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22 de enero de 2020

Un texto de mao tsetung (I)

Sobre la importancia de las investigaciones

Extracto del prefacio Investigaciones rurales de fecha 17 de marzo de 1941, en el tomo III de Obras escogidas de Mao Tsetung.

Publicamos los presentes materiales con el fin de ayudar a los camaradas a encontrar un método de estudio de los problemas. El estilo de trabajo de muchos camaradas nuestros sigue siendo tratar las cosas superficialmente, sin procurar comprenderlas a fondo; incluso ignoran totalmente las condiciones en la base, y, sin embargo, desempeñan un trabajo de dirección. Este es un fenómeno peligroso en extremo. Sin un conocimiento verdaderamente concreto de las condiciones reales de las diversas clases en la sociedad china, no puede haber una dirección verdaderamente buena.

El único medio para conocer una situación es hacer una investigación social, una investigación sobre la situación viva de las diversas clases sociales. Para quienes desempeñan el trabajo de dirección, el medio fundamental para conocer la situación es elegir, de acuerdo con un plan, algunas ciudades y aldeas y concentrarse allí en una serie de minuciosas investigaciones utilizando el punto de vista fundamental del marxismo: el método del análisis de clases. Sólo así podemos adquirir los conocimientos básicos sobre los problemas sociales de China.

Para hacer esto, es necesario, en primer lugar, mirar hacia abajo y no hacia el cielo. A menos que uno tenga el interés y la decisión de mirar hacia abajo, no logrará entender realmente las cosas de China en toda su vida.

En segundo lugar, hay que convocar reuniones de investigación. De ninguna manera se puede adquirir un conocimiento completo mirando aquí y allá y escuchando rumores callejeros. De los materiales que recogí a través de reuniones de investigación, los concernientes a Junán y a las montañas Chingkang se han perdido. Los principales materiales que se publican aquí son “Investigación en el distrito de Singkuo”, “Investigación en el cantón de Changkang” e “Investigación en el cantón de Tsaisi”. Realizar reuniones de investigación es el método más simple, fácil y seguro, y con él he obtenido mucho provecho; se trata de una escuela mejor que cualquier universidad. A estas reuniones hay que invitar a cuadros realmente experimentados de los niveles medio e inferior, o a gente sencilla. Durante mis investigaciones en cinco disritos de la provincia de Junán y dos de las montañas Chingkang, conversé con cuadros responsables del nivel medio de estos distritos; durante la investigación en el distrito de Sünwu conversé con algunos cuadros medios e inferiores, un siutsai [1] pobre, un antiguo presidente arruinado de la cámara de comercio y un funcionario subalterno que había perdido su empleo en la recaudación de impuestos del distrito. ‘Todos ellos me proporcionaron una gran cantidad de información que hasta entonces ignoraba. La persona que por primera vez me dio un cuadro completo de la corrupción en las prisiones chinas fue un simple carcelero, a quien conocí al hacer mi investigación en el distrito de jengshan, Junán. Durante mis investigaciones en el distrito de Singkuo y los cantones de Changkang y Tsaisi, conversé con camaradas que trabajaban en el nivel de cantón y con campesinos corrientes. Todas estas gentes –los cuadros, los campesinos, el siutsai, el carcelero, el comerciante y el recaudador de impuestos– fueron mis estimados maestros; siendo su alumno, me comporté, como es debido, con respeto y dedicación, y los traté con camaradería; de otro modo, no me habrían hecho caso, no me habrían dicho nada de lo que sabían o no me lo habrían dicho todo. Una reunión de investigación no necesita ser muy numerosa; basta con la presencia de tres a cinco, o siete u ocho personas. Es necesario destinar suficiente tiempo, tener preparado un cuestionario y, además, hacer personalmente las preguntas, anotar las respuestas y discutir con los asistentes. Esto quiere decir que sin un gran entusiasmo, sin la decisión de mirar hacia abajo, sin la sed de conocer, sin la disposición a despojarse de toda apestosa presunción y ser de buen grado un modesto alumno, será imposible hacer una investigación o hacerla bien. Hay que comprender que las masas son los verdaderos héroes, en tanto que nosotros somos a menudo pueriles y ridículos; sin comprender esto, no podremos adquirir ni los conocimientos más elementales.

Repito que el objetivo principal de la publicación de estos materiales de referencia es mostrar un método para conocer las condiciones en la base, y no exigir a nuestros camaradas que memoricen los datos concretos y las conclusiones que se desprenden de ellos. Hablando en general, la burguesía china, que se halla en su infancia, no ha podido ni podrá jamás proporcionarnos datos relativamente completos, ni aun elementales, sobre la situación de la sociedad, como lo ha hecho la burguesía de Europa, Norteamérica o el Japón; por consiguiente, tenemos que recogerlos nosotros mismos. Hablando específicamente, quienes se dedican al trabajo práctico deben mantenerse siempre al tanto de las condiciones cambiantes, y en este aspecto el Partido Comunista de ningún país puede depender del esfuerzo ajeno. Por lo tanto, toda persona que se encargue de un trabajo práctico debe investigar las condiciones en la base. Semejante investigación se hace especialmente necesaria para quienes tienen sólo conocimientos teóricos y no se hallan al corriente de las condiciones reales; sin hacerla, no podrán vincular la teoría con la práctica. “Quien no ha investigado no tiene derecho a opinar.” Aunque esta afirmación ha sido ridiculizada como “empirismo estrecho”, hasta la fecha no me arrepiento de haberla hecho; al contrario, sigo insistiendo en que sin haber investigado nadie puede tener derecho a opinar. Hay muchos que, “apenas descienden de su carroza”, comienzan a vociferar, a lanzar opiniones criticando esto y censurando aquello; pero, en los hechos, de cada diez personas así, diez fracasan, porque sus comentarios o críticas, que no están fundamentados en una investigación minuciosa, no son más que charlatanería. Innumerables son los daños que han causado a nuestro Partido semejantes “enviados imperiales”, a los que encontramos aquí y allá, casi en todas partes. Con razón dice Stalin que “la teoría deja de tener objeto cuando no se halla vinculada a la práctica revolucionaria”. Y con razón agrega que “la práctica es ciega si la teoría revolucionaria no alumbra su camino”[2]. Sólo se puede acusar de “empirismo estrecho” a los “prácticos”, que andan a tientas y carecen de perspectiva y previsión.

Aún hoy, siento vivamente la necesidad de estudiar minuciosamente las cosas de China y del mundo. Esto tiene que ver con la insuficiencia de mis conocimientos al respecto; no es que yo lo sepa todo y los demás sean ignorantes. Aprender de las masas y continuar siendo un modesto alumno suyo, junto con todos los camaradas del Partido: tal es mi deseo.

NOTAS
[1]Persona que había aprobado el examen distrital, primer grado del antiguo sistema de exámenes imperiales.
[2] J. V. Stalin: “Los fundamentos del leninismo”, III.