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19 de marzo de 2026

Son 30 mil. Fue genocidio

Suplemento del semanario hoy a 50 años del golpe

Repudiamos la política reaccionaria del gobierno de Milei, que reivindica a los genocidas y niega el terrorismo de Estado. No olvidamos. No perdonamos. No nos reconciliamos. Seguimos reclamando la restitución de los niños apropiados, la apertura de todos los archivos de la dictadura, y cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas. ¡Adonde vayan los iremos a buscar! ¡No a la impunidad de ayer y de hoy!

A 50 años del golpe, y a 43 de la retirada de la dictadura, el gobierno de Milei, como parte de su plan de hambre, ajuste, entrega y represión, avanza con medidas que destruyen las políticas públicas en derechos humanos conquistadas en estos años.

Esta política de desmantelamiento es acompañada por el negacionismo abierto del terrorismo de Estado, y por el aval oficialista a una ofensiva de sectores prodictatoriales que pretenden liberar a los genocidas presos e instalar lo que ellos llaman “memoria completa”, que no es otra cosa que una nueva vuelta de lo que se conoció en la Argentina como “teoría de los dos demonios”.

Tanto Milei como su vicepresidenta Villarruel reivindican la “lucha contra el terrorismo” y el señalamiento a la pelea por memoria, verdad y justicia como el “curro de los derechos humanos”, con algunos centros del debate, como negar la cantidad de detenidos desaparecidos durante la dictadura.

El gobierno combina un ajuste feroz con lo que llama “batalla cultural”, intentando imponer una serie de mentiras sobre nuestro pasado, para justificar sus políticas fascistas.

Milei y sus mandantes imperialistas y de las clases dominantes pretenden ocultar que hace 50 años, “en la madrugada del 24 de marzo de 1976 el grupo de militares que comandaba las fuerzas armadas derrocaba el gobierno constitucional de Isabel Perón e instauraba la más feroz dictadura que se tenga memoria en el siglo 20 en la Argentina.

“Decenas de miles de personas, en su mayoría obreros, estudiantes, intelectuales, campesinos, detenidos por sus ideas políticas y sociales, fueron arrojados a inmundos “chupaderos”, torturadas en forma brutal ¡30.000 personas fueron ‘desaparecidas’, incluidas decenas de niños! Miles fueron arrojadas durante años en las cárceles y sometidas a todo tipo de torturas y vejámenes. Fueron pisoteadas todas las libertades democráticas. Se proscribieron partidos como el nuestro y se dispuso la veda de la actividad política. Se intervinieron sindicatos y se prohibieron las huelgas y las convenciones colectivas de trabajo. Se reprimieron, hasta liquidarlas, a las Ligas Agrarias y otras organizaciones del campesinado pobre. Se intervinieron las universidades, se prohibieron los centros estudiantiles y se reprimió policialmente la actividad gremial en las universidades y colegios secundarios. Se hicieron ‘listas negras’ de artistas e intelectuales y se implantó la censura.

“La amplitud y profundidad del terror fascista sirven para medir la amplitud y profundidad del movimiento revolucionario que se desarrolló en la Argentina desde 1969 a 1976. El fascismo del violovidelismo es el precio que pagó la clase obrera y el pueblo por su falta de unidad y, principalmente, por no tener un poderoso partido político revolucionario en condiciones de haberle permitido impedir el golpe de Estado de 1976. El PCR era débil. Estaba el carácter engañoso del socialimperialismo y su máscara socialista encubría al que por ese entonces era el imperialismo más agresivo; hubo sectores de la izquierda que trabajaron para el golpe de Estado. Pero este es sólo un aspecto del problema. El otro es que las clases dominantes ya no podían seguir gobernando con los viejos métodos. Debieron recurrir al terror fascista abierto para poder contener a las masas”. (Programa del Partido Comunista Revolucionario de la Argentina, 10º Congreso, julio de 2004).

50 años después, llenaremos las calles en todo el país en repudio a esta nefasta fecha y a la política reaccionaria del gobierno de Milei. Porque no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos. A los mártires del PCR de la lucha antigolpista y antidictatorial nunca los vamos a olvidar. Seguimos reclamando la restitución de los niños apropiados, la apertura de todos los archivos de la dictadura, y cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas. ¡30.000 compañeros detenidos desaparecidos, presentes! ¡Ahora y siempre!

 

El golpe vino a aplastar el gran auge de masas

Extractos del discurso de Otto Vargas, primer secretario general del PCR fallecido el 14 de febrero de 2019, en un acto realizado a 30 años del golpe, el 16 de marzo de 1996 en CABA.

¿A qué vino el golpe de Estado? Vino, en primer lugar, a aplastar el gran auge de masas que estalló en la Argentina en la década del ’60… Surgió entonces una poderosa corriente revolucionaria, que tuvo dos vertientes principales. Una, la de los que siguieron el camino de la lucha llamada guerrillera, del terrorismo urbano, o agrario, que hicieron una lectura apresurada y simplista de la Revolución Cubana y transformaron el “foco agrario” –que en realidad fue una base agraria en la Sierra Maestra- en lo que se podría llamar el “foco agreste”, es decir un foco de un grupo de revolucionarios que se instala en un lugar, para enfrentar a un ejército muchas veces superior sin apoyarse en las masas. O posteriormente el camino del terrorismo urbano…

Y la otra fue la corriente revolucionaria de masas. Una gigantesca explosión, donde apareció lo que siempre aparece cuando la clase obrera sale al combate: los cuerpos de delegados –o consejos obreros, o soviets-, que cuando son dirigidos por el clasismo y por una fuerza revolucionaria se transforman en un instrumento impresionante para que la clase obrera pueda jugar un rol de dirección en un proceso. Nosotros tuvimos aquí el proceso más avanzado en Córdoba, donde se recuperó el Sindicato de Mecánicos (Smata) con la dirección del camarada René Salamanca…

Isabel resistió. Resistió más de lo que esperaban Gelbard y compañía. Era un gobierno heterogéneo, donde había sectores fascistas como el de López Rega, Ivanissevich y Ottalagano, y donde había un sector prosoviético, con Gelbard y compañía.

Entonces ¿cuál era el enemigo? ¿Era el gobierno peronista, Isabel Perón, o eran los golpistas? Nosotros en ningún momento dejamos de luchar: Armando Ricciotti, el primer nombre de los asesinados que acá se leyeron, cayó en una manifestación por la reapertura de la Universidad que había cerrado Ottalagano. Pero al mismo tiempo, en noviembre de 1974, nosotros hicimos pública nuestra posición antigolpista que decía: No a otro ’55; junto al pueblo peronista, contra el golpe prorruso o proyanqui, para avanzar en el camino de la liberación…

Fue una lucha muy dura, porque a nosotros nos empezaron a matar a los compañeros. Y fue el heroísmo de compañeros como Enrique Rusconi y Daniel Winer que, en ese momento que define la vida de una persona, señalaron a los golpistas como culpables de su asesinato. Y el centro de esto estaba en La Plata y en la provincia de Buenos Aires, con el gobierno provincial de Calabró…

 

La lucha antigolpista

Extractos de una charla de Jacinto Roldán, secretario general del PCR fallecido el 30 de abril del 2025, titulada “Así luchamos contra el golpe”, dada en La Plata el 16 de junio de 1998

La política argentina comenzaba a polarizarse entre los que preparaban el golpe de Estado y los que se oponían. Esa era la polaridad. Ustedes tengan en cuenta que nosotros en junio de 1974 llamamos a luchar por unir a las fuerzas populares y antiyanquis. Y ¿qué planteábamos entonces? «No a otro ’55, unirse y armarse para vencer a yanquis y oligarcas». Eso era lo que planteábamos en junio de 1974, en vida del general Perón. Pero nos encontrábamos ante una nueva realidad. Recién empezábamos a ver de qué manera el socialimperialismo soviético actuaba en la Argentina, y para entenderlo fuimos de la apariencia a la esencia, o sea partimos de la política…

Caracterizamos al gobierno de Isabel Perón como un gobierno débil y heterogéneo, reformista, que practicaba una política internacional tercermundista; un gobierno de burguesía nacional que aun teniendo sectores profundamente reaccionarios en su seno -como López Rega, Ottalagano, Ivanisevich-, no era el enemigo principal a golpear. La situación política, los acontecimientos, se precipitaban y lo nuevo, era que en la preparación del golpe, además de los sectores proyanquis a los que veníamos denunciando, aparecían los sectores prosoviéticos. Así llegamos a la definición antigolpista de noviembre de 1974: “No a otro ’55, junto al pueblo peronista, contra el golpe prorruso o proyanqui para avanzar en el camino de la revolución”.

Las grandes discusiones se centraban en dos puntos: el blanco principal a golpear, ¿era Isabel Perón o eran los golpistas? Y el otro debate, ¿el socialimperialismo soviético era imperialista y sus personeros eran los más activos golpistas, o sólo existía el imperialismo yanqui y la URSS era amiga de los pueblos? Ese era el otro gran debate que hace a una polémica que en 1998 aún continúa.

Los asesinatos de Daniel Winer y de Enrique Rusconi fueron una decisión tomada en el más alto nivel, porque ellos estuvieron presos durante la dictadura de Lanusse y eran conocidos como comunistas revolucionarios, eran conocidos en el movimiento estudiantil.

¿Cuál era el objetivo de esos asesinatos? Era hacer aparecer que, mientras el Comité Central definía la posición antigolpista, el gobierno peronista mataba a nuestros camaradas. Es decir, mientras la dirección del PCR «apoyaba a López Rega», como decían ellos, López Rega y las Tres A asesinaban a los militantes del PCR. Con los asesinatos pretendían desviar la línea, acallar la posición antigolpista y la denuncia de los prorrusos como los golpistas más activos. Pretendían dividir al PCR, y si podían, sumar una parte del PCR al golpismo. Pero fueron los golpistas los que los mataron. En el caso de Daniel y en el caso de Enrique, los que trabajaban con el sector lanussista de Videla-Viola. Más tarde fueron las bandas asesinas golpistas de Calabró, las que asesinaron a Ana María Cameira, David Lesser, Herminia Ruiz, Guillermo Gerini y Patricia Tosi…

La disputa política de golpe-antigolpe, se dio en medio de grandes y justas luchas por sus reivindicaciones en el movimiento de masas, y en todo ese período nosotros estuvimos a la cabeza, siempre estuvimos a la cabeza de esas luchas.

 

Nos quedamos a luchar

Extractado del libro de Otto Vargas ¿Ha muerto el comunismo? Pags. 262-263

¨Por qué resistimos, me preguntaba usted. Resistimos porque tuvimos una línea justa, entiendo, y nos esforzamos por practicar una línea de masas, aun en las peores condiciones de represión y con el heroísmo de nuestros cuadros forjados en la lucha revolucionaria y en el marxismo-leninismo-maoísmo. En esos años nuestro partido había construido relaciones profundas con las masas populares, en particular con nuestra línea antigolpista. Estrechamos relaciones con las masas más explotadas, con el sector más profundo de las masas populares, con lo que a veces se suele llamar “la novena ola” del movimiento obrero y popular. Esto es, esa ola que general- mente está quieta, pero que cuando se mueve se estremece todo el mar…

La segunda razón fue que la mayoría de los cuadros del partido enfrentaron con valentía, aun a riesgo de su vida, la represión de la dictadura. Allí están como ejemplo todos los camaradas desaparecidos*, que se llevaron con ellos los secretos del partido que conocían, y que salvaron con su heroísmo la organización; como hizo por ejemplo María Irazusta, la joven cama- rada del partido de Córdoba que murió en la tortura sin delatar la casa en la que estaba instalado el mimeógrafo del Comité Regional. Fueron años en que los militantes del partido tuvimos que aprender a convivir con la muerte, eso que era la preocupación de Gody Álvarez. Y hubo que aprenderlo porque la muerte podía venir en cualquier momento, en cualquier esquina, de la manera más sorpresiva, en un operativo topado casualmente.

Hay que decir que decenas de presos del partido brutalmente tortura- dos, enfrentaron esa situación con heroísmo. Hubo quebrados y hubo traidores, porque los hubo, pero la mayoría resistió la tortura.

 

El PCR y las Madres de Plaza de Mayo

Reproducimos extractos de la entrevista realizada a la compañera Diana Kordon, publicada en la revista Política y Teoría N° 87, marzo 2026

Acá se luchó fuertemente contra la dictadura. En primer lugar, la lucha de las madres, que abrieron ese camino. Pero además hubo muchas acciones de resistencia desde el primer momento. En el movimiento obrero, recuerdo el secuestro de Oscar Smith, que era el secretario general de Luz y Fuerza y que fue desaparecido y hubo un paro general exigiendo su aparición. En noviembre del 77 estuvo la huelga ferroviaria, en la organización de esa lucha fue secuestrado el querido “Quebracho” de la dirección nacional de la JCR, y después la del frigorífico Swift de La Plata, en la que también participo nuestro partido. Y esto fue en los primeros años de la dictadura.

Nosotros, hicimos una primera reunión nacional con familiares de detenidos y desaparecidos nuestros. Como podíamos, porque la conexión con las provincias era complicada.

Hicimos una primera y a posteriori hicimos una más grande, con compañeras  y compañeros que vinieron de todo el país, para coordinar nuestra tarea, en el 77, en la Casa de Nazaret, que es la parroquia de la Iglesia Santa Cruz, justo una semana después que habían secuestrado a las madres y las monjas francesas el grupo de tareas de la ESMA, con Astiz.

Nada de lo que hicimos montones de compañeros lo hubiéramos podido hacer si no nos hubiéramos sentido parte de un partido, que estaba dispuesto a pelear y que nos daba la fuerza para poder hacer, tanto los que teníamos una actividad más pública, como los compañeros que tenían que garantizar otro tipo de acciones, como por ejemplo lo del periódico o el funcionamiento del partido.

Es en este marco que se va produciendo nuestro acercamiento a las madres. Que las madres también se van conformando como Madres. Yo, por ejemplo, conocí a varias madres antes que fueran Madres de Plaza Mayo.

Para nosotros fue una experiencia que nos marcó, un antes y un después de la experiencia de acompañamiento, colaboración, de ese sentirnos parte de ese movimiento increíble que se fue gestando.

Nosotras, aquí en Buenos Aires, con Cristina y Chola Cabib, Teresita Castrillejo (compañera de Manuel Guerra) y Elsa Palacios (compañera de Rodolfo Willemberg), fuimos haciendo ese proceso de acercamiento. Entonces no era sencillo que las chicas más jóvenes estuviéramos acompañando, pero fue ganarnos recíprocamente el corazón con las madres y sentir que fuimos hermanándonos, por decirlo de alguna manera, en ese acompañamiento, en esa participación.

Sin duda, las Madres tuvieron un papel decisivo en la lucha antidictatorial. También las Abuelas y todo el movimiento de derechos humanos (DD. HH.) que se fue gestando.

Y fue muy importante la consigna de “Aparición con vida de los desaparecidos”. Esa consigna fue muy debatida en el ámbito de DD. HH., y su permanencia como tal cuando ya se sabía que había una gran cantidad de desaparecidos que habían sido asesinados. Y en esto las Madres fueron inflexibles. No aceptaron plantear como consigna solo el esclarecimiento de lo ocurrido, como planteaban otros sectores.

 

Homenaje a los 30.000

Extractos del discurso de Otto Vargas en el acto del PTP y el PCR realizado en Córdoba el 24/3/1996.

Amigas, amigos, camaradas, hoy realizamos este acto a 20 años del 24 de marzo de 1976, y queremos dar testimonio de nuestro recuerdo y de nuestro homenaje a todos los mártires que produjo esa dictadura; a todos los detenidos desaparecidos, asesinados, cualquiera haya sido su ideología política y su credo religioso.

Y para recordar en algunos nombres a todos, rendimos nuestro homenaje a Azucena Villaflor, fundadora de las Madres de Plaza de Mayo; a Roberto Santucho; a Alicia Eguren de Cooke; a Rodolfo Walsh; a Roberto Cristina; a Teresa Israel; a Oscar Smith; a monseñor Angeleli y al diputado radical Mario Amaya. Y rendimos especial homenaje a nuestros mártires queridos caídos en la lucha antigolpista y en la lucha contra la dictadura; y nos comprometemos a no olvidarlos jamás, porque olvidar es traición y jamás traicionaremos los ideales por los que ellos dieron su vida.

 

Salamanca “Yo estoy contra todo golpe de Estado”

Carta abierta de René Salamanca a los compañeros trabajadores. Publicada en Nueva Hora N° 162 de diciembre de 1974

“Me dirijo a los mecánicos de Córdoba, y a toda la clase obrera y el pueblo en general, por dos razones. Porque se me hacen ataques que además ofenden al glorioso proletariado mecánico cordobés, y porque el país vive momentos decisivos que exigen la reflexión profunda.

“En el país se ha ido creando una situación golpista, como en 1955. Eso obliga a definirse con claridad a todo el mundo.

“Y yo ya estoy definido: yo estoy contra todo golpe de estado venga de donde venga. Y para ser más preciso afirmo que frente a ese golpe que hoy se cocina en la Argentina, yo llamo a los compañeros mecánicos y al pueblo a defender la voluntad popular, defender el gobierno de la señora Isabel de Perón, en el camino de la liberación definitiva del pueblo y de la patria. Como obrero y dirigente mecánico digo que estaré en esa trinchera, y que iré a la cabeza como siempre estuve a la cabeza en el combate con mis compañeros.

 

Mártires del Partido Comunista Revolucionario de la Argentina

Caídos en la lucha antigolpista 1974/1976

Armando Ricciotti

Daniel Winer

Enrique Rusconi

Ana María Cameira

Carlos Polari

David Lesser

Herminia Ruiz

Guillermo Gerini

Patricia Inés Tossi

Luis Márquez

Mario Susso

 

Detenidos desaparecidos y asesinados por la dictadura 1976/1983

César Gody Álvarez

René Salamanca

Angel Manfredi

Manuel Guerra

Ana Sosa

Rodolfo Willimberg

Miguel Magnarelli

Raúl Molina

Orlando Navarro

Gabriel Porta

Manuel Alvarez

María Eugenia Irazusta

Daniel Bendersky

Miguel Angel Spinella

Sofía Cardozo

Américo Eiza

Hugo Garelik

Juan Telmo Ortiz

Eugenio Cabib

Jorge Andreani

Antonio Satuto

María Cristina Ortiz de Satuto

Enriquito Imhoff

 

 ¡Hasta la victoria siempre! En cada lucha ellos están