Noticias

14 de enero de 2026

El primer boceto revolucionario

La Semana de Enero de 1919

Este mes se cumplen 107 años de una gigantesca lucha obrera y popular que pasó a la historia como la Semana de Enero de 1919. En momentos en que el gobierno de Milei pretende avanzar contra los derechos obreros y populares y reivindica la Argentina de comienzos del siglo 20, es fundamental recordar esta gesta que desembocó en una gran pueblada con rasgos insurreccionales en la Ciudad de Buenos Aires.

En la Argentina de 1919, la oligarquía terrateniente y las potencias imperialistas de la época detentaban el poder del Estado. Ese poder se articulaba con el primer gobierno electo con el llamado “voto universal”, que en realidad excluía a las mujeres, encabezado por Hipólito Yrigoyen. A nivel internacional se desarrollaba una oleada revolucionaria impulsada por la Revolución Rusa de noviembre de 1917, cuyo impacto se expresaba en grandes huelgas obreras en nuestro país, como las ferroviarias, las de la carne y las de los obreros azucareros tucumanos.

El conflicto que dio origen a la Semana de Enero se desarrolló en los Talleres Metalúrgicos Pedro Vasena e Hijos, una importante fábrica de la ciudad de Buenos Aires, entonces el principal centro proletario del país. Allí, 2.500 obreros se encontraban en huelga desde diciembre de 1918 reclamando aumentos salariales, la jornada de ocho horas, pago de horas extras y domingos, eliminación del trabajo a destajo, reincorporación de despedidos por causas gremiales y el reconocimiento de su sindicato, la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos, adherida a la FORA del V Congreso.

La empresa, controlada mayoritariamente por capitales británicos, respondió contratando rompehuelgas provistos por la Asociación del Trabajo y protegidos por fuerzas armadas. A comienzos de enero de 1919 se intensificaron los enfrentamientos. Los piquetes obreros cortaron cables de electricidad y teléfonos, rompieron cañerías para inundar las calles e impedir el paso de los carros y lograron que el 6 de enero se plegaran a la huelga los capataces.

El 7 de enero, un grupo de huelguistas acompañados por mujeres y niños intentó convencer a los rompehuelgas de sumarse al paro. Ante la negativa, fueron apedreados y la policía cargó disparando sus fusiles. El tiroteo dejó cuatro muertos y decenas de heridos. Estos hechos dieron inicio a una escalada que desembocó en la huelga general lanzada a partir del 9 de enero, impulsada por la FORA del V Congreso y apoyada por la Federación Obrera Marítima.

La extensión del conflicto llevó a la adhesión de la FORA del IX Congreso, dirigida por la corriente sindicalista. Grandes masas se plegaron al paro y protagonizaron movilizaciones y enfrentamientos con las fuerzas represivas. Durante varios días se generalizaron las barricadas, los asaltos a armerías y la toma de algunas comisarías. Incluso se bocetaron formas embrionarias de soviets, con delegados obreros y soldados. Durante un breve período, amplios sectores de la ciudad quedaron bajo control popular.

La represión estatal fue sangrienta. El gobierno de Yrigoyen ordenó la intervención del Ejército y habilitó la acción de grupos civiles armados de la oligarquía, que realizaron verdaderas razzias en los barrios obreros, atacando locales e imprentas sindicales. El saldo represivo fue de entre 800 y 1.500 muertos y más de 4.000 heridos, según fuentes diplomáticas de la época, incluyendo mujeres, ancianos y niños.

La Semana de Enero de 1919 constituyó el primer boceto revolucionario de la historia argentina. Demostró que el proletariado tenía fuerza y capacidad para hegemonizar al conjunto del pueblo y hacer temblar a las clases dominantes. Esta experiencia tuvo continuidad en otras grandes luchas como las huelgas de La Forestal y la Patagonia, y, décadas más tarde, en el Cordobazo y las puebladas de los años setenta.

Al mismo tiempo, el proceso puso en evidencia una serie de errores que facilitaron el aislamiento del movimiento obrero y su derrota: el insuficiente apoyo campesino y los problemas de abastecimiento, la falta de comprensión de la cuestión nacional en un país dependiente, el infantilismo antimilitarista que impidió una línea de trabajo sobre las Fuerzas Armadas y las concepciones espontaneístas del anarquismo, que imposibilitaron un plan y una preparación militar.

El Partido Socialista calificó los hechos como “infaustos” y llamó a la vuelta al trabajo. El recientemente fundado Partido Socialista Internacional, luego Partido Comunista, denunció la represión, pero adhirió a la posición de la FORA del IX Congreso. Por su parte, el yrigoyenismo expresó el doble carácter de la burguesía nacional: mientras realizaba concesiones al movimiento obrero para mantenerlo bajo su control, reprimía violentamente las luchas que desbordaban ese marco, demostrando el fracaso del camino reformista para resolver las tareas agrarias y antiimperialistas.

En estas jornadas, la clase obrera argentina hizo por primera vez sus deberes “en borrador”. Como tal, esta experiencia debe ser estudiada para extraer enseñanzas sobre el camino de la revolución en la Argentina.

 

hoy N° 2092 14/01/2026