-Nos gustaría conocer un poco sobre el panorama de las luchas populares, a más de un mes de comenzadas.
-En Bolivia efectivamente estamos en una movilización que ya va entrando a su segundo mes: una movilización nacional iniciada por la Central Obrera Boliviana (COB) con una convocatoria a paro nacional indefinido. Diferentes sectores sociales afiliados a la COB -fabriles, mineros, el sector magisterio y también los campesinos- entre los que se cuenta la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarios Bolivia (Csciob) y la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), han tomado determinaciones dentro de sus estructuras orgánicas para sumarse a esta movilización.
La movilización en Bolivia se ha ido dando con mayor contundencia cada día que pasa. Iniciaron con demandas sectoriales: petitorios enviados al gobierno que no fueron atendidos. Al contrario, desde el gobierno se recibió la subestimación, la criminalización y la estigmatización. Debido a la falta de atención, las organizaciones sociales decidieron avanzar, y estas movilizaciones se han convertido hoy en una movilización de reivindicación nacional con un pedido único: que Rodrigo Paz dé un paso al costado.
En esta coyuntura vemos que el gobierno está en desesperación, que ya juega contra reloj. Las estrategias que asumió -prebendalizar a dirigentes, dividir organizaciones, estigmatizar y criminalizar- no le han funcionado. Ahora están en una fase de persecución a los dirigentes y, frente al fracaso de desactivar las movilizaciones, se nota que está a punto de utilizar el último recurso: dictar un estado de excepción, lo que en algunos lados se conoce como estado de sitio.
Para eso, primero derogaron la Ley 1341, que regulaba los estados de excepción y de alguna manera precautelaba los derechos humanos. Hoy están haciendo una ley mucho más laxa, para que los miembros de las fuerzas armadas, la policía y las autoridades políticas no tengan complicaciones jurídicas. Este proyecto ya fue aprobado en la Cámara de Senadores y será tratado próximamente en la Cámara de Diputados.
Sin embargo, las organizaciones sociales manifiestan que esta situación se podría romper, tomando en cuenta que en la historia de Bolivia los estados de excepción han tenido dificultades para su aplicación, debido a que el control territorial del país está fundamentalmente de lado de las organizaciones sindicales.
– ¿Cómo se organizan? ¿Cuáles son los sectores que se unen en las demandas y cómo deciden las actividades -bloqueos, movilizaciones-?
– Nosotros como sectores sindicales tenemos una estructura orgánica que, de arriba hacia abajo, funciona así: a nivel nacional está la Csciob. Debajo de la confederación están las federaciones departamentales en los nueve departamentos del país. A partir de ahí tenemos las federaciones regionales -en algunos casos en provincias, en otros en municipios-. Debajo de las federaciones regionales están las centrales de comunidades interculturales y, al final, los sindicatos que articulan a las bases.
Las decisiones al interior de la organización se generan en espacios de decisión orgánica: en un sindicato, puede ser una reunión ordinaria, extraordinaria o de emergencia. A nivel de las centrales se ratifican en ampliados o en reuniones de dirigentes. A nivel departamental, las federaciones regionales respaldan o plantean sus propias posiciones. Y a nivel de la confederación hay un Comité Ejecutivo Nacional que coadyuva con los departamentos para que las decisiones puedan tomarse.
Esta movilización fue convocada por la Central Obrera Boliviana, el ente matriz que aglutina diferentes sectores: la Csciob, la Csutcb, el magisterio, los fabriles, los mineros y otros. La decisión de movilizarnos fue tomada en un ampliado nacional de la COB. En alianza con organizaciones de áreas urbanas -como las federaciones de juntas vecinales de la ciudad de El Alto, el sector gremial y el sector transporte- se conformó una alianza a nivel nacional para llevar adelante estas movilizaciones.
Dentro de cada punto de bloqueo -puede ser en una comunidad o en alguna parte de una vía- se establecen los llamados comités de bloqueo o comités de movilización. Estos son las autoridades temporales mientras dura la movilización, encargadas de dirigir y organizar a las bases en cada punto. En relación a las marchas, estas se dan principalmente en la sede del gobierno, encabezadas por la COB o, en algunos casos, la Tupac Catari, y todos los días se suman diferentes organizaciones urbanas y campesinas que no necesariamente están afiliadas a la COB.
– ¿Cómo enfrentan a las fuerzas represivas?
-Nuestros compañeros y compañeras que están en las movilizaciones no tienen implementos para hacer la defensa. Están totalmente desprotegidos. En algunas áreas rurales, como parte de la defensa, pueden utilizar las piedras que hay en el lugar o algún elemento que encuentren, pero nada más. Las represiones normalmente se han dado en condiciones desfavorables para los que están en las movilizaciones.
En el caso de los mineros, ellos suelen utilizar sus implementos de trabajo. Pero nosotros, como sector campesino, normalmente estamos en desventaja cuando hay alguna represión o enfrentamiento por parte de las fuerzas policiales o militares. Solemos resistir tal como salimos a las carreteras o a los puntos de movilización: sin ningún elemento para salvaguardar nuestra integridad.
Y por supuesto, hay persecución judicial, no solamente a los dirigentes sino también a los movilizados. Hasta el momento se han contabilizado más de 400 detenidos y dirigentes que están siendo perseguidos, para quienes se han emitido órdenes de aprehensión con la finalidad de amedrentar, intimidar y así tratar de desmovilizar. Los afiliados que son detenidos igualmente sufren la persecución política y una situación abusiva por parte de la justicia.
Varios dirigentes han sido objeto de persecución política y algunos están detenidos, como es el caso del presidente de la Federación Departamental de Juntas Vecinales de La Paz (Fejuve). Asimismo, también dirigentes sindicales, tanto hombres como mujeres, sufren esta persecución judicial.
– La demanda principal es la renuncia del presidente Paz. ¿Qué nos pueden contar de los otros reclamos?
-La única demanda que el sector movilizado tiene hoy es que Rodrigo Paz renuncie y viabilice la sucesión constitucional. Sin embargo, esta movilización ha ido escalando a través de demandas sectoriales: cada sector tenía sus propias demandas inicialmente, de diferente índole, algunas comunes a todos los sectores, demandas que no fueron atendidas, y por eso mismo escaló hasta que el único pedido hoy sea la renuncia del presidente.
Esas demandas establecían, por ejemplo, un incremento salarial del 20%, que era la parte principal del pliego petitorio de la COB. Pero además había otro tipo de demandas en áreas de salud, educación, producción y economía. De igual manera, la Federación de Trabajadores Campesinos Tupac Catari, que tiene las 20 provincias del Departamento de La Paz, tenía un pliego petitorio de 15 puntos que tampoco fue atendido oportunamente.
Por su parte, los interculturales presentamos demandas orientadas a resarcir los daños provocados por el combustible de mala calidad que se estaba comercializando. Tenemos maquinarias y equipos que funcionan con gasolina que usamos en el trabajo cotidiano y que han sido dañados. El pedido era que el gobierno resarciera esos daños, algo que no se hizo -de manera parcial se atendió a una parte del sector transporte, pero no al resto de los sectores.
Además, nosotros habíamos planteado la oposición a la Ley de Reforma Agraria 17-20, que fue derogada ante el riesgo de mayor conflicto, y habíamos pedido la anulación de algunos decretos que establecían la libre importación de arroz y soja. El gobierno tenía un plazo para responder, no lo hizo, y al final todos los sectores escalaron su pedido: que hoy Rodrigo Paz dé un paso al costado es el único reclamo que tienen los diferentes sectores movilizados.
– ¿Qué perspectivas ven a este proceso de rebelión popular?
-La situación tiene una alta incertidumbre, sin duda alguna. Cada día que pasa hay varios sectores que se suman, pero al mismo tiempo, en el Departamento de La Paz se nota cierta fatiga, cierto cansancio, porque ya son más de 34 días movilizados en las carreteras y con bloqueos de camino en la urbe alteña.
Vemos a un gobierno totalmente nervioso, contra las cuerdas, lo cual genera cierta esperanza de que esta lucha pueda tener resultados favorables para los sectores movilizados. Estamos en una articulación permanente a nivel de los nueve departamentos y cada día hay más sectores sociales que se suman, más sectores que habilitan puntos de bloqueo u otro tipo de movilizaciones. En algunas ciudades, inclusive, las movilizaciones ya tienden a urbanizarse, algo que antes no estaba ocurriendo salvo en La Paz.
Por tanto, estamos en una situación de muy alta incertidumbre. La semana que viene podría ser que haya algún desenlace, dado el tiempo que ya lleva la movilización.
hoy N° 2112 10/06/2026
