El 4° Encuentro de Mujeres de América Latina y el Caribe ya es de todas

25 de julio de 2026

Nuestro país, sede de esta cuarta edición de este importante evento, recibió a mujeres de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras, México, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, junto a compañeras llegadas desde distintas provincias de la Argentina.

En una mañana cargada de emoción y hermandad, y con las banderas de los distintos países presentes, la jornada comenzó con las palabras de bienvenida de las autoridades de la Facultad.

Luego fueron invitadas a subir al escenario compañeras del Comité Argentino, que con su trabajo a lo largo de estos meses de trabajo, expresaron la unidad construida en el camino hacia este Encuentro. Levantando la bandera “Bienvenidas mujeres de América Latina y el Caribe” recibieron en el estrado a representantes de los distintos países, entre aplausos y cánticos de todas las presentes.

En nombre del Comité Internacional saludó Ana Cristina Bermúdez, de Colombia. Por el Comité Argentino, la compañera María Rosario dio la bienvenida a las delegaciones y dejó formalmente inauguradas estas jornadas de encuentro, intercambio y debate.

 

Palabras de bienvenida de María Rosario, integrante del Comité Argentino

Por la unidad de la América Morena y la soberanía de nuestros pueblos

​¡Buenos días, queridas compañeras, hermanas, amigas y camaradas de este continente!  ¡Buenos días a este inmenso contingente de lucha que hace temblar la tierra!

Sean todas bienvenidas a la República Argentina, tierra que hoy las recibe con el corazón abierto y los puños en alto.  Es un honor inmenso dar inicio formal a las deliberaciones de nuestro 4° Encuentro de Mujeres de América Latina y del Caribe.

​Hoy nos encontramos acá con el corazón encendido de orgullo, pero, sobre todo, con la certeza profunda de que estamos habitando un momento histórico clave. Las mujeres somos parte de un tejido invisible pero indestructible que recorre cada rincón de América Latina y el Caribe. Un tejido que no sabe de fronteras coloniales, pero que sabe de abrazos, de resistencia y de organización.

¡Saludamos con profunda emoción a cada una de las delegadas que han cruzado fronteras, que han vencido distancias y obstáculos económicos para decir PRESENTE! Delegadas de Republica Dominicana, Ecuador, Brasil, México, Paraguay, Uruguay, Chile, Bolivia, Honduras, Colombia, Perú, Venezuela y Argentina.

El camino recorrido no ha sido corto ni sencillo, pero ese camino que venimos trazando colectivamente se refleja en la huella indeleble de nuestros Encuentros Continentales. En 2015 nos dimos cita en República Dominicana; en 2018 llevamos nuestra voz a Ecuador; y en 2023 inundamos Brasil con nuestra fuerza.

Esas experiencias, compañeras, no fueron simples reuniones; fueron encuentros profundamente enriquecedores que fortalecieron la unidad en la acción con nuestras hermanas latinoamericanas. Hemos demostrado que este espacio no es una coincidencia pasajera: Es una necesidad histórica para la organización de las mujeres de nuestra región. Aprendimos de cada tonada, de cada dolor compartido, pero fundamentalmente, de cada victoria popular.

​Y fue allá, en Brasil, donde democráticamente decidimos asumir un desafío gigante, un desafío que nos llena de orgullo: ¡definimos que este 4º Encuentro de Mujeres de América Latina y el Caribe se realice en Argentina en este 2026!

​Asumimos este desafío convencidas de su relevancia en este preciso momento de la historia. No nos toca un contexto fácil, compañeras. Miramos al mundo y vemos un escenario donde predomina la inestabilidad, donde se agrava la disputa entre los países imperialistas y donde crecen los factores de guerra a nivel mundial. El capitalismo más salvaje y el imperialismo intentan reconfigurar el mapa a costa del hambre de los pueblos. Pero en este mismo mundo, y con particular fuerza en nuestra América Latina, emergen indomables las luchas de los pueblos. ¡No nos han vencido, ni nos van a vencer!

​Por eso, hoy más que nunca, se vuelve urgente y necesario fortalecer la unidad con nuestras hermanas de la América Morena. Una unidad que sea escudo y espada en la lucha antiimperialista, democrática y para dar pelea sin cuartel contra los avances del fascismo en nuestra región y en el mundo.

Una historia de resistencia nos sostiene

​Compañeras, el movimiento de mujeres y feminista de la Argentina no nació ayer. Tenemos una larga, rica y valiente historia. Caminamos sobre las huellas de gigantes.

Levantamos el legado inmortal de Eva Perón, quien abrió el camino para la organización y la conquista de nuestros derechos y nuestra participación política, cómo también nos enseñó que donde existe una necesidad, nace un derecho, y que la única forma de defenderlo es con la organización del pueblo.

Somos, con orgullo, las hijas de las Madres y las nietas de las Abuelas de Plaza de Mayo. De ellas aprendimos que la única lucha que se pierde es la que se abandona. De ellas heredamos la persistencia, la dignidad y el coraje frente a la impunidad.

​Y con esa escuela, hace casi 40 años, supimos construir una poderosa herramienta que masificó nuestro movimiento y que se convirtió en su verdadera columna vertebral: nuestros Encuentros nacionales, hoy plurinacionales de mujeres y diversidades.

​​Y tenemos que decirlo con todas las letras: en Argentina estamos dando una batalla frontal contra la política fascista, anti-derechos y de entrega de nuestra soberanía nacional que lleva adelante el gobierno de Javier Milei.

​Desde el primer día de su llegada, este gobierno ha atacado de manera directa y violenta al movimiento popular, nacional y democrático. Sabiendo que las mujeres somos la primera línea de resistencia en los barrios, ensañaron su crueldad contra nosotras. Pero se equivocaron de enemigas si pensaban que nos íbamos a quedar de brazos cruzados esperando que el hambre nos discipline a nosotras y a nuestros hijos.

​¡Le hicimos frente desde el mismísimo momento que asumió! Salimos a las calles con innumerables jornadas de luchas. Fuimos protagonistas en los paros nacionales y masivas movilizaciones a nivel nacional.

​Inundamos las avenidas en el masivo e histórico 8 y 9 de marzo. Salimos en defensa del futuro de nuestra juventud en las gigantescas marchas federales por la universidad pública, gratuita y de calidad. Y volvimos a ganar las calles el 25 de noviembre, unidas en una jornada federal contra todas las violencias hacia las mujeres.

Nuestra lucha no es aislada. Las luchas de nuestro pueblo y la de sus mujeres recorren el mundo entero y muy especialmente encuentran eco en nuestros países hermanos de América Latina y el Caribe. El mejor ejemplo de esto es el pañuelo verde por el aborto legal, seguro y gratuito, una bandera nacida en las calles argentinas que hoy vuela libre, adoptada por las compañeras de toda la región como un símbolo universal de autonomía y de soberanía sobre nuestros propios cuerpos.

​​Con los pueblos de América Latina y el Caribe nos une una historia y un presente común. Nos une el dolor de la opresión, pero también el fuego de la rebelión. Ya en el siglo XIX, las luchas de la independencia nos encontraron peleando codo a codo contra el colonialismo español. Las mujeres no fuimos decorado de la historia; fuimos estrategas, soldadas, capitanas. ¡Somos las herederas legítimas de Juana Azurduy, de Micaela Bastidas, de María Remedios del Valle  y de tantas otras heroínas silenciadas por la historia oficial!

​Hoy, en pleno siglo XXI, las mujeres de nuestro país y de nuestra América Morena seguimos en la primera línea. No estamos dispuestas a cambiar de collar para seguir siendo colonias de ningún imperio. ¡Seguimos levantando, con la cabeza en alto, las banderas por nuestra Segunda Independencia!

​Por todo esto, queridas compañeras y amigas, desde este Comité  las invitamos, con el corazón en la mano a protagonizar este 4º Encuentro de Mujeres de América Latina y el Caribe.

​Nadie se salva sola. Ningún país puede vencer al fascismo de manera aislada. Necesitamos profundizar, tejer y consolidar esos lazos de unidad que venimos construyendo con tanto esfuerzo. Esos lazos son imprescindibles para fortalecer la lucha antiimperialista, para defender la democracia sustantiva y para frenar de una vez por todas los avances de la ultraderecha y el fascismo en nuestro suelo latinoamericano.

​Compañeras: las invitamos a habitar estos días de Encuentro con alegría revolucionaria, escucha atenta y con voluntad unitaria. Discutamos con pasión, respetemos nuestras particularidades e idiosincrasias, pero salgamos de aquí con un solo puño y una sola estrategia continental para golpear al enemigo común.

Caminemos juntas para conquistar una nueva vida!

¡Que este encuentro sea un grito ensordecedor que recorra desde los Andes hasta el Caribe!

Que tiemblen los opresores, porque cuando las mujeres de la América Morena avanzan, los pueblos caminan hacia su liberación.

​¡Viva la unidad de las mujeres latinoamericanas y del Caribe!

¡Viva la lucha antiimperialista!

¡Sin más preámbulos, el encuentro ya es de todas!

 

Homenaje a Clelia Iscaro

Seguidamente se realizó un emotivo homenaje a nuestra querida camarada Clelia Íscaro, Carmela, destacada dirigente del movimiento de mujeres argentino, cuya lucha y compromiso trascendieron las fronteras de nuestro país. Fue una incansable impulsora de la organización y la unidad de las mujeres, y una de las principales promotoras de estos encuentros en toda la región.

En las palabras de María Rosario, de Argentina; Dora Flecha, de Paraguay; y Cecilia Jaramillo, de Ecuador, estuvieron presentes su trayectoria, sus enseñanzas y el profundo legado que dejó en la lucha de las mujeres de América Latina y el Caribe.

 

Pañuelazo

Para cerrar este momento se realizó un pañuelazo, en el que las mujeres levantaron sus pañuelos y banderas como expresión de unidad, lucha y solidaridad entre los pueblos de América Latina y el Caribe. Entre aplausos, cantos y abrazos, la imagen de cientos de pañuelos en alto sintetizó el espíritu de este 4° Encuentro: encontrarse, reconocerse en las luchas comunes y fortalecer los lazos para seguir peleando juntas por los derechos de las mujeres y de nuestros pueblos.

 

María Rosario, Comité Argentino