“El trabajo que se hace acá es la producción de tomate y, en menor medida, de morrón. El patrón te entrega la planta recién plantada y tenés que hacer todo hasta la arrancada. Más o menos eso lleva, en invierno, unos cuatro meses, y en verano unos dos meses hasta cosechar. Trabajamos habitualmente 12 horas por día. Lo que producimos acá se vende en el mercado interno y también se exporta. Hay veces que el tomate va a Brasil, a Chile o a Uruguay.
Vivimos en la pieza que le dan al que trabaja adentro de la quinta. Si tenés familiares, tenés que arreglarte con la pieza que ellos te dan. Si te dan una, dos o tres piezas depende del criterio de los encargados de la quinta.
Nosotros trabajamos en una extensión de tierra que “da” el patrón, acá se le dice “lote”, y en ese lote nos hacemos cargo de todo. Por lote tenemos plantaciones de 1.600 plantas más o menos; otros se encargan de 5.000, otros de 10.000 y hay quienes cuidan hasta 16.000 plantas. Una familia tipo, en la que trabajan tres personas, puede llegar a manejar con gran esfuerzo unas 16.000 plantas.
Cuenta el compañero que “La paritaria nuestra para la UATRE está en 1.070.000 pesos más o menos. Está muy pisada. Queremos ver si otros sectores nos pueden acompañar para luchar para que crezca un poco más. Porque trabajamos también 12, 14 horas y no tenemos sábado, domingo ni feriado. La hora extra no se conoce.
Cambios con el gobierno de Milei
V. nos dice que a partir de Milei “Se trabaja más y se cobra menos. Si tenés pérdida de producción, la pagás vos, no el patrón. Si un temporal te arruina la planta, no cobrás nada. El patrón arregla los invernaderos y todo, pero el trabajo está perdido y tenemos que plantar de nuevo.
“También se vive algo que, en 26 años como obrero rural, nunca había visto: si hacés 100 bultos te pagan 50, te van estirando para pagarte. Trabajé en varias quintas en la zona de La Plata y me tocó trabajar igual que acá, e incluso más esclavizado, porque la mayoría de este trabajo es en negro: no conocés un recibo de sueldo, una obra social, un seguro de vida…
“Yo creo que deberíamos unirnos, unificar más trabajadores. Y también que desde la política nos apoyen, porque hasta ahora no hay ningún político que apoye a ninguna clase de obrero, no solo al obrero rural. En inicios de temporadas anteriores se inició un movimiento para pelear el precio del bulto, que es la unidad por la que negociamos la paga. En esta nueva temporada podríamos pedir un mejor precio cuando el fruto se exporta, que no se cobra en pesos y nosotros lo cobramos en pesos. Sería bueno que nos paguen en la moneda en la que exportan.
Aproximadamente, para tener una buena rentabilidad, el bulto de tomate o de pimiento debería estar entre 6.000 y 7.000 pesos por cajón terminado. Por eso siempre tenemos que pelear para que sea rentable y que, si uno ocupa gente, le quede plata para poder pagarle a quienes vienen a trabajar con uno”.
Finalmente, el compañero nos cuenta sobre la organización de la 8 de Octubre–CCC en La Plata: “Desde la “8” vemos que en muchas quintas se trabaja con dos sindicatos, tanto en quintas de verduras como de flores. Tenemos que unificar eso, porque hasta pagamos los dos sindicatos y prácticamente están desaparecidos: tanto el Satha como la Uatre. El Satha incluso sacó su oficina de La Plata.
“También queremos que se sumen a la “8” trabajadores floricultores, de las hueverías, los que trabajan en estancias cuidando animales y de todas las actividades donde hay obreros rurales. Nos gustaría que los sindicatos se pongan más detrás de la gente para proteger nuestros derechos laborales, porque podemos perderlos todos con este gobierno. Nosotros salimos a la calle y vamos a seguir saliendo para enfrentarlo”.
Corresponsal
hoy N° 2105 22/04/2026
