Sara Inés Isaac: lucha y refugio

15 de julio de 2026

Reproducimos algunos extractos del escrito presentado al municipio.

“Sara nació un 19 de marzo de 1938, y se conmovió desde muy pequeña con la historia de las mujeres que la rodeaban, que trabajaban a destajo limpiando, lavando y planchando para las clases pudientes de la ciudad, atravesadas por la más cruda violencia patriarcal. Fue esa vida humilde, difícil, proletaria, la que la empujó a estudiar y a trabajar en dos grandes problemas que todavía hoy condicionan la vida de las mujeres, las diversidades y las clases populares: Salud y Educación. Como trabajadora del Estado provincial, fue una activa defensora de la salud pública desde su puesto de lucha en el Hospital San Martín, del que fue cesanteada durante la última dictadura militar. En ese marco, hace algunos años la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) reconoció a Sara junto a otras y otros estatales de la provincia cesanteados por causas políticas durante la dictadura genocida.

“Fue fundadora y parte de la mesa de conducción provincial de la CCC y se abocó al trabajo en el territorio, concretamente en los barrios del sudoeste de Paraná. Ya jubilada, fundó el Movimiento de Jubilados y Pensionados que protagonizó grandes luchas durante las décadas de los ‘90 y 2000. Trabajó activamente junto a la comisión de recuperación del ex Frigorífico Santa Elena. Militó contra el hambre y la desigualdad toda su vida, sin aflojar ni siquiera de cara a la represión que se cristalizó en las calles de los años 90, o durante las sangrientas jornadas del Argentinazo de 2001.

“Sara siempre creyó en la organización, en la construcción del camino colectivo. Con profunda sensibilidad, trabajó incansablemente para que las mujeres más humildes pudieran vivir la experiencia de los Encuentros Nacionales de Mujeres en distintos puntos del país, pero también integrando las comisiones organizadoras de los encuentros que tuvieron a Paraná como sede.

Formó parte desde el año 2005 de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Su imagen en la vigilia frente a la Casa Gris durante la sesión que convirtió la iniciativa en ley es una postal que todavía nos conmueve e interpela a quienes tuvimos la fortuna de abrazarla aquella noche. Es que, si Sara emprendía la lucha por algo, no había lugar a dudas para quienes la acompañábamos, respecto a la justeza del reclamo.

Su militancia política trascendió su pertenencia orgánica al Partido Comunista (PC) primero, y al Partido Comunista Revolucionario (PCR) después, a partir de los comienzos de los años 90´. Antes, en plena dictadura, también integró la Unión de Mujeres Argentinas (UMA) junto a otras mujeres compañeras de trabajadores estatales y ferroviarios.

Podríamos detallar innumerables actividades emprendidas por Sara para construir solidaridad y refugio: Desde montar un taller de tejido en su casa para confeccionar guantes, medias y pasamontañas para nuestros gurises en Malvinas, hasta visitar a cada familia del Volcadero de Paraná para organizar la búsqueda de medicamentos, alimentos, abrigo, juguetes y útiles para los chicos que crecían atosigados por el humear constante de las pilas de basura. Abuelas, madres, hijas y nietas recuerdan a Sara, y seguramente cuentan a quienes no la conocieron sus historias, porque de alguna u otra manera les tocó la vida y las cambió para siempre.

“La vigencia de Sara nos susurra al oído las tareas pendientes. Sara, también fue estudiante y egresada de nuestra universidad. Como todo en su vida no fue fácil y estuvo signado del despojo de la violencia política y concreta que impartió la última dictadura cívico- militar y eclesiástica, que la expulsó de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, donde estudiaba para ser Profesora de Enseñanza Superior en Ciencias de la Educación.

Había ingresado como estudiante en 1968 y con 32 asignaturas aprobadas y a sólo 2 materias de recibirse, fue expulsada en mayo de 1976 a través de una comunicación verbal del decano interventor Carlos Uzín.

Con el retorno de la democracia, el 30 de enero de 1984 Sara solicitó su reincorporación a través de una nota a las autoridades de la facultad. El 26 de abril del mismo año la decana normalizadora Martha Saldías de Uranga autorizó el reingreso de la estudiante para retomar sus estudios y, finalmente, el 10 de diciembre de 1984, el día de los Derechos Humanos, obtuvo su título.

Porque se cumplen 50 años del último golpe de Estado al que Sara enfrentó con la integridad y fortaleza dignas de las mejores mujeres de nuestro pueblo, porque su hacer es el ejemplo que necesitamos para reconstruir las redes rotas, porque su feminismo que parió nuestro feminismo nos sigue hablando con valentía y coraje, porque aquellas mujeres que no la conocieron merecen conocer su historia, porque reconocerla es un acto de justicia, es que proponemos que la casa refugio lleve su nombre. Porque Sara es refugio, pero sobre todo es promesa de que podemos levantarnos si somos capaces de reconstruir la red”.

A la alegría de que Sara sea el nombre del Dispositivo se le suma que ese espacio fue remodelado, y en parte construido, por integrantes de la CCC quienes forman parte de la Coop. “Esperanza” perteneciente a la organización.

 

hoy N° 2117 15/07/2026