La compañera Graciela comienza contándonos que la muestra más brutal de cómo se agravó la situación social en la provincia es la emigración a Brasil. “De la zona capital -Posadas, Garupá, Candelaria- se fue un montón de gente. Primero era la cosecha de uva, de yerba o de mandarina. Pero ahora van a los aserraderos, a los comercios. Muchas familias se asentaron directamente, mandaron los chicos a la escuela, piensan quedarse todo el año. Se habla de más de 50.000 personas: tenemos delegadas de la CCC, familias completas, esposos, hijas, que se han ido. Eso solo te muestra cómo está la situación en la provincia. No hay trabajo, ni changas”.
Agrega la compañera que ha cambiado también la situación con las y los “paseros”, que cruzan el puente internacional entre Misiones y Paraguay, que compraban allá para vender mercadería en la provincia. “Ahora hacen distribuciones directamente a Buenos Aires, a Salta, al sur”. Aun así, advierte, “es chiquitaje. El problema es que no hay plata”.
Otro ejemplo de la falta de plata es que han vuelto las plazas del trueque en los barrios populares de Posadas, donde se cambia “el fideo por el abriguito para el nene, el aceite por la verdura”. Es un fenómeno que se repite en varias partes de la provincia, donde hay 414 asentamientos; “solo en Posadas hay 140”.
La tierra, la yerba y los desalojos
A la crisis de empleo se suma una preocupación creciente por la tierra. La mayoría de las tierras en la provincia son irregulares, con permiso de ocupación. La “ley de inviolabilidad de la propiedad privada” impulsada por el gobierno nacional amenaza con eliminar la segunda ley de tierra provincial, lo que abriría la puerta a desalojos masivos, extranjerización y concentración. La compañera cuenta que “Ya empezaron los primeros desalojos en las comunidades más chicas del Alto Paraná, avanzando sobre tierras de comunidades originarias y de pequeños productores que tienen tres o cinco hectáreas en situación irregular. Los yerbateros también están en la lona. Estuvieron en el Congreso Nacional para denunciar la situación. Muchos productores están buscando canales de subsistencia, como sortear el momento difícil que está viviendo la chacra”.
Nos cuenta Graciela que la Corriente tiene cooperativas agropecuarias, pero un gran problema es la comercialización de lo que se produce: “hortalizas, poroto, maíz, mandioca, pero después no hay dónde vender. Los pequeños productores terminan donando o regalando, porque quieren volver a plantar y no tienen dónde colocar lo que cosecharon. Competís con diez empresas cada vez más grandes. Los únicos que realmente recolectan le pagan dos monedas a los productores chicos y lo venden ellos”.
Asambleas barriales y plan de lucha
Frente a este cuadro, y con el guion de la última reunión de la Mesa Nacional del Movimiento de Desocupados y Precarizados, la CCC provincial arrancó una serie de asambleas barriales para discutir el problema del hambre y la pobreza, y para trazar un plan de lucha provincial, porque “el momento está dificilísimo. Hay hambruna en los barrios, y sabemos que el responsable principal es el gobierno nacional. Pero -dice Graciela- el gobierno provincial y sus legisladores votan todas las leyes de Milei y le dan gobernabilidad. Tienen un costo político que pagar”.
Las demandas al gobierno de Misiones son concretas: que los comedores y merenderos dejen de funcionar “solo con el sudor y las lágrimas de las compañeras que los sostienen”, y que el Estado financie su funcionamiento; un plan de vivienda provincial; obras de empedrado y veredas con fondos provinciales -la provincia recauda a través del turismo- para generar trabajo de los sectores populares. La compañera recuerda que la CCC tiene 500 trabajadores en cooperativas de limpieza, en la práctica un día por semana, “con convenios logrados tomando el Instituto de Vivienda”.
Uno de los focos de resistencia más sostenidos es el de los trabajadores del aserradero Linor, (en Azara, a cerca de 90 km de Posadas) que mantienen el bloqueo de la empresa tras el cierre. Una jueza ya libró una cautelar con un embargo de ochenta millones de pesos sobre la empresa, para garantizar el pago de los sueldos adeudados. Los trabajadores controlan que no se saque nada hasta que les paguen. Y hay sobre la mesa una propuesta de cooperativización -que el propio sindicato estaba analizando con cierta cautela- para quedarse con las máquinas y seguir trabajando.
En las últimas legislativas, “Misiones se pintó de violeta”, dice de Melo. «Hasta el más humilde de los barrios decía ‘viva Milei’. La gente sentía que si el peronismo no arregló nada en veinte años, había que buscar este cambio. Hoy ese ánimo está por el suelo, al menos en la mitad de quienes votaron a La Libertad Avanza. Te dicen: ‘yo le voté, pero no le voto nunca más’. Pasa que ahora le tocó la olla a la gente, que no tiene para llegar a fin de mes. Una maestra me decía, ‘cómo hago para pararme frente a los chicos cuando dejé a mi hijo en casa y no tenía una galletita para comer’”.
Las elecciones provinciales se vienen en mayo, con candidatos ya en la calle y el oficialismo provincial que juega con la Ley de Lemas para seguir gobernando. Graciela nos cuenta que luego de la entrevista se reunía con el recientemente electo presidente del Partido Justicialista de la provincia: “Tenemos que charlar de qué vamos a hacer, porque estamos todo el tiempo en las luchas, pero también está la elección y no podemos mirar para otro lado”.
“Hace falta una mesa multisectorial para enfrentar las políticas de Milei”
Finalmente, de Melo asegura que la situación social empeora, que el gobierno provincial está desgastado y existe el peligro de que avance La Libertad Avanza en la provincia, “lo que sería gravísimo. Nosotros venimos planteando que hace falta una mesa multisectorial para enfrentar las políticas de Milei. Porque si no toman posición claramente, la situación puede empeorar mucho más.
Y desde el punto de vista de las luchas, creo que se está recuperando el ánimo. Hay mucho problema económico para sostener las protestas. Hay gente que no puede dejar de changuear porque pierde la carcaza que iba a poner en la olla. Incluso ir hasta el centro de Posadas implica gastar plata que no tienen. Pero empieza a haber más ánimo de lucha. En los barrios, ante cualquier problema, la gente vuelve a salir. No son todavía grandes estallidos, pero en cada punto de la provincia la gente empieza nuevamente a salir a pelear por sus derechos”.
hoy N° 2111 03/06/2026
