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06 de julio de 2015

En el escenario  del Centro Cultural Fontanarrosa, en Rosario,  un grupo de mujeres con los brazos en alto entona “ a capella” el Himno Nacional y termina gritando “Tierra, trabajo, remates al carajo…”

Es el final emocionado de la conmemoración de los veinte años de la creación del Movimiento de Mujeres en Lucha, el MML.

20 años de historia

Movimiento de Mujeres en Lucha

Desde el impactante video inicial de Stella Cipriani y Marcelo Dalzotto  hasta el Himno, han pasado por el escenario varios oradores, pero por la memoria de los 200 asistentes, ha pasado una historia de lucha y de sacrificios, de dolores y alegrías. Que comenzó con la rebeldía de un puñado de mujeres que a puro coraje enfrentaron la prepotencia de los terratenientes y los bancos en el remate de los pequeños chacareros. Hasta el momento en que cada remate se transformaba en un verdadero levantamiento de los pueblos donde se ejecutaba a un productor.

Cuando todo era concentración, monocultivo, préstamos de los bancos y remate. Cuando los hombres bajaron los brazos y todos los “sabios” enseñaban que eran los dolores necesarios para un futuro venturoso. Ese puñado de mujeres dijo que no, y se convirtió en un ejemplo que recorrió el país, movilizando voluntades, despertando conciencias y ayudando  a la unidad del pueblo que finalmente haría saltar por los aires el modelo y huir en helicóptero al presidente que lo simbolizaba.

 

Mezcla de pasado y de presente.

Una periodista,   Araceli Colombo,  cuenta cómo se inició en su oficio, siguiendo, investigando y defendiendo al MML, un movimiento de nuevo tipo que ganaba su corazón.  Una persona  del público relataba emocionada como el MML salvó a su familia y sus proyectos.

Al mismo tiempo que la investigadora Gabriela Martínez Dougnac explica claramente las diferencias, pero sobre todo las continuidades esenciales en el “campo” y particularmente en la situación de los pequeños y medianos productores de la pampa húmeda  en estos 20 años. Cómo se cambia el “relato” del neoliberalismo pero no cambia la concentración de la tierra, el monocultivo y la extranjerización. Y cómo los chacareros van siendo expulsados de su papel de productores por mecanismos menos “salvajes” y mas “civilizados” que el brutal remate. De donde concluía la vigencia actual del MML y sus luchas.

Omar Príncipe, presidente de la Federación Agraria Argentina, presente junto con otros integrantes de su Consejo Directivo, agradeció el ejemplo que significó el MML para la Federación en momentos muy difíciles y levantó la necesidad de políticas diferenciadas para los pequeños y medianos productores, anunciando un Plan de Lucha de FAA.

 Mario Fabbro trajo la voz de Chacareros Federados, corriente antiterrateniente de la FAA,  afirmando que el MML ayudó a desnudar  la concentración de la propiedad de la tierra, de la producción y la dependencia en la elaboración de alimentos hacia nuevos bloques de países imperialistas.

 

La voz que sonó más fuerte fue la de Ana Galmarini, la presidenta del Movimiento de Mujeres en Lucha.

Desde un homenaje a los que “hicieron tanto y ya no están” como el flaco Gigli, el Vasco, Abel Otaño  y tantos otros. A los que asoció con la reciente muerte del Chino Oliveri, un médico al que conoció cuando ayudaba en la organización de los obreros rurales, hoy traicionados por sus dirigentes.

Remarcó que ninguno de los gobiernos produjo grandes cambios. La primera etapa se llevó a los productores que teníamos deudas hipotecarias con el Banco Nación. Hoy, los pequeños productores desaparecen a raíz del avance de los pooles de siembra y los fondos de inversión que nos vienen desplazando de la tierra.

“Por eso otra vez se están calentando los motores para la protesta, porque volvió el endeudamiento, porque la producción ha dejado de ser rentable. Ahora  los acreedores son las cooperativas, los acopios y proveedores de insumo, muchos estamos fuera de las calificaciones crediticias, nunca más pudimos sacar un beneficio con el Banco Nación.

No podemos festejar, porque nunca alcanzamos nuestro objetivo grande, ya que siguen despareciendo productores y se retiran de la actividad. En los últimos años son 60.000 y no sabemos cuántos más se perderán con el nuevo gobierno.

“Vamos a festejar cuando logremos un millón de chacras para los que verdaderamente trabajan la tierra y los jóvenes que quieran trabajarla.

“Pero somos concientes de que eso solo podrá lograrse con una profunda reforma agraria, que democratice la tierra en el  marco de cambios radicales para nuestro país.”