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18 de febrero de 2026

Luis Molinas, a 50 años del golpe de Estado. Nota 2

“Desde el inicio de la dictadura hubo resistencia y lucha”

Reproducimos la segunda parte de la entrevista con el compañero Luis “Lucho” Molinas, secretario del PCR del Regional Santa Fe y miembro del Comité Central del Partido, sobre los 50 años del golpe del 24 de marzo de 1976.

Nos decía Molinas sobre las luchas en el periodo antigolpista que “El periodo fue complicado en la Provincia de Santa Fe, porque frente a las fuerzas peronistas, nacionalistas, democráticas y de izquierda, la confluencia golpista fue muy importante. Partiendo desde la cumbre, porque el gobernador de Santa Fe, Carlos Sylvestre Begnis junto con el gobernador de Buenos Aires Victorio Calabró fueron la cabeza del bloque de gobernadores que exigían la renuncia de Isabel y la formación de un gobierno con apoyo ‘cívico militar’, Estas posiciones contaban con una participación decisiva del Partido ‘Comunista’ pro ruso, todas sus colaterales y otras fuerzas de ‘izquierda’.

Lo que junto con la falta de un llamamiento a la unidad del pueblo con un programa de medidas de fondo que enfrentara al golpe y a los problemas económicos, determinó que se llegara al momento decisivo con la clase obrera y el pueblo divididos.

Se mantenían las luchas obreras. En Rosario particularmente los ferroviarios, metalúrgicos y de la carne, la UOM de Va. Constitución, etc. Perón y luego Isabel tomaron medidas importantes como la Ley de Trabajo Rural, de Contrato de Trabajo, la nacionalización de las bocas de expendio de combustibles. Pero la política económica dirigida por el ministro Gelbard -abiertamente proruso-, que además, controlaba sectores de la CGT y al secretario del PJ, estaba concentrada en el copamiento de las grandes empresas de Argentina a través de la corporación de empresas estatales.

Con la política de “inflación cero” creaba las condiciones de un terrible proceso inflacionario. Luchar por defender las paritarias y el salario y a la vez denunciar el golpe de estado fue muy difícil, pero no imposible.

En particular en la ciudad de Santa Fe nuestro centro de concentración era la empresa FIAT y otras fábricas metalúrgicas. En simultáneo con el “Rodrigazo” [por las medidas del ministro de Economía Rodrigo] en julio de 1975, trataron de utilizar la lucha por la defensa de los acuerdos salariales y contra la inflación, para la destitución de Isabel Perón a través de un golpe institucional con apoyo cívico militar.

El dirigente principal de la UOM de Santa Fe, Afrio Penissi, organizó una marcha desde Fiat (en Santo Tomé) al centro de la ciudad de Santa Fe, con un contenido abiertamente golpista.

Tomando las posiciones de René Salamanca y el Smata Córdoba promovimos una declaración defendiendo los reclamos salariales, pero denunciando las maniobras golpistas, que fue aprobada por el cuerpo de delegados de Bahco, una fábrica mediana de herramientas cuya Comisión Interna era dirigida por un compañero nuestro. A la vez exigía la convocatoria de un plenario general de delegados para discutir toda la situación gremial y política. Nos sorprendió el grado de apoyo a esa moción que seguramente junto a otras contradicciones importantes, frustró la movida.

Como símbolo de la “grieta”, el mismo día del golpe, mientras el ejército realizaba desde la madrugada razzias contra los dirigentes combativos, el gobernador Sylvestre Begnis organizaba un acto en la Casa de Gobierno para la entrega “ordenada y respetuosa” del gobierno al primer interventor militar. Al mismo tiempo que el intendente peronista de Santa Fe, Campagnolo, era detenido y brutalmente torturado y empalado al borde de la muerte.

 

Primeros años de la lucha antidictatorial

Lucho asegura que “Los primeros años, con numerosos compañeros desaparecidos, asesinados, detenidos, torturados, etc., fueron muy duros, viviendo en la clandestinidad, algunos con documentación falsa, sin poder trabajar legalmente. Pero desde el inicio hubo resistencia y lucha.

En nuestra zona, la más emblemática fue la toma, a la mañana del 24, del local de la Unión Ferroviaria de Rosario para defenderlo. Toma que selló una unidad de nuestros camaradas con los obreros peronistas que alimentó la resistencia del gremio en todos los años posteriores.

Hubo lucha de los rurales organizados en la Fatre y de los obreros de Luz y Fuerza (a pesar de la desaparición de su dirigente principal Oscar Smith). Luego, de menor a mayor resistieron los chacareros de Federación Agraria Argentina, como la legendaria “lucha de los acopladitos” contra la exigencia de patentar esos elementos para la cosecha, impulsada por nuestros camaradas.

También desde el primer día comenzaron las luchas democráticas por la aparición con vida de los desaparecidos, por la libertad de los presos y para tener vinculación política con los compañeros detenidos. Algunos como Rafael Gigli estuvieron casi 10 años encarcelados.

Los camaradas Amílcar Monti y Berta Falicoff fueron de los pocos abogados en nuestra zona que se animaban a defender presos políticos.

Fuimos restableciendo el funcionamiento del Partido, con muchos errores y deficiencias, y sobre todo multiplicando las vinculaciones con la masa.

Como pasa con todos los reaccionarios (como Milei), las políticas que impulsan, con mayor o menor fascismo, castigan a la mayoría de los sectores populares y por lo tanto lentamente se fueron armando procesos de resistencia y lucha de masas. Sin duda uno de los principales fue el movimiento de las Madres de Plaza de Mayo.

Asegura Molinas que “Los años ‘78 y ‘79 fueron uno de los momentos donde era difícil ver la luz al final del túnel. Durante el Mundial de Fútbol del ‘78 la dictadura intentó utilizar los sentimientos populares y nacionales para ocultar sus crímenes y sus políticas reaccionarías. Con la obtención del Campeonato Mundial aceleraba los pasos para desencadenar una guerra con Chile por la posesión de las islas del canal de Beagle que solo servía a los planes pro rusos para el Cono Sur. Fue un momento muy duro, creo yo, el más duro después de los primeros días. Por la posibilidad de que se estableciera, aunque sea provisoriamente, un apoyo popular a la dictadura que había decidido empujar una guerra fratricida

Un partido decisivo, contra Perú, se jugó en Rosario y se promovieron manifestaciones de apoyo a Videla en el Centro Cultural Fontanarrosa (Centro de prensa del mundial). Incluso por parte de organizaciones vinculadas al PC pro ruso.

Decidimos jugar con lo que podíamos. Para el 20 de junio pegamos fajas que decían: “Videla- Agosti-Massera, traidores a la bandera”. Muchos compañeros arriesgaron algo más que la libertad repartiendo volantes titulados “Viva la Argentina, abajo la dictadura” y algunos desarrollaron una tarea de denuncia con los periodistas extranjeros con materiales en varios idiomas.

El Mundial se ganó, pero la guerra se frenó con un frente único muy grande que incluía a la Iglesia Católica y detonó la crisis económica provocada por las políticas económicas reaccionarias y entreguistas de Videla y Martínez de Hoz.

A la vez teníamos las primeras noticias de que a la muerte de Mao crecía un proceso para restituir el capitalismo en China, iniciando el camino imperialista que vemos hoy.

No fue fácil retomar la ofensiva. Fue creciendo paso a paso y tuvo un hito con la guerra de Malvinas determinando el retiro negociado de la dictadura y el triunfo condicionado de Alfonsín.

Este periodo lo tuve que atravesar en una nueva función, tratando de restablecer los restos del Partido que habían logrado atravesar la dictadura en Chaco, Corrientes, Misiones y Formosa. Pero ya es otra historia.

 

Reflexiones finales

En 50 años mucho ha cambiado. No existen gobiernos socialistas, hubo una pandemia mundial, China y EEUU se disputan el mundo, no sabemos qué va a pasar con la Inteligencia Artificial, etc. etc., Y un facho como Milei encabeza una nueva entrega con represión y “batalla cultural”.

Para que no haya sido en vano el sacrificio de los compañeros que dieron la vida por defender al pueblo y al Partido tenemos que estudiar a fondo las contradicciones del ayer y los procesos históricos, particularmente el golpe de Estado de 1976. Porque todo ha cambiado, pero la explotación sigue siendo cada vez mayor.

El imperialismo se reparte el mundo con igual o peor ferocidad que en ese momento. Y sigue siendo real que donde hay opresión hay resistencia

El fascismo sigue siendo el fascismo. Pero también es verdad que se lo pudo derrotar.

Y el PCR y las fuerzas populares sobrevivieron, mientras Videla, que en su momento contó con el apoyo de todos los imperialistas y reaccionarios, murió en una cárcel.

La dictadura nos quitó la idea de que el triunfo iba a ser fácil y rápido. Pero nos demostró que las ideas por las que luchábamos y luchamos hoy no desaparecían, ni eran utopías imposibles.

La dictadura pudo llegar tan lejos porque lograron dividir al pueblo. Manteniendo nuestros principios ¿no se podrá lograr una unidad de la mayor parte de las fuerzas populares que abra nuevos caminos para la Argentina? Porque así barreríamos el pesimismo y el escepticismo que nos quieren meter. No sé bien cómo será el camino, pero de lo que estoy seguro es que Milei no es un “león” más duro que lo que fue Videla.

 

Foto de portada: Miguel Rubinich, Luis Molinas y Orlando Navarro en la entrevista
Boletín ferroviario, 1981

 

hoy N° 2097 18/02/2026