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11 de febrero de 2026

Luis Molinas, a 50 años del golpe de Estado. Nota 1

“Cavamos trincheras para mantener la lucha”

Conversamos con el compañero Luis “Lucho” Molinas, secretario del PCR del Regional Santa Fe y miembro del Comité Central del Partido, sobre los 50 años del golpe del 24 de marzo de 1976. En esta primera parte sobre la situación internacional y nacional en esos tiempos, y cómo actuó el Partido en la lucha antigolpista y contra la dictadura en la provincia y en el país. En una segunda parte el compañero detalla las luchas obreras y populares, así como las enseñanzas para estos tiempos.

El compañero Lucho hace primero un enmarque de la situación internacional y nacional en los tiempos que antecedieron al golpe y la instauración de la dictadura, destacando que era “uno de los períodos de mayor ascenso de la lucha revolucionaria de los pueblos”, enumerando la rebelión del Tercer Mundo, el triunfo de la Revolución China, el Mayo Francés, los Panteras Negras en EEUU, el “triunfo de Vietnam, Revolución cubana y el Che Guevara, Revolución Cultural de Mao”.

Destaca que había “un enemigo principal bien nítido a escala mundial, poderoso, pero no invencible: el imperialismo yanqui”, y que “Pero simultánea y contradictoriamente en el mismo periodo se gestaba y desarrollaba la peor tragedia de esos años: La derrota de los comunistas y el golpe de Estado revisionista en la Unión Soviética, que dejaron al partido de Lenin en manos de una camarilla restauradora del capitalismo”.

Agrega Molinas que “En la Argentina se produce la ruptura del frente único antiyanqui que tuvo su expresión más combativa y profunda con las jornadas del Rosariazo, el Cordobazo, etc. Que determinaron la retirada de la dictadura de Onganía- Lanusse, la realización de elecciones, el triunfo del Frejuli y el retorno de Perón”, así como la “disputa acelerada por la Argentina”, con “sectores políticos, sindicales y sociales que pasaban a poner el blanco en Perón y luego en Isabel Perón. Un peronismo dividido con un Perón muy enfermo y un sector fascista (Triple A)”.

“En ese clima, el Partido dirigido por Otto Vargas, definió que nos oponíamos a los dos imperialismos y luchábamos contra cualquier golpe de “Estado, viniera de donde viniera. Lo que sintetizamos como línea antigolpista. Una decisión clave como habían sido la definición de país dependiente y revolución de liberación en tránsito al socialismo y el comunismo, la decisión de construir un partido de la clase obrera y no un movimiento, ni una organización militar, la de oponernos al imperialismo yanqui y al socialimperialismo ruso. Y defender el marxismo-leninismo-maoísmo”.

 

El Partido se preparó

Recuerda el compañero que, a la muerte del general Perón, el 1 de julio de 1974 “estaba en China en una delegación encabezada por Gody Álvarez. Debemos haber explicado bien la gravedad de la situación en Argentina, porque, junto con la información de la muerte de Perón los camaradas chinos, nos trajeron una inmensa radio del Ejército, para tratar de tener información. No había Internet. Sabíamos que, junto con el profundo dolor de las mayorías populares, se iba a precipitar la disputa y el golpe de Estado y hasta pensamos que se dificultaba nuestro retorno a la Argentina. Resultó más lento el proceso, pero no tanto.

Asume Isabel, expulsa a Gelbard del Ministerio de Economía (uno de los principales hombres de los rusos en el gobierno). La crisis económica se profundiza. La disputa se agrava”.

Y relata Molinas cómo se prepararon “Tomábamos medidas de clandestinidad. Producíamos cambios de domicilio y de tareas de los compañeros más conocidos, medidas financieras para poder subsistir, ajustamos el funcionamiento clandestino, etc.

Pero también es cierto que ni nosotros pensábamos en un golpe tan cruel y asesino como el que se produjo. La violencia había ido creciendo. Presos, torturas, muertes. Habíamos sufrido otras dictaduras militares (Onganía- Lanusse). Pero creo que subestimamos hasta donde había llegado el auge revolucionario en la argentina que había que aplastar, y la ferocidad en la disputa.

Como ejemplo de esos cambios, se decidió que dejara la secretaría del PCR de la ciudad de Santa Fe para tomar desde Rosario, la tarea de Propaganda del Comité Regional Santa Fe, que incluía las provincias de Santa Fe y Entre Ríos y la zona de San Nicolás.

Había que garantizar como la propaganda del Partido, particularmente el periódico Nueva Hora, llegaba hasta el último de los afiliados y los amigos, en condiciones de clandestinidad. Si esa red caía, el enemigo podía llegar a la mayoría del Partido.

Luego del golpe “El Nueva Hora siguió saliendo cada quincena, excepto el ejemplar de la semana posterior, que fue una impresión más precaria y formato más pequeño.

“En la ciudad de Santa Fe, a mediados de 1976, después de las razias donde detuvieron a más de 20 compañeros y asesinaron a Navarrito, pudimos en pocas semanas restablecer una distribución más reducida del periódico.

“Entregado en citas. Doblado varias veces para que entrara justo en un paquete de 20 cigarrillos, cuidadosamente vuelto a cerrar para poder meterlo en el frigorífico Swift, o plegado en dos adentro de la funda de un disco LP de vinilo y cubierto de polietileno termosellado para transportarlo en ómnibus. Tenía que llegar porque significaba la subsistencia y la orientación centralizada desde el Comité Central junto al relato de las mejores experiencias en la lucha contra la dictadura”.

 

La abnegación de un núcleo de compañeros convencidos

Lucho asegura que la distribución de los materiales se hacía “Con la abnegación de un núcleo de compañeros convencidos, como los que atravesaban con los paquetes los cercos represivos. Como la responsable de quioscos, a los que se hizo llegar el diario hasta el límite de lo imposible. O la responsable de Literatura, que cobraba alrededor de 150 ejemplares de Teoría y Política (la revista teórica que editábamos) en plena dictadura. Que también atravesaba los controles militares con los paquetes de la revista, con uno de sus hijos, y los paquetes cubiertos con los pañales de tela tan sucios que no invitaban al registro. O la compañera que arriesgaba su trabajo y su libertad, cubriendo con el empaque de la empresa en la que trabajaba, los envíos por encomienda a los lugares más peligrosos. Y el apoyo indispensable de amigos que nos prestaban sus casas como “buzones”.

Y afirma que “Cuando nos preguntan a ‘los sobrevivientes’ que fue lo que sostuvo al Partido durante la dictadura siempre destacamos la labor de los cuadros, su dedicación, su valentía.

Esos camaradas que, en las condiciones del terror, militaban todos los días, daban un paso atrás, y cavaban trincheras, no para guardarse sino para mantener la lucha.

“En la ciudad de Santa Fe, en el acto del Primero de Mayo de 1974 en la vecinal República del Oeste habíamos jurado no irnos del país. Mientras que la mayoría de los que caían y eran torturados defendían con su silencio la existencia del PCR.

“Pero también siempre he contestado, que eso era posible porque la línea antigolpista que el Partido iba elaborando era justa, ratificada por la práctica. Daba cuenta de lo que pasaba, trazaba perspectivas. Y nos posibilitó el apoyo de sectores populares que nos abrigaron, porque les ganábamos el corazón con esa línea y esa práctica a pesar del terror.

Las organizaciones que de una manera u otra confundieron el blanco. Poniendo el centro del ataque en Isabel y su gobierno reformista y fueron funcionales al golpe de Estado promoviendo gobiernos cívico militares (“golpe institucional”) o pronosticando que el golpe iba a abrir mejores condiciones, entraron en confusión o disgregación al confrontar su línea con la brutal represión y entrega.

“Se pudo subsistir porque el pueblo, al revés de lo que se empeñan muchos en afirmar, luchó contra el golpe y contra la dictadura desde el mismo 24 de marzo”.

 

Foto de portada: solicitada del Comité Regional del Litoral del PCR, publicada en el diario Crónica de Rosario el 1/10/1975

hoy N° 2096 11/02/2026