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28 de enero de 2026

De la experiencia histórica de nuestro Partido

El surgimiento de una corriente clasista y revolucionaria

Reproducimos extractos del Capítulo 6 de los Documentos aprobados por el Segundo Congreso del PCR, realizado en abril de 1972. Ver Documentos aprobados por el PCR, tomo 2, págs. 190 a 204).

El proceso que llevó a la aparición de lo que ahora se llama corriente clasista fue complicado y recorrió fases que nuestro Partido viene analizando desde 1968… (El peronismo) reestructuró y absorbió a uno ya existente, apoyándose fundamentalmente en el trasvasamiento al peronismo -en un momento económico y social favorable- de dirigentes reformistas, de todo pelaje, y de jerarcas del tradicional sindicalismo policial argentino…Y en el mismo se institucionalizaron y enraizaron en forma perdurable las comisiones internas y los delegados de sección como expresión de la organización proletaria en la empresa, allí donde el obrero puede tomar conciencia no solo de su carácter de asalariado y de explotado sino también de productor, y de la evidencia del obstáculo de la propiedad privada sobre los medios de producción para la propia producción. Es decir, allí donde el obrero puede, mucho más fácilmente que a través de la mera actividad sindical, con la ayuda de su vanguardia política, transitar la vía de su transformación en comunista.

Esas comisiones internas y cuerpos de delegados fueron el cimiento de la resistencia que bajo el propio peronismo se expresó en luchas como la huelga metalúrgica de 1954… Y fueron el cimiento de los numerosos y heroicos combates de clase librados bajo la “Libertadora” y el frondizismo…

La dictadura solo ofrecía palos, hambre y superexplotación. Toda una estructura sindical montada sobre la base del regateo reformista entró en crisis, y no es extraño que entonces apareciesen dos tendencias polares, el participacionismo y el clasismo, como expresión primera de esa crisis.

Desde 1968, analizando los gérmenes iniciales de ese proceso, el PCR habló de la “crisis del reformismo”. Crisis articulada con la oleada de luchas anticapitalistas y antiimperialistas a escala mundial, especialmente con la heroica lucha del pueblo vietnamita, con el combate y las posiciones revolucionarias del Che, con el Mayo francés, con la Revolución Cultural Proletaria China, y con el proceso checoslovaco y la intervención soviética a ese país.

El Cordobazo iluminó intensamente ese fondo sobre el cual transcurría el proceso de concentración monopolista que impulsaba la dictadura…

Los grandes estallidos de rebeldía y lucha de 1969/1970 demostraron a las masas explotadas y oprimidas que podían arrancar concesiones a la dictadura al tiempo que acumulaban fuerzas para el combate decisivo. Eso tonificó la combatividad; se transformó en motor poderoso de la misma.

Era preciso encontrar formas organizativas que resolvieran todo ese haz de problemas y necesidades del movimiento obrero…

A partir del Cordobazo se crea una situación política favorable para que esos organismos clandestinos, o semiclandestinos, de lucha, puedan intentar recuperar, y transformar en organizaciones de combate, a las comisiones internas y cuerpos de delegados, y para que puedan triunfar en esos intentos…

La situación política general permitió seguir ese rumbo en relación con el movimiento sindical; y permitió así acumular una experiencia que adquiere dimensión histórica, porque si el Cordobazo bocetó la forma particular de la vía revolucionaria en la Argentina, las experiencias que señalamos han bocetado las formas organizativas más probables del futuro movimiento de masas revolucionario de la clase obrera en nuestro país…

El debate nacional sobre esta experiencia empalma con un debate internacional del movimiento obrero. ¿Fueron las organizaciones de lucha y de poder obrero en la base que tomaron la forma de soviets en Rusia y de Consejos de Fábrica o comités obreros en otros países una particularidad de esas revoluciones o son la institución específica de la dictadura del proletariado?

En nuestra opinión son lo segundo. Por eso decimos que las experiencias indicadas han enseñado el camino particular más probable que en el caso argentino ha de recorrer la creación de esos organismos de poder revolucionario…

Es el movimiento espontáneo de las masas el que aporta las formas organizativas revolucionarias que la vanguardia debe saber sintetizar y generalizar. En esa perspectiva es fundamental la experiencia acumulada sobre comisiones de fábrica y sobre un movimiento sindical clasista en nuestro país por las últimas luchas; pero la clave de la revolución no está allí sino que está en la construcción del partido capaz de hacer esa generalización y conducir al proletariado al asalto del Estado capitalista.

Hubo soviets y consejos de fábrica en muchos países luego de la Revolución Rusa. Pero la revolución triunfó solo en donde existía una vanguardia sólidamente organizada, experimentada, fogueada en la lucha contra el reformismo, y con una línea estratégica y táctica adecuada a las

condiciones particulares del país en cuestión, como sucedió precisamente en Rusia…

En el proceso de luchas reseñado fue surgiendo y afirmándose una corriente obrera clasista, revolucionaria. Emergió a la superficie política del país, luego del Cordobazo como expresión de la

profunda crisis del reformismo nacional e internacional, y fue creciendo al calor de la lucha de los obreros de los talleres municipales de la Capital, de El Chocón, Acindar, ferroviarios de distintos lugares del país, y especialmente a partir de la ocupación de la planta Perdriel de Ika-Renault en Córdoba, que señaló el camino que luego -casi simultáneamente- sería recorrido por Fiat (Córdoba)…

La corriente clasista, revolucionaria que afloró al impulso de los grandes combates de masa posteriores a mayo de 1969, expresa fundamentalmente la ruptura con las direcciones dialoguistas, participacionistas y reformistas del movimiento obrero y es confusa -política e ideológicamente- tal como son siempre los movimientos de las masas explotadas en sus momentos iniciales. Eso facilita

que arrastre impurezas y escorias que son expresión de su origen y de su esencia actual y que abren la posibilidad de que la misma sea desviada de los cauces revolucionarios…

Toda la experiencia acumulada desde el Primer Congreso del Partido y muy especialmente desde la lucha de Perdriel en adelante, subraya la necesidad de fortalecer a las agrupaciones clasistas y a la

Coordinadora de Agrupaciones Primero de Mayo que las nuclea, incorporando a ésta nuevas agrupaciones para desarrollar una fuerte corriente que sostenga una red de comisiones internas y sindicatos que se transformen en alternativa revolucionaria en el movimiento sindical.

La práctica de una auténtica democracia obrera al servicio de una línea clasista es condición esencial para que las comisiones internas y sindicatos, rescatados a los jerarcas y burócratas reformistas, se transformen verdaderamente en esa alternativa revolucionaria.

En este camino de fusión del comunismo revolucionario con la clase obrera, el centro de nuestro trabajo está en la construcción de las células de empresa. Esto se realiza en el proceso vivo de la lucha de clases…

 

hoy N° 2094 28/01/2026