Lo despedimos con un homenaje, rodeado de familiares, camaradas y amigos, muchos de ellos campesinos, obreros rurales, originarios, trabajadores, jóvenes.
Compartimos parte de los saludos, a los que podremos leer completos en las redes sociales del PCR de la zona agraria de La Plata.
Manuela, compañera de Evaristo, miembro del subcomité
Nos despedimos de Evaristo, mi único en el mundo. Y bueno, mi amor, nuestro amado, porque ustedes están demostrando acá lo muy querido, lo muy amado.
Empezaron a decirle maestro los jóvenes. Los jóvenes, las chicas y los chicos, obreros, campesinos, los más explotados del campo. Y después se fue extendiendo…
Primero, antes que maestro, fue alumno. Porque lo hemos visto sentarse primero con cada uno, preguntar cómo está, cómo es su situación, para aprender. Con ese objetivo maravilloso de transformarnos a cada uno de nosotros en los dirigentes comunistas revolucionarios que nuestro pueblo y nuestra patria necesitan para terminar con tanta explotación y con tanto exterminio, hoy más que nunca.
Es el gran desafío que tenemos, porque él siempre decía como el Negro Jacinto: con el arado atado a la estrella. Para hacer realidad esta revolución que hoy el maravilloso pueblo boliviano nos está mostrando cómo se hace camino.
Y bueno, mi querido, nuestro querido Evaristo, te despedimos con honor y trataremos de aprender.
Natalia, de la JCR, miembro del subcomité ZA
Fue nuestro maestro. Venía a nuestras reuniones y nos decía que aprendía mucho de la Juventud. Nos daba esa fuerza y esa valentía de que nuestra opinión vale. Se ganó el corazón de los de abajo. Él escuchaba a todos y nos enseñó a poner los problemas sobre la mesa y discutir para unirnos. Que las críticas tenían algo de razón y que reflexiones. Nos enseñó con el ejemplo… Tengo tristeza, pero él decía “no es la persona, es la línea” y ahora nos queda a nosotros defender el rancho que ha construido todos estos años. Gracias a la familia y a los compañeros y compañeras.
Albina Videz, dirigente campesina, miembro del Comité Central del PCR, del Comité de Zona y de la Zona Agraria
Don Evaristo fue uno de los que ayudó a conformar la Asoma. Puso en manos de los campesinos una herramienta para luchar por la tierra y por nuestros derechos. Nos dio una de las herramientas fundamentales para transitar ese camino: el PCR, nuestro Partido…
Arrancamos con desconfianza y preguntándonos qué iban a querer a cambio, porque los campesinos somos muy desconfiados, no porque nos guste serlo. Lamentablemente, la historia nos hizo pensar que solo los de traje y corbata podían hacer política, que nosotros estábamos destinados a agachar el lomo y trabajar la tierra.
Nos demostró, con la línea del Partido y con el ejemplo de cada día, que también podíamos dirigir, discutir en política y decidir nuestro propio destino. Caminó a la par nuestra, en el barro, en las asambleas, en las rutas. Y así se fue ganando, de a poco y con hechos, nuestra confianza, nuestro respeto y el enorme cariño que hoy le tenemos…
Don Evaristo, cómo lo hicieron nuestros queridos camaradas Otto Vargas y Jacinto Roldán, nos dejaron un camino marcado y una responsabilidad: seguir la lucha. Seguiremos levantando nuestras banderas cada vez que se cometa una injusticia contra los más precarizados, contra los que el sistema capitalista descarga hambre, desocupación y los más profundos sufrimientos. Porque esa fue su enseñanza principal: que mientras haya un campesino sin tierra, un obrero sin derechos, una familia sin techo, la lucha no se detiene.
Hoy lo despedimos con dolor, pero también con la certeza de que Don Evaristo estará presente cada vez que levantemos nuestras banderas. Su legado vive en cada asamblea, en cada toma y en cada compañero que se anima a levantar la voz.
Para mí, fue un honor haber iniciado y transitado junto a él este camino de lucha.
Hasta la victoria siempre, Don Evaristo.
Ramiro “Vasco” Berdesegar, miembro del CC del PCR, del Comité de Zona y de la ZA
El legado que tenemos que poner sobre la mesa y que descubrir, y que lo haremos con el tiempo, ya que este será el inicio de una cantidad de homenajes, por supuesto integrados a la lucha diaria porque los tiempos que vivimos, los momentos que vivimos no nos permitirían quedarnos dos meses a llorar la angustia que cada uno sentimos, sino que lo haremos mientras seguimos luchando y enfrentando a esta política reaccionaria del gobierno de Milei.
Hablar de Evaristo, la cantidad de tareas que ha llevado adelante… Ese Evaristo que no se puede explicar y no se puede entender sin la línea que peleó nuestro Partido en los principales sucesos que han ocurrido en los últimos 50 años.
No se puede entender (como él definió) el principal hito que el Partido jugó, que fue la lucha antigolpista, al margen del Negro Jacinto y al margen del Gordo Evaristo. No se puede entender la construcción del movimiento campesino en la región, pero también nacionalmente, sin la línea que empujó el Gordo Evaristo. No se puede entender la construcción en los ‘90 de los desocupados y precarizados de la CCC, ese afluente del movimiento obrero, al margen de Evaristo.
No se puede explicar la lucha por la tierra para vivir y para producir sin las enseñanzas que juntos transitamos. Porque estuvo la toma en el Parque Pereyra, la lucha por la tierra para producir, pero también estuvo la lucha por la tierra para vivir hace 10 años en Abasto y después en Terramía, luchas que fueron triunfantes.
El Gordo fue un constructor del Partido, y permitió que nuestro Partido arraigue con su línea en lo más profundo y en lo más pobre del campo y de la barriada popular…
Todos los que pasamos por su vida algún tiempo más, algún tiempo menos, creo que a todos, Evaristo nos cambió la vida, porque nos puso un propósito transformador, nos puso la revolución en la cabeza y si no, que cosa podías hacer para estar un pasito más cerca de ese camino de aproximación a la revolución…
El Gordo estaba convencido que va a existir la revolución en la Argentina: la vamos a hacer, a esos terratenientes y a esa oligarquía intermediaria… mientras aprendemos de su legado y nos hacemos carne de los dramas que sufre nuestro pueblo. El primer paso es echar a Milei y después ir por un gobierno patriótico y popular que resuelva los dramas. Camarada Evaristo: ¡Hasta la victoria siempre!
Julián, miembro del Comité de Zona
Venimos a despedir a un comunista cabal. Hemos perdido a uno de los principales pilares en la historia de nuestro Partido…
Su obsesión era la construcción del Partido, discutía fuerte, pero tenía en claro que la lucha por la unidad del Partido también era un problema. Quizás su rasgo más importante era la línea de masas, uno a veces le contaba una situación y él siempre preguntaba de abajo hacia arriba.
Creo que el legado más grande de los últimos años es la construcción en el campesinado pobre y entre los obreros rurales, ya que la revolución difícilmente triunfe sin esa unidad obrero-campesina. Tuvo muchas tareas, y así eligió vivir y así peleó hasta el último aliento. Y a los que quedamos nos queda seguir su ejemplo.
Camarada Evaristo, querido Gordo, ¡Hasta la victoria siempre!
Antonio Beltrán, miembro del Comité Central del PCR
Evaristo murió como vivió, luchando hasta el último minuto… Siguió siendo siempre ese muchacho que vino a estudiar medicina a La Plata, una de sus grandes pasiones, y se hizo comunista. Como comunista fue parte de esos jóvenes que conformaron el Partido Comunista Revolucionario.
Fue ese muchacho que, en el Hospital de Romero, dirigió el cuerpo de delegados en la década del ‘70… que fue un ejemplo de la lucha acá y en todas las zonas. Fue ese hombre que también, como se dijo acá, cuando el Partido se definió contra el golpe, vinieron los asesinatos y las detenciones. Con la conducción de Jacinto Roldán, el Gordo fue parte de esa dirección, que como diría Otto Vargas, salvó al Partido. Y en la lucha antidictatorial… tuvo un rol destacado, que fue la huelga larga de la carne, del año 1979.
Después de la dictadura, en el ‘83, fue secretario del Partido de la zona. Fue parte de nuestro trabajo en Astillero Río Santiago, en la fundación de la Asoma, en nuestra reinserción en la universidad.
Después tuvo tareas nacionales y volvió hace ya más de 20 años a tomar la tarea de la que todos ustedes están relatando tan bien y tan emocionadamente.
Hasta el último minuto, lo abrazó la pasión revolucionaria.
Había un comunista italiano, Antonio Gramsci, que escribió desde la cárcel que a un dirigente no se lo juzga solo por lo que hizo en vida, sino por lo que deja. Compañeros, la historia de Evaristo no se terminó de escribir. La van a terminar de escribir ustedes…
El dolor es muy grande. Porque es toda una vida dedicada a la tarea más sublime que puede dedicar la vida un hombre o una mujer, que es la pelea contra la explotación del hombre por el hombre…
Así que solamente quiero decirles que despedimos a un camarada, a un amigo, a un maestro, como dicen los compañeros, y que va a estar siempre en nuestros corazones.
hoy N° 2111 03/06/2026

