con un paro nacional activo de 36 horas, en el camino de derrotar esta política y este gobierno.
Nuestro pueblo tiene una rica historia de lucha, en la que ha probado una y otra vez que si se une en las calles y toma en sus manos la pelea por otra Argentina, puede hacer grandes cosas. Nosotros trabajamos para que esa unidad en la lucha permita terminar con este infierno y abrir paso a un gobierno de unidad popular, patriótica y democrática que lleve adelante un programa de emergencia para que paguen los que se la están llevando en pala con Milei y sus socios.
Con estos objetivos, avanzamos en nuestra Colecta Financiera para asegurar el autosostenimiento del PCR y la JCR, imprescindible en nuestra independencia política para decirle ¡Basta! a Milei y construir la fuerza capaz de unir las luchas para abrir paso a un gobierno que imponga otra política, con un programa y una salida a favor del pueblo y la Patria.
Foto: Mientras Milei admira a la asesina Margaret Thatcher, el pueblo reivindica la soberanía argentina en las Malvinas, islas y mares del Atlántico Sur.
