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10 de junio de 2026

El 11 de junio comienza la 23ª Copa Mundial de Fútbol

Un Mundial en disputa

La 23ª Copa Mundial de Fútbol se jugará en el marco de la agudización de la disputa entre las potencias imperialistas y de las luchas de los pueblos y naciones contra su opresión.

En el Mundial se expresará el agudizamiento de la disputa interimperialista, particularmente entre Estados Unidos y China, que tiene hoy como principal expresión las crecientes agresiones yanquis a pueblos y naciones oprimidas del mundo que no se someten.

Pero también la Copa estará teñida de la extraordinaria resistencia de los pueblos y naciones agredidas por los imperialismos, como el iraní y el ucraniano, y las gigantescas luchas de los pueblos del mundo, como el norteamericano contra la política fascista de Donald Trump, sintetizada en la consigna “No King, no war, no ICE” (“Sin reyes, sin guerras, sin deportaciones”).

 

El negocio y las disputas del Mundial

Para esta cita mundialista, la FIFA aumentó a 48 la cantidad de selecciones que compiten. Lejos de buscar una integración deportiva, el objetivo es aumentar las ganancias con la transmisión televisiva con más partidos y la propaganda comercial.

Las estimaciones indican que el Mundial 2026 será el más lucrativo de la historia al proyectar ingresos entre 11 y 13 mil millones de dólares. La torta a repartir, solamente por sponsors de las grandes marcas supera los 3 mil millones de dólares, de los derechos de televisión alrededor de 7 mil millones de dólares y en entradas unos 3 mil millones.

Para las y los pocos que accedan a ver los partidos en los estadios, la agencia Bloomberg estimó que dos personas tendrán que gastar, si ven todos los partidos de su selección incluida la final, cerca de 62 mil dólares entre pasajes aéreos, alojamiento, entradas, alimentación y traslados.

 

La disputa interimperialista en las canchas y en los negocios

Tras el escándalo de corrupción conocido como FIFA-gate y en el marco del crecimiento de otros actores como el socialimperialismo chino, se produjo cierto retroceso de capitales yanquis y europeos y el avance de capitales chinos, asiáticos y árabes, entre otros.

Hoy, el mapa de patrocinadores del mundial refleja la tensión mundial. Por un lado, los monopolios de capitales yanquis y europeos como Coca-Cola, Visa, McDonald’s, Budweiser, Adidas y Bank of America mantienen sus posiciones privilegiadas. Al mismo tiempo, han afianzado su peso corporaciones chinas como Lenovo, Hisense y Mengniu y las compañías estatales árabes Qatar Airways y Aramco, también son parte de los principales “socios globales” de la FIFA.

Por otro lado, se mantiene la suspensión a la participación de Rusia de todas las competiciones organizadas por la FIFA, incluido este campeonato, como represalia por la invasión a Ucrania desde hace más de cuatro años.

Queda claro que es una medida en el marco de la disputa interimperialista y desde los intereses de Europa y Estados Unidos, en tanto que a éste, que viene de agredir a Irán y Venezuela no solo no se lo sanciona, sino que es el principal organizador del Mundial. Israel no participará de la Copa porque no clasificó, pero tampoco fue sancionada deportivamente por el genocidio que lleva adelante en Gaza, Palestina, desde hace casi 3 años.

Nada de esto extraña si recordamos que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, le entregó a Donald Trump el primer “Premio de la Paz de la FIFA”, en ocasión del sorteo de los grupos de este Mundial.

La AFA (Asociación del Fútbol Argentino), que dirige el “Chiqui” Tapia, también viene realizando grandes negocios con el Mundial. Según el propio departamento comercial, actualmente la AFA genera más de u$s80 millones anuales solamente por acuerdos de patrocinio. Leandro Petersen, gerente comercial de la AFA contó que son cerca de 100 las marcas que son patrocinadores, y que hay gigantes tecnológicos, del juego, Coca Cola y Pepsi y otras empresas de Estados Unidos, China y Medio Oriente.

Párrafo aparte para la transmisión en nuestro país. Para ver todos los partidos hay que pagar alguna de las plataformas de streaming. Por TV de aire, Telefé transmitirá 32 eventos de los 104, y la TV pública, en pleno desguace mileísta, sólo transmitirá 10 partidos, y haciendo de repetidora de las privadas.

 

El papel de las naciones oprimidas

Las agresiones militares de las potencias sobre naciones oprimidas se expresan también en el plano deportivo. Países en guerras de resistencia como Palestina y Ucrania no han podido clasificar en las etapas previas al Mundial. La selección de fútbol de Irán, que viene de sufrir dos agresiones yanqui-israelíes en el último año, logró su clasificación, pero se enfrenta a un boicot en las sombras por parte del gobierno de Donald Trump.

La delegación iraní no ha recibido las visas de estadía prolongada por parte de Estados Unidos, por lo que se tendrá que alojar en México y viajar a cada encuentro en suelo yanqui. La FIFA ha mantenido un vergonzoso silencio ante esta situación y se limitó a autorizar el cambio de lugar de alojamiento. A su vez, el gobierno de Donald Trump ha anticipado la realización de detenciones, redadas y deportaciones masivas de inmigrantes durante el torneo.

La FIFA y los imperialistas quieren que las naciones oprimidas y los pueblos del mundo seamos meros actores de reparto, espectadores y consumidores del Mundial. Pero a pesar de todas las maniobras que pueden hacer con ese objetivo, muchas veces la rebeldía y la lucha de los países oprimidos del Tercer Mundo, se logran expresar en la cancha con actuaciones dignas que despiertan la simpatía de los pueblos del mundo cuando logramos vencer a las potencias o su enojo cuando caemos injustamente.

Y se expresan los profundos sentimientos antiimperialistas en las reuniones o concentraciones para ver los partidos y en los festejos. Algunas pocas veces, en las tribunas de los estadios los hinchas logran burlar la censura televisiva con carteles o disfraces que reivindican causas o figuras, como el hincha de la República Democrática del Congo que personifica al líder anticolonial Patrice Lumumba.

 

Una alegría ante tanto sufrimiento, que potencie la lucha

La política del gobierno de Javier Milei genera tremendos sufrimientos e intentará usar la Copa del Mundo para ganar tiempo y seguir avanzando con sus planes. La pelota empezará a rodar en medio de grandes batallas populares. Una vez más, se renueva la esperanza en nuestro pueblo de que la selección nos vuelva a dar una alegría que sirva para potenciar las luchas contra la política mileísta.

 

Escribe Luis García

hoy N° 2112 10/06/2026