En línea con su política de ajuste, entrega y represión, el gobierno nacional de Javier Milei comunicó la decisión de cerrar la SSISU (Subsecretaría de Integración Socio Urbana).
Esto, en lo inmediato, conlleva la pérdida de casi 300 puestos de trabajo y de fondo, profundiza la invisibilización y deshumanización de los más de 5 millones de habitantes de los 6.400 barrios populares registrados hasta el momento a lo largo y ancho del país.
Desde la Mesa Nacional de Barrios Populares se organizó rápidamente una conferencia de prensa el día lunes 23/2 en la sede de Cáritas, y una movilización con radio abierta en la puerta de la Secretaría e intervención a modo de loteo, como se hace en los barrios, en Plaza de Mayo el martes 24/2.
Ambas instancias contaron con la presencia de distintas organizaciones sociales, sindicales, eclesiásticas, y de vecinos. Y, por supuesto, con los trabajadores afectados.
Retroceso del gobierno
De momento se ha prorrogado por dos meses el contrato a los trabajadores de la SSISU, y se va por la entrega de los fondos secuestrados en el Ministerio de Economía por Caputo y por los que Sebastián Pareja, hasta hace unos días a cargo de la SSISU, está pagando una multa diaria de 200.000 pesos por fallo judicial.
La entrega de estos fondos es esencial para que se continúen las más de 700 obras de agua, electricidad y construcción que llevan más de dos años paralizadas, así como es igual de importante presionar para que se siga cumpliendo con la ley nacional de barrios populares y con su financiamiento a futuro.
Actualmente, más de 11 mil mujeres se ven afectadas por la interrupción del programa Mi Pieza, que les permitía hacer una ampliación de su hogar y las colocaba, a través de los relevamientos del Renabap (Registro Nacional de Barrios Populares), posicionarse como jefas de hogar y obtener posesión sobre su vivienda a través del CVF (Certificado de Vivienda Familiar). Por otra parte, hay 150 procesos de desalojos activos que amenazan a más de 4.500 familias.
Tanto las obras como los relevamientos eran realizados por los propios vecinos de los barrios populares, muchos de ellos nucleados en cooperativas de trabajo con protagonismo en las decisiones a tomar en el momento de realizar las mejoras. La pelea por el techo y el trabajo eran tomados en sus propias manos.
Desde el PCR jugamos un rol fundamental en la mesa, charlando con los vecinos y las vecinas, organizando charlas y encuentros, y siendo parte activa de las jornadas, entendiendo que, solo desde la más amplia unidad se construyen las iniciativas que canalizan la bronca para enfrentar al gobierno nacional y encontrar algunas soluciones a las demandas populares por una mejor calidad de vida.
Corresponsal
hoy N° 2099 04/03/2026
