En la actual situación política internacional, en este documento de más de 50 páginas, el Papa reclama “instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y de contener los efectos distorsionadores del poder tecnológico”.
Además, enfatiza que “hay que preguntarse quién detenta hoy ese poder y hacia qué fines lo orienta”, en clara alusión a los tecno magnates dueños de los grandes monopolios de la Internet y en particular de la IA. Afirma que la IA no es una herramienta neutral: lleva impregnados los sesgos, los intereses comerciales y los valores de quienes la programan y financian.
Por supuesto, en su crítica a la IA Magnifica Humanitas no impugna la propiedad privada de los medios de producción tecnológicos, sino sólo a un sector de estos dueños. Por eso, en la presentación de la encíclica el papa aparece sentado junto a Christopher Olah, cofundador de Anthropic, quien está enfrentado al gobierno de Trump por negarse a que su empresa sea utilizada por las fuerzas armadas yanquis.
Crítica al uso militar de la IA
En el lenguaje vaticano, la encíclica habla de las “nuevas idolatrías del siglo XXI”: el culto al dinero, la tecnología sin ética y el desprecio por el pobre, y critica especialmente el uso de la IA en las guerras actuales.
Se conoce que la IA ha jugado y juega un papel fundamental en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, y cómo algunas empresas se están beneficiando de esto, con multimillonarios contratos con las fuerzas armadas yanquis.
El diario español La Vanguardia afirma que “la empresa Palantir, propiedad de Peter Thiel, está colaborando con el Pentágono y es el primer ganador de la guerra, ya que alcanzó más de 2000 objetivos en territorio iraní en muy corto tiempo, algo nunca visto”. El periódico sostiene que “esto es posible gracias a la IA porque hay un salto cualitativo y tecnológico en poder de las potencias”. Entre estos “objetivos”, varios medios afirman que el criminal bombardeo a una escuela en Irán, que masacró más de 160 niñas, fue realizado usando IA.
Thiel, el mismo que actualmente está residiendo en Buenos Aires, y su empresa Palantir son el cerebro de la campaña de Estados Unidos en Irán y son fundamentales en la cadena de matar porque definen los objetivos para después atacar.
El Papa dice que “no es lícito confiar a sistemas artificiales decisiones letales o, en cualquier caso, irreversibles”. Por eso, uno de los puntos centrales de la encíclica, en abierta confrontación con la política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostiene que hay que “desarmar las palabras y contribuir a desarmar la Tierra”.
Además. León 14 denuncia un “colonialismo de datos”, mediante el cual los “países en desarrollo” aportan mano de obra barata para entrenar y moderar contenido en las plataformas de IA mientras los beneficios y el control se concentran en los monopolios del “Norte Global”.
“Oligarcas y digitales”
León 14 también dedica varios párrafos a denunciar lo que llama “el nuevo cesarismo de espectáculo”. Sin nombrar directamente a Trump, la descripción es clara: líderes que construyen su poder sobre la división, el miedo al extranjero, y la manipulación de la verdad.
El texto condena “la política convertida en reality show, donde el prójimo es enemigo y la mentira repetida se vuelve doctrina”. También critica de manera velada las políticas anti migratorias del gobierno estadounidense, al plantear que es necesario tener “fronteras abiertas al diálogo y cerradas al odio”.
La parte más dura está dirigida a figuras como Peter Thiel y a la élite de Silicon Valley (región de California donde se ubican las sedes de Apple, Google Meta y Palantir, entre otros grandes monopolios de la tecnología). El papa los acusa de promover “un transhumanismo sin alma, que pretende redimir al hombre sin Dios, comprando inmortalidad y poder mientras el mundo se quema”.
Critica la idea de que la democracia es “incompatible con la libertad”, frase atribuida a Thiel, y la califica de “herejía política que disfraza de realismo el desprecio por el pueblo”.
La encíclica advierte sobre “oligarcas digitales que acumulan datos como los reyes acumularon tierras, decidiendo qué vidas valen y cuáles sobran”.
Tras los pasos de Francisco
En el documento, el Pontífice también aborda la cuestión de los derechos humanos frente al avance de la tecnología. Al respecto sostiene que “la promoción del bien común nunca puede separarse del respeto al derecho de los pueblos a existir, a custodiar su propia identidad y a contribuir con su propia originalidad a la familia de las naciones”.
Es en ese marco, donde precisa que “un orden social justo en la era digital es aquel que garantiza a todos un acceso igualitario a las oportunidades protege a los más pequeños y a los más frágiles, se opone al odio y a la desinformación, y somete a control público el uso de los datos y de las tecnologías, de modo que el criterio no sea solo el beneficio sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos”.
En el contexto de un mundo en el que crecen los factores de una nueva guerra entre las potencias imperialistas, León 14 con esta encíclica se posiciona contra el actual gobierno del imperialismo yanqui y sus aliados tecnocapitalistas como Thiel, el dueño de Palantir. Finalmente León 14 retoma conceptos del Papa Francisco en el sentido que “la lógica del lucro no gobierne las decisiones individuales, sociales y económicas” y por ello sostiene que “la IA debe tener un marco espiritual, ético y político”. El documento cierra con un llamado a los católicos y a “todo hombre de buena voluntad” a no ceder ante el miedo ni ante el dinero.
Escriben Claudio Navarro y Germán Vidal
hoy N° 2111 03/06/2026
