Esta pelea empezó el año pasado, cuando desde el Centro de Estudiantes salimos a recorrer los cursos, haciendo encuestas para conocer nuestras problemáticas, peleando aprender del conjunto de nuestros compañeros. Ahí apareció una realidad que atraviesa a miles de pibes y pibas del país: En nuestras escuelas se estudia con hambre. Compañeros que llegan sin desayunar, que pasan horas en la escuela sin comer y familias cada vez más golpeadas por la inflación, la precarización, el ajuste y el abandono del Estado.
Mientras el gobierno de Milei descarga su brutal plan de ajuste sobre el pueblo y ataca la educación pública, el gobierno de Pullaro aplica la misma receta en Santa Fe. Nos quieren hacer creer que no hay plata para garantizar un derecho tan básico como la Copa de Leche. Pero sabemos muy bien que plata hay.
A pesar de que en el camino nos encontramos con docentes que sembraban escepticismo en nuestros compañeros, y con un cambio de dirección profundamente funcional al gobierno provincial y nacional que nos prohibió las reuniones del Cuerpo de Delegados y del Centro de Estudiantes, haciendo especial énfasis en que no se puede hablar de política dentro de la escuela: Desde el MUS impulsamos carteleadas con el conjunto de nuestros compañeros poniendo en valor el Centro de Estudiantes como una herramienta de organización política, formamos un frente con nuestros docentes, llevamos a cabo reuniones con el Cuerpo de Delegados (pilar fundamental para arrancarle al gobierno esta conquista), asambleas por curso para discutir la importancia de la pelea por la copa de leche, los responsables de estas necesidades y empujar la lucha planificando su camino con los pibes.
En el marco de nuestra jornada nacional de lucha del MUS llevamos el reclamo a la Regional Cuarta. El supervisor nos dijo abiertamente que la Copa de Leche no llegaba porque “no había plata ”. Esa respuesta, lejos de desanimarnos, nos expresó algo que ya sabíamos: cuando se trata de nuestras necesidades, no hay recursos. Pero para otras “prioridades ”, la plata aparece. Por eso decidimos avanzar al Ministerio de Educación a exigir la llegada de una copa de leche, argumentando el porqué de la necesidad y urgencia.
Organizamos con el Cuerpo de Delegados un corte de calle con más de 300 compañeros confirmados. La sola preparación de esa medida y la disposición de cientos de pibes dispuestos a ganar la calle fueron fundamentales para arrancar la implementación de la Copa de Leche. El mismo día que enviamos un mail al ministerio se nos hace llegar la resolución para la implementación de la copa, que se comenzó a ejecutar a la semana.
No fue decisión de ninguna gestión, fue el protagonismo del primer al último estudiante el que hizo posible arrancarle algo a estos gobiernos, los compañeros que debatieron en sus cursos, los que juntaron firmas, hicieron carteles, participaron de las asambleas y se movilizaron.
En tiempos en los que Milei y Pullaro pretenden sembrar resignación e individualismo, la experiencia de la Bustos nos demostró que otro camino es posible.
La Copa de Leche es un paso muy importante, pero la pelea no termina acá. Vamos a seguir construyendo un movimiento estudiantil, combativo y al servicio del pueblo, para pelear por más presupuesto para la educación pública, por estudiar en condiciones, por equipos de salud mental, por becas, por BEG suficientes y por todos los derechos que nos niegan y arrebatan.
Porque el hambre no puede entrar a las escuelas y porque cada conquista demuestra que la juventud organizada puede abrir camino, transformando la bronca en organización y lucha.
Corresponsal
hoy N° 2118 22/07/2026
