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04 de abril de 2018

Las fuerzas obreras y populares no deben tomar partido por uno u otro imperialismo

Aumentan los factores de guerra

Dos hechos de los últimos días muestran que en el mundo aumentan los factores de guerra, se desarrollan guerras comerciales y guerras convencionales, como la de Medio Oriente. Estas están hasta ahora localizadas, pero continúan desde hace años, provocando muerte e inmensos sufrimientos a los pueblos de las zonas afectadas.

El envenenamiento del espía ruso
En Gran Bretaña fueron envenenados un ex espía ruso y su hija, con una sustancia denominada Novichoc, que produce parálisis, y en última instancia lleva a la muerte. Además de ellos fueron afectadas en distinto grado unas 60 personas que estaban cerca. En primer lugar el agente que se acercó a auxiliarlos.
Inmediatamente Boris Johnson, ministro británico de Relaciones Exteriores, acusó a Rusia de este ataque, y de estar fabricando éste y otros agentes químicos. La situación continuó con la expulsión de Inglaterra de 23 diplomáticos rusos, acusados de ser en realidad agentes de inteligencia. Rusia contestó negando la acusación y expulsando a su vez a diplomáticos ingleses.
El secretario general de la OTAN declaró que es el primer ataque desde la fundación de la OTAN, agregando que Rusia interfiere en las elecciones de países occidentales mediante desinformación y realiza ataques cibernéticos.
EEUU, Alemania, y Francia dieron un comunicado de apoyo a Gran Bretaña, seguido por la expulsión de diplomáticos rusos de 23 países integrantes de la OTAN. La expulsión más numerosa fue desde EEUU, ya que incluyó el cierre del consulado ruso de Seattle, debido a su cercanía con la empresa Boeing y con una base naval norteamericana. En cambio Turquía, miembro de la OTAN, no se plegó a la condena, reafirmando así su acercamiento a Rusia. Tampoco lo hizo Chipre, en cuyo sistema bancario están las fortunas de muchos millonarios rusos.
Pero Boris Johnson fue más allá, y, además de restringir la representación inglesa en el Mundial de Fútbol, declaró que Rusia 2018 será para Putin lo que las Olimpiadas de 1936 fueron para Hitler, y que Putin usará el Mundial para glorificarse.
Rusia contestó, a su vez, con la expulsión de diplomáticos de esos 23 países, en número proporcional a los que cada país había expulsado, y cerró la sede diplomática de EEUU en San Petersburgo (antigua Leningrado).
En medio de esta confrontación, salta el escándalo de la empresa Cambridge Analytica, y el uso de información de millares de usuarios de Facebook para influir en la opinión pública en general, y de EEUU en particular. Más concretamente, de jugar en las últimas elecciones a favor de Trump, de lo que ya se había acusado al gobierno ruso y sus vínculos con distintos funcionarios de Trump, y también en el Brexit. Estos son nuevos métodos que deben ser incluidos en los análisis.
Es decir, aumentan las tensiones entre las potencias imperialistas, entre los ocupantes de nuestras Islas Malvinas, convertidas en base militar, y el imperialismo ruso, que se apoderó de parte de Ucrania e interviene en Siria para inclinar la balanza a favor del dictador Al Assad, brutal opresor del pueblo sirio, y tolera el ataque de Turquía a las zonas liberadas por las fuerzas populares en Siria, como acaba de suceder en la ciudad de Afrin.

Guerra comercial EEUU-China
Las bolsas de todo el mundo cayeron la tercera semana de Marzo, debido a la guerra comercial desatada entre EEUU y China, por las medidas proteccionistas del gobierno norteamericano. Éste impuso aranceles del 25% a la importación de acero y aluminio (de las cuales provisoriamente Argentina quedaría exceptuada), también del 25% a las importaciones de productos tecnológicos chinos. China contestó subiendo los aranceles para frutas frescas y vinos de EEUU, pero estudiaría frenar la compra de bonos del tesoro norteamericano, medida mucho más importante. Como se dice en los medios: noticia en desarrollo, ya que esto está en sus primeros momentos.
Este aumento de las tensiones entre potencias imperialistas, sumadas a las de Extremo Oriente, con su máxima expresión en Corea, ponen en discusión entre las fuerzas obreras y populares, si hay que oponerse a la guerra imperialista, o si hay que tomar partido con un bando contra otro. Más específicamente, aliándose o apoyando a Rusia y China contra EEUU e Inglaterra.
Esto ya empezó a verse en el conflicto de Siria, aunque la creciente solidaridad con el pueblo kurdo, especialmente con las mujeres kurdas, ayuda a develarlo.
También se ve este debate en que mientras se denuncia con justeza el anuncio de instalar una fuerza de EEUU en Misiones, con el pretexto del control del narcotráfico, se subestima o se desconoce la presencia de una base militar china en la Argentina. Desde ya en esto influye el legítimo y ejemplar odio de masas hacia Inglaterra y EEUU, y la defensa de nuestra soberanía en las Malvinas. A veces las fueras populares pueden utilizar las contradicciones entre las potencias a su favor, siempre que no creen falsas ilusiones y estén alertas a no ser utilizadas por ellas.
Esta discusión ya ocurrió en la primera guerra mundial (1914-1919). Es importante recordar que los partidos socialistas se dividieron en aquel momento: un sector apoyó a la burguesía de sus países en la guerra, y otros formaron los partidos comunistas. En Francia, Jean Jaures, socialista que había apoyado la gran huelga de los mineros, y que llamó a los trabajadores de los países en pugna a unirse y levantarse contra la guerra, fue asesinado por un partidario de la guerra. La Revolución Rusa buscó terminar inmediatamente la participación en la primera guerra mundial.
Esta discusión es aún más importante cuando en las tres principales potencias imperialistas, EEUU, Rusia y China, están en el gobierno fuerzas fascistizantes: Trump, Putin y Xi Jinping.

Escribe Irene Alonso

 

Semanario Hoy N° 1711 04/04/2018