Envanecido por la disminución de los asesinatos aberrantes en la zona del gran Rosario, Pullaro oculta a sabiendas que, si bien disminuyó la pelea más abierta y sangrienta por el control de la droga, la producción, el tráfico, la exportación y el lavado de dinero continúan.
Por lo tanto, permanece la disputa de las grandes bandas. Y comienza a crecer nuevamente la estadística de asesinatos, atentados, balaceras, etc. Así como van apareciendo nuevos hechos que demuestran que esas bandas son narcopoliciales y cuentan con la complicidad de sectores de la justicia y de los gobiernos provincial y nacional.
Decenas de oficiales de la policía provincial y Federal y por lo menos dos jueces federales están imputados y varios presos.
Uno de los elementos de la política de seguridad de Pullaro-Bullrich son los más aparatosos que eficaces operativos de saturación en los barrios “más peligrosos”.
Para ello se han incorporado a la policía, varios miles de jóvenes, en gran proporción mujeres, provenientes en su mayoría de los departamentos más pobres del norte provincial.
Brutalmente recargados en las tareas con sueldos que están en el límite de la pobreza, que tienen que desplazarse de sus hogares, viajar, ayudar a sus familias. La desesperación llevó al suicidio a algunos de ellos.
Así detonó el motín que se extendió rápidamente desde Rosario a otras ciudades. Eso fue lo fundamental, aunque también se dice que hubo algunas manos negras motivadas por la disputa de los sectores dominantes por el control de la Provincia.
El ministro de Seguridad desautorizado en su propuesta, el jefe de policía de la provincia rechazado y escupido, obligaron al gobernador a “retroceder en chancletas”, otorgando aumentos salariales y otros beneficios y anulando las sanciones a los amotinados. Solo una parte de lo que se exigía.
Pero eso no es todo. Porque al mismo tiempo están funcionando las paritarias de los otros gremios estatales, con salarios de hambre, el chantaje vil del “presentismo” a los docentes y la disminución de las jubilaciones. Y la policía que tenía que vigilar y/o reprimir las movilizaciones y cortes contra la reforma laboral estaba rodeando varias jefaturas de Policía impidiendo el acceso y egreso.
Como nunca, Pullaro tuvo que ver la contradicción entre seguir en lo fundamental la política de ajuste y entrega del gobierno de Milei, con la disminución de la coparticipación federal y la falta de rutas y obras, con sus deseos de ser un gobernador estrella hasta 2034 y de ahí, para más.
Un triunfo parcial que golpea a Pullaro y tonifica en lo fundamental la lucha salarial.
Hay plata, pero si se pelea.
Y se puede pelear.
Corresponsal
hoy N° 2097 18/02/2026
